La calma con que las dos listas que se disputan la conducción de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) aguardan los comicios de renovación de autoridades de mañana y del viernes no se condice con la agitada campaña que realizaron. "Ya hubo elecciones de delegados en cuatro firmas: en todas ganó nuestro candidato. La tendencia está dada y estamos muy tranquilos", dijo el candidato a secretario general por la "Agrupación 25 de Julio", César González.
"Ellos arrancaron diciendo que tenían un 80% de adhesión: una gran mentira. Con el correr de los días vieron que no cuentan ni para armar la lista de fiscales. Nosotros tenemos todo preparado. Estamos bien", puntualizó Roberto Jiménez, que conduce UTA desde 1991 y busca una nueva reelección, con la lista "Celeste y Blanca".
Ambos dirigentes se cruzaron denuncias durante las últimas semanas. Jiménez, a la sazón secretario de Trabajo de la Provincia, aseveró que la lista rival está integrada por barrabravas de San Martín y habló de "mafia". González negó la vinculación, acusó al oficialismo de promover incidentes durante una elección de delegados, y aseguró que, mediante amenazas con un arma de fuego, desconocidos habrían arrebatado una urna cuando era trasladada hacia la sede gremial.
La "Agrupación 25 de Julio" cerró la campaña ayer con una caravana por la capital. A las 17 salieron del parque 9 de Julio y finalizaron en San Martín al 1.000. La "Celeste y Blanca" optó por no realizar actos públicos. "Ya hicimos lo que debíamos: visitamos empresas, hablamos con compañeros; aclaramos algunas cosas. Lo manejamos así", explicó Jiménez.
Ruptura
La presentación de dos listas, por primera vez en 22 años, se debe a una ruptura en la actual comisión directiva. Ocho integrantes de la nómina "25 de Julio" ocupan cargos en el sindicato: González se desempeña como secretario de organización y Daniel Héctor Amaya ocupa la secretaría de finanzas (los restantes son vocales).
Jiménez sugirió que no esperaba la división. "Me traicionaron; conducían el gremio, administraban sus recursos. Se fueron y empezaron a criticar la gestión. Son sus reglas de juego, no creo que sean las más limpias. Pero no hay mal que por bien no venga: me permitió remozar la lista con compañeros nuevos", señaló. González explicó que el quiebre se debió a diferencias insalvables con la conducción: "no coincidíamos con la política que se implementaba. Planteamos las quejas en comisión directiva, pero la solución no llegaba y el malestar crecía".
Ambos candidatos precisaron a LA GACETA que realizaron gestiones para garantizar la seguridad en las elecciones, con la presencia de la Policía. Jiménez, además, dijo que contrató seguridad privada.
"Ellos arrancaron diciendo que tenían un 80% de adhesión: una gran mentira. Con el correr de los días vieron que no cuentan ni para armar la lista de fiscales. Nosotros tenemos todo preparado. Estamos bien", puntualizó Roberto Jiménez, que conduce UTA desde 1991 y busca una nueva reelección, con la lista "Celeste y Blanca".
Ambos dirigentes se cruzaron denuncias durante las últimas semanas. Jiménez, a la sazón secretario de Trabajo de la Provincia, aseveró que la lista rival está integrada por barrabravas de San Martín y habló de "mafia". González negó la vinculación, acusó al oficialismo de promover incidentes durante una elección de delegados, y aseguró que, mediante amenazas con un arma de fuego, desconocidos habrían arrebatado una urna cuando era trasladada hacia la sede gremial.
La "Agrupación 25 de Julio" cerró la campaña ayer con una caravana por la capital. A las 17 salieron del parque 9 de Julio y finalizaron en San Martín al 1.000. La "Celeste y Blanca" optó por no realizar actos públicos. "Ya hicimos lo que debíamos: visitamos empresas, hablamos con compañeros; aclaramos algunas cosas. Lo manejamos así", explicó Jiménez.
Ruptura
La presentación de dos listas, por primera vez en 22 años, se debe a una ruptura en la actual comisión directiva. Ocho integrantes de la nómina "25 de Julio" ocupan cargos en el sindicato: González se desempeña como secretario de organización y Daniel Héctor Amaya ocupa la secretaría de finanzas (los restantes son vocales).
Jiménez sugirió que no esperaba la división. "Me traicionaron; conducían el gremio, administraban sus recursos. Se fueron y empezaron a criticar la gestión. Son sus reglas de juego, no creo que sean las más limpias. Pero no hay mal que por bien no venga: me permitió remozar la lista con compañeros nuevos", señaló. González explicó que el quiebre se debió a diferencias insalvables con la conducción: "no coincidíamos con la política que se implementaba. Planteamos las quejas en comisión directiva, pero la solución no llegaba y el malestar crecía".
Ambos candidatos precisaron a LA GACETA que realizaron gestiones para garantizar la seguridad en las elecciones, con la presencia de la Policía. Jiménez, además, dijo que contrató seguridad privada.








