El Gobierno exige atenuar la confrontación en Alderetes

Jaldo afirmó que Silman y Salomón deben estar a la altura de las circunstancias y obrar con responsabilidad para preservar la paz social. Dijo que el Ejecutivo es consciente de las diferencias políticas entre los dos dirigentes, y que no hay que temerle a esto: "son las reglas de la democracia"

Por Redacción Política 07 Noviembre 2010
La violencia que brotó en la interna oficialista en Alderetes obligó al Gobierno a involucrarse de lleno en la cuestión. Y hasta el momento, el Ejecutivo actúa no con la intención de disimular la ferocidad de la pugna política sino con el cometido de mesurarla para que no interfiera con la gobernabilidad.

El viernes, el intendente Julio Silman denunció que un grupo de 30 personas enviadas por el ex jefe municipal -y actual funcionario del Ministerio del Interior-, Aldo Salomón, habían intentado tomar el edificio municipal. Agregó que, en el marco de ese plan, rociaron con gasoil al funcionario Raúl Lazarte. "Gracias a Dios, el encendedor no prendió; podría haber habido un muerto en Alderetes", había dicho Silman

Otro funcionario, Francisco Quiroga, negó esta versión y dijo que la gente sólo fue a reclamar que les muestren los decretos por los que habrían dejado cesantes a empleados que se habrían negado a trabajar por la reelección de Silman.

"Por instrucciones del gobernador (José Alperovich), junto al ministro de Gobierno (Edmundo Jiménez) estamos trabajando en este problema. Estamos convocando al diálogo, al entendimiento. Somos conscientes de que hay diferencias políticas; y esto no debe asustar: son las reglas de la democracia. Pero hay que manejar estas diferencias con equilibrio de tal modo que no perjudiquen al tercero; en este caso, a la comunidad de Alderetes", señaló el ministro del Interior, Osvaldo Jaldo.

"Que asuman su rol"

En ese sentido, señaló que la obligación por mantener la concordia y por impedir que la pugna afecte la gobernabilidad recae en las cabezas de cada grupo: Silman y Salomón. "Que cada uno asuma su rol y sus responsabilidades para, fundamentalmente, preservar la paz social de Alderetes. Los dirigentes deben estar a la altura de las circunstancias y obrar con responsabilidad", manifestó Jaldo.

Dos horas después de que se registraron los incidentes, y mientras un grupo de policías custodiaba la Municipalidad, se llevaban a cabo febriles reuniones en la Casa de Gobierno. Por un lado, en el antedespacho de la gobernación se reunieron Alperovich, los ministros del Interior y de Gobierno, y Silman. Jaldo, en otra oficina, también recibió a cinco ediles del Concejo Deliberante de Alderetes y a funcionarios vinculados políticamente a Salomón. "Les dejé en claro que no hay ningún despido; y, en nombre del gobernador, les pedí un compás de espera. Ellos dijeron estar de acuerdo en que hay que descomprimir la situación y volver a la paz social", afirmó.

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