"El hábeas corpus del ?flaco? lo tienen todos aquellos que luchan hoy por un país más justo, más libre y más democrático", sostuvo ayer el secretario de Derechos Humanos, Humberto Rava, al referirse, por el apodo, a la figura del abogado Angel Gerardo Pisarello, asesinado en junio de 1976.
El nombre del ex titular de la Unión Cívica Radical tucumana se puede leer ahora en la entrada de la oficina de la Subsecretaría de esa dependencia del Gobierno, mientras que el despacho de Rava lleva como identificación "Abuelas de Plaza de Mayo".
La referencia que el funcionario hizo del ex diplomático y diputado provincial durante los 60 no es simbólica, sino muy precisa: Pisarello fue un férreo defensor de los presos políticos de Tucumán, detenidos en distintos penales del país, hasta el momento mismo de su secuestro. "Fui uno de los tantos defendidos por él, que nunca nos miró pelo ni marca a la hora de actuar por los presos de conciencia, como nos llamaba. Días antes de que se lo lleven, estuvo visitándonos en la cárcel de Rawson, como prueba de su hombría y de su profundo compromiso humano; pese a que había sufrido muchas amenazas, nunca bajó los brazos y fue coherente hasta el final", recordó.
Las placas de mármol llevan el nombre del antecesor de Rava en el cargo, el actual defensor del Pueblo Daniel Posse, quien fue el autor de la iniciativa. "Este es un nuevo espacio de la memoria, en las puertas mismas de esta Secretaría, como corolario de una idea de mi compañero y amigo. Este doble homenaje tiene el denominador común de buscar memoria, verdad, justicia y reparación, lucha política y moral que muchas veces se llevó hasta las últimas consecuencias y nos deja un importante legado en nuestro compromiso con la democracia", explicó el actual funcionario.
Rava formalizó el respaldo del Gobierno provincial a la postulación de las Abuelas para el Premio Nobel de la Paz, cuyo resultado se conocerá a principios de octubre. Destacó que sus búsquedas y aportes trascendió las fronteras; en especial, mencionó como logros el Banco Nacional de Datos Genéticos, las legislación por el derecho a la identidad de los niños y la transformación de los lugares donde funcionaron centros clandestinos de detención en sitios para la evocación. "Las felicito por haber recuperado el nieto 102. Darles el Nobel no sería sólo un acto de justicia sino un hito para las futuras generaciones de las acciones contra la indiferencia y la impunidad, y un impulso para la paz en el mundo", remarcó. Por Abuelas vinieron a Tucumán Jorgelina Azarri (ver "El mejor regalo...") y Delia Giovanola.
Emoción
"Tengo una emoción terrible, porque después de tantos años se le siga reconociendo el sacrificio a mi esposo por los derechos humanos, la Justicia y la memoria. El Estado le debía un reconocimiento de esta naturaleza", le dijo a LA GACETA Aurora de Pisarello, viuda del político asesinado, cuyo cuerpo fue encontrado en Santiago del Estero. "Compartir este momento con las Abuelas es algo muy especial para mí, porque ellas siguen en la pelea. Pisarello también pedía por la identidad de los detenidos", dijo.
Su hija, Aurora "Tatá" Pisarello fue la encargada de hablar por la familia en el acto, para agradecer el homenaje. "Nos llena de orgullo estar al lado de ejemplos de persistencia y de paz, como son las Abuelas. Mi padre creía profundamente en las palabras de Hipólito Yrigoyen, quien decía que los pueblos son sagrados para los pueblos y hombres son sagrados para los hombres. Su muerte demostró su convicción", finalizó.
El nombre del ex titular de la Unión Cívica Radical tucumana se puede leer ahora en la entrada de la oficina de la Subsecretaría de esa dependencia del Gobierno, mientras que el despacho de Rava lleva como identificación "Abuelas de Plaza de Mayo".
La referencia que el funcionario hizo del ex diplomático y diputado provincial durante los 60 no es simbólica, sino muy precisa: Pisarello fue un férreo defensor de los presos políticos de Tucumán, detenidos en distintos penales del país, hasta el momento mismo de su secuestro. "Fui uno de los tantos defendidos por él, que nunca nos miró pelo ni marca a la hora de actuar por los presos de conciencia, como nos llamaba. Días antes de que se lo lleven, estuvo visitándonos en la cárcel de Rawson, como prueba de su hombría y de su profundo compromiso humano; pese a que había sufrido muchas amenazas, nunca bajó los brazos y fue coherente hasta el final", recordó.
Las placas de mármol llevan el nombre del antecesor de Rava en el cargo, el actual defensor del Pueblo Daniel Posse, quien fue el autor de la iniciativa. "Este es un nuevo espacio de la memoria, en las puertas mismas de esta Secretaría, como corolario de una idea de mi compañero y amigo. Este doble homenaje tiene el denominador común de buscar memoria, verdad, justicia y reparación, lucha política y moral que muchas veces se llevó hasta las últimas consecuencias y nos deja un importante legado en nuestro compromiso con la democracia", explicó el actual funcionario.
Rava formalizó el respaldo del Gobierno provincial a la postulación de las Abuelas para el Premio Nobel de la Paz, cuyo resultado se conocerá a principios de octubre. Destacó que sus búsquedas y aportes trascendió las fronteras; en especial, mencionó como logros el Banco Nacional de Datos Genéticos, las legislación por el derecho a la identidad de los niños y la transformación de los lugares donde funcionaron centros clandestinos de detención en sitios para la evocación. "Las felicito por haber recuperado el nieto 102. Darles el Nobel no sería sólo un acto de justicia sino un hito para las futuras generaciones de las acciones contra la indiferencia y la impunidad, y un impulso para la paz en el mundo", remarcó. Por Abuelas vinieron a Tucumán Jorgelina Azarri (ver "El mejor regalo...") y Delia Giovanola.
Emoción
"Tengo una emoción terrible, porque después de tantos años se le siga reconociendo el sacrificio a mi esposo por los derechos humanos, la Justicia y la memoria. El Estado le debía un reconocimiento de esta naturaleza", le dijo a LA GACETA Aurora de Pisarello, viuda del político asesinado, cuyo cuerpo fue encontrado en Santiago del Estero. "Compartir este momento con las Abuelas es algo muy especial para mí, porque ellas siguen en la pelea. Pisarello también pedía por la identidad de los detenidos", dijo.
Su hija, Aurora "Tatá" Pisarello fue la encargada de hablar por la familia en el acto, para agradecer el homenaje. "Nos llena de orgullo estar al lado de ejemplos de persistencia y de paz, como son las Abuelas. Mi padre creía profundamente en las palabras de Hipólito Yrigoyen, quien decía que los pueblos son sagrados para los pueblos y hombres son sagrados para los hombres. Su muerte demostró su convicción", finalizó.
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