Viajes de egresados y el intercambio

17 Septiembre 2010
La bandera que hizo jurar Manuel Belgrano el 27 de febrero de 1812 y tras la Batalla de Tucumán la enarboló en alto, cumpliendo así la promesa que hiciera el prócer de exhibirla ante la gran batalla del triunfo, logró que dos ciudades no sólo se acercaran, sino que también se hermanaran. La enseña que lleva nombre de Macha, proviene del lugar donde fue hallada, en una capilla de Titiri (Potosí, Bolivia), en 1885, detrás de un cuadro de Santa Teresa. Fue llevado hasta allí por el tucumano Cornelio Zelaya, quien se la dejó al cura de Macha en 1813. La enseña se halla actualmente en el Museo Casa de la Libertad.

Legisladores tucumanos tomaron contacto con autoridades de la capital constitucional de Bolivia, donde varios de los próceres de Mayo, como Mariano Moreno, Juan José Castelli y Juan José Paso, estudiaron en la universidad de San Francisco Xavier, fundada por los jesuitas en 1624. Su objetivo era repatriar el histórico paño que se convirtió finalmente en la bandera oficial de Tucumán.

La ordenanza que establece la hermandad entre las ciudades de Sucre, en Bolivia, y la de San Miguel de Tucumán fue aprobada en junio pasado por el Concejo Deliberante y promulgada luego por el intendente. La norma tiene por objetivo fortalecer los vínculos de amistad y colaboración entre las autoridades de ambas ciudades. Se podrán suscribir acuerdos para impulsar el intercambio cultural, estudiantil, educacional y técnico.

Esta acción de aproximación se suma a otras que, en el marco del Mercosur, se han firmado tiempo atrás con ciudades brasileñas y chilenas. Lo interesante es que un grupo de alumnos de la Escuela Normal "Juan Bautista Alberdi" llevará a la práctica este convenio porque eligieron ese destino para concretar su viaje de egresados, que tendrá además el carácter de cultural. El paseo lo harán como parte del proyecto "Lazos de hermanamiento entre Perú, Bolivia y Argentina", que se lleva adelante en el marco de la iniciativa "Embajadores culturales del Bicentenario" e incluye el intercambio estudiantil con alumnos del tradicional Colegio Nacional de Sucre, fundado por los jesuitas hace casi 400 años. Los tucumanos también visitarán Sucre, Cochabamba y La Paz, y luego pasarán al Perú para conocer el Cusco y las ruinas de Machu Picchu. "Sin desmerecer el típico viaje de egresados a Bariloche, a nosotros nos pareció más interesante esta propuesta, que nos permite conocer culturas diferentes a las nuestras, pero que, en el fondo, tienen muchas cosas en común", le contó una alumna a nuestro diario.

Justamente, lo diferente de esta propuesta estudiantil es que no eligieron los destinos tradicionales de los viajes de fin de curso a Carlos Paz, Bariloche o a Miami, en el caso de aquellos cuyos padres tienen mayores recursos económicos, donde además no se trata de excursiones educativas.

Nos parece positivo que se hayan inclinado por conocer otras culturas latinoamericanas que tienen sobre todo, una estrecha vinculación con el norte argentino. Recordemos que hasta su independencia en 1825, Bolivia formaba parte del Alto Perú que integraba territorio argentino. Desde comidas y otras costumbres hasta la música no acercan a nuestros vecinos.

Creemos que los jóvenes pueden convertirse en uno de los mejores embajadores entre los pueblos. Si este hermanamiento con Sucre se profundizara en programas específicos de intercambio entre los colegios secundarios y las universidades se avanzaría notablemente en la unión que propone el Mercosur. Sería interesante que esta iniciativa se tuviera en cuenta en los establecimientos educativos a la hora de organizar viajes de estudio, ampliando los destinos a las otras naciones vecinas con las que hayan firmado ya convenios. Sería positivo no sólo para el crecimiento de los alumnos, sino también para todos los tucumanos.

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