10 Septiembre 2010 Seguir en 
Hasta hace tres o cuatro lustros, se decía que Tucumán era un lugar de tránsito de estupefacientes. Pero los tiempos cambiaron vertiginosamente. La droga se fue convirtiendo en un flagelo para una buena parte de la sociedad tucumana, especialmente para los sectores de bajos recursos.
En el último año, se han incrementado los operativos de la Dirección General de Drogas Peligrosas, la Gendarmería y las Policías Federal y Provincial con el objetivo de confiscar sustancias ilegales, así como detener narcotraficantes, las denominadas "mulas" y dealers o transas (los vendedores). En nuestra edición de ayer, informamos acerca del desmembramiento de una organización en Juan Bautista Alberdi que vendía drogas. Fueron arrestados tres sospechosos que serían los cabecillas de la banda. La osadía de los vendedores es tal que buscaron escondites junto a edificios municipales, uno de los "quioscos" funcionaba frente a la plaza principal, a escasos metros de la comisaría. La acción de las fuerzas de seguridad fue saludada por los vecinos. "Era hora de que se frenara a estos tipos. Siempre actuaban amparados por la penumbra de la noche. Frente a sus casas se veía a decenas de chicos y adultos desfilar en busca de esa porquería que consumían. La insolencia de uno de ellos no tenía límites. ¿Cómo puede ser que se haya animado a vender frente a la plaza?", dijo un alberdiano.
En julio pasado, se informó que 167 personas había sido detenidas en los primeros seis meses, acusadas de venta de estupefacientes. En ese lapso, la Justicia Federal había ordenado 75 allanamientos llevados a cabo por la Policía local en toda la provincia. Se estima que son más de 3.000 las personas que en Tucumán se dedican a vender droga. Hay más de un centenar de investigaciones en marcha, originadas a partir de las denuncias de los vecinos. Se estima que los vendedores locales de sustancias disponen de alrededor de $ 1.550 de caja chica. Hasta hace unos meses, a los delincuentes detenidos se les secuestraron más de $ 142.000. Pero el negocio está lejos de detenerse. Según un comisario, si se detiene hoy a 10 personas vendiendo droga, al día siguiente hay 15 reemplazantes.
No sólo en Tucumán el comercio de estupefacientes es próspero. El informe anual de la Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas divulgado en junio pasado reveló que el mercado de las drogas comprende más de U$S 300 billones por año.
Es sumamente positivo que las fuerzas de seguridad hayan incrementado los operativos; su efectividad depende siempre de las denuncias que hagan los vecinos. A fines de agosto pasado, un docente de la UBA dio charlas acerca de la prevención comunitaria como una manera de buscar la participación de toda la comunidad. Sostuvo que esta es una modalidad pedagógica que permite aprender haciendo. En primer término, hay que concientizar a la comunidad, luego establecer la metodología de trabajo a partir de ella hay que motivar a la gente y capacitarla para trabajar unidos. Sin embargo, afirmó que antes debe efectuarse un diagnóstico preciso de la situación de la zona donde se trabajará: hábitat, pobreza, ignorancia, desocupación, marginalidad, alimentación, falta de vivienda, contaminación. Enfatizó que esta metodología es un punto de partida.
Por otro lado, el Estado debe atender en forma urgente a los cientos de adolescentes y jóvenes adictos que no tienen la posibilidad de realizar un tratamiento de rehabilitación. Hace pocos días se quitó la vida otro joven consumidor en el barrio Juan XXIII, conocido como La Bombilla. Si no se diseña una política integral en el combate contra la droga, se avanzará por un lado y se retrocederá por otro.
En el último año, se han incrementado los operativos de la Dirección General de Drogas Peligrosas, la Gendarmería y las Policías Federal y Provincial con el objetivo de confiscar sustancias ilegales, así como detener narcotraficantes, las denominadas "mulas" y dealers o transas (los vendedores). En nuestra edición de ayer, informamos acerca del desmembramiento de una organización en Juan Bautista Alberdi que vendía drogas. Fueron arrestados tres sospechosos que serían los cabecillas de la banda. La osadía de los vendedores es tal que buscaron escondites junto a edificios municipales, uno de los "quioscos" funcionaba frente a la plaza principal, a escasos metros de la comisaría. La acción de las fuerzas de seguridad fue saludada por los vecinos. "Era hora de que se frenara a estos tipos. Siempre actuaban amparados por la penumbra de la noche. Frente a sus casas se veía a decenas de chicos y adultos desfilar en busca de esa porquería que consumían. La insolencia de uno de ellos no tenía límites. ¿Cómo puede ser que se haya animado a vender frente a la plaza?", dijo un alberdiano.
En julio pasado, se informó que 167 personas había sido detenidas en los primeros seis meses, acusadas de venta de estupefacientes. En ese lapso, la Justicia Federal había ordenado 75 allanamientos llevados a cabo por la Policía local en toda la provincia. Se estima que son más de 3.000 las personas que en Tucumán se dedican a vender droga. Hay más de un centenar de investigaciones en marcha, originadas a partir de las denuncias de los vecinos. Se estima que los vendedores locales de sustancias disponen de alrededor de $ 1.550 de caja chica. Hasta hace unos meses, a los delincuentes detenidos se les secuestraron más de $ 142.000. Pero el negocio está lejos de detenerse. Según un comisario, si se detiene hoy a 10 personas vendiendo droga, al día siguiente hay 15 reemplazantes.
No sólo en Tucumán el comercio de estupefacientes es próspero. El informe anual de la Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas divulgado en junio pasado reveló que el mercado de las drogas comprende más de U$S 300 billones por año.
Es sumamente positivo que las fuerzas de seguridad hayan incrementado los operativos; su efectividad depende siempre de las denuncias que hagan los vecinos. A fines de agosto pasado, un docente de la UBA dio charlas acerca de la prevención comunitaria como una manera de buscar la participación de toda la comunidad. Sostuvo que esta es una modalidad pedagógica que permite aprender haciendo. En primer término, hay que concientizar a la comunidad, luego establecer la metodología de trabajo a partir de ella hay que motivar a la gente y capacitarla para trabajar unidos. Sin embargo, afirmó que antes debe efectuarse un diagnóstico preciso de la situación de la zona donde se trabajará: hábitat, pobreza, ignorancia, desocupación, marginalidad, alimentación, falta de vivienda, contaminación. Enfatizó que esta metodología es un punto de partida.
Por otro lado, el Estado debe atender en forma urgente a los cientos de adolescentes y jóvenes adictos que no tienen la posibilidad de realizar un tratamiento de rehabilitación. Hace pocos días se quitó la vida otro joven consumidor en el barrio Juan XXIII, conocido como La Bombilla. Si no se diseña una política integral en el combate contra la droga, se avanzará por un lado y se retrocederá por otro.
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