EL AGUA. Vecinos usan mangueras para llenar un tacho. CAPS LA CAÑADA DE LA CRUZ
11 Agosto 2010 Seguir en 

Antes que curarse, la jefa del Centro de Atención Primaria de Salud (CAPS) de la Cañada de la Cruz, María Beatriz Valenzuela, teme que los pacientes que acudan allí contraigan nuevas enfermedades. Esto se debe al deplorable estado en que, según manifestó, se encuentra ese centro, desde un lustro.
En medio del prolongado conflicto de la salud tucumana, Valenzuela envió una carta al ministro de Salud, Pablo Yedlin, en la que detalla las condiciones en que atienden a la población en ese lugar del departamento Burruyacu.
"Quise llegar a usted para que conozca en las condiciones de insalubridad en las que venimos trabajando hace cinco años. El CAPS fue remodelado muy precariamente por la comuna de La Ramada; no se hicieron cosas básicas para el óptimo funcionamiento, como piletas y mesadas en enfermería, lavatorios, aéreas sucias y limpias, etcétera", afirmó la profesional en la misiva, fechada el 4 de agosto del corriente año.
Valenzuela agregó que las refacciones ejecutadas por la delegación rural no duraron mucho. "Esta remodelación precaria se fue deteriorando rápidamente, llegando a encontrarme hace un año sin agua, sin pileta, sin puertas en enfermería, sin puerta en el baño del personal, (con) los techos carcomidos y agrietados por la humedad", aseveró.
La médica contó, además, cómo obtienen el agua para el funcionamiento del CAPS. "En un tacho, tenemos agua que nos proveen los vecinos con una manguera; de allí sacamos para (atender) las necesidades básicas. Y aun así, a pesar de todo, seguimos brindando atención, rodeados de esta insalubridad, que usted debería conocer", puntualizó.
Relevamientos en vano
Según se desprende de la nota que Valenzuela envió al funcionario, el Gobierno está al tanto de la situación del CAPS, ya que recibe una inspección anual, sin interrupción, desde hace cuatro años. La última, hace poco más de un mes. "Fui visitada para relevamiento fotográfico y para necesidades el 14 de setiembre de 2007, el 10 de setiembre de 2008, el 20 de febrero de 2009 y, por último, el 1 de julio de 2010", recordó.
La profesional considera que la situación en la que se desempeñan ya no da para más. "A la fecha, las condiciones mencionadas imposibilitan seguir brindando atención, ya que el personal y la comunidad se están exponiendo a riesgos de contraer cualquier enfermedad", aseveró. En este sentido, expresó que ya se dieron algunos de estos casos. "En varias oportunidades tuvimos que padecer enfermedades transmisibles (diarreas, vómitos, bronquitis, etcétera), debido a la falta de agua y de las condiciones mínimas de asepsia", aseveró.
En medio del prolongado conflicto de la salud tucumana, Valenzuela envió una carta al ministro de Salud, Pablo Yedlin, en la que detalla las condiciones en que atienden a la población en ese lugar del departamento Burruyacu.
"Quise llegar a usted para que conozca en las condiciones de insalubridad en las que venimos trabajando hace cinco años. El CAPS fue remodelado muy precariamente por la comuna de La Ramada; no se hicieron cosas básicas para el óptimo funcionamiento, como piletas y mesadas en enfermería, lavatorios, aéreas sucias y limpias, etcétera", afirmó la profesional en la misiva, fechada el 4 de agosto del corriente año.
Valenzuela agregó que las refacciones ejecutadas por la delegación rural no duraron mucho. "Esta remodelación precaria se fue deteriorando rápidamente, llegando a encontrarme hace un año sin agua, sin pileta, sin puertas en enfermería, sin puerta en el baño del personal, (con) los techos carcomidos y agrietados por la humedad", aseveró.
La médica contó, además, cómo obtienen el agua para el funcionamiento del CAPS. "En un tacho, tenemos agua que nos proveen los vecinos con una manguera; de allí sacamos para (atender) las necesidades básicas. Y aun así, a pesar de todo, seguimos brindando atención, rodeados de esta insalubridad, que usted debería conocer", puntualizó.
Relevamientos en vano
Según se desprende de la nota que Valenzuela envió al funcionario, el Gobierno está al tanto de la situación del CAPS, ya que recibe una inspección anual, sin interrupción, desde hace cuatro años. La última, hace poco más de un mes. "Fui visitada para relevamiento fotográfico y para necesidades el 14 de setiembre de 2007, el 10 de setiembre de 2008, el 20 de febrero de 2009 y, por último, el 1 de julio de 2010", recordó.
La profesional considera que la situación en la que se desempeñan ya no da para más. "A la fecha, las condiciones mencionadas imposibilitan seguir brindando atención, ya que el personal y la comunidad se están exponiendo a riesgos de contraer cualquier enfermedad", aseveró. En este sentido, expresó que ya se dieron algunos de estos casos. "En varias oportunidades tuvimos que padecer enfermedades transmisibles (diarreas, vómitos, bronquitis, etcétera), debido a la falta de agua y de las condiciones mínimas de asepsia", aseveró.
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