Tener una economía abierta no implica regalar mercados

El director de la CEPAL cree que el país no puede facilitar las importaciones si no genera las condiciones para ganar oferta.

04 Mayo 2003
Uno de los grandes problemas de las empresas argentinas es delinear una estrategia sustentable que les permita tomar decisiones en un contexto que normalmente está caracterizado por la fuerte inestabilidad, la incertidumbre y la baja calidad institucional.
El director de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de las Naciones Unidas, Bernardo Kosacoff, considera que es mucho el trabajo que tiene que realizar el nuevo gobierno para consolidar el aparato productivo nacional. Kosacoff dictó el fin de semana pasado en Tucumán un seminario sobre "La economía argentina actual y su inserción internacional", en el Instituto para la Integración y el Desarrollo Latinoamericano (Idela) de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Tucumán.

- No obstante esas falencias crónicas, ¿considera que los cambios operados en la mayoría de los sectores industriales a partir de la devaluación han sido favorables?
- Ha sido una sorpresa en el buen sentido. La salida de la convertibilidad fue una situación muy traumática y a principios de 2002 la percepción que tenía la mayoría de las empresas era muy negativa con respecto al futuro.Esa presunción estaba ligada al prolongado proceso recesivo que se había iniciado a mediados de 1998, en un contexto inestable con generalizada ruptura de contratos.
También había mucha gente que opinaba que ante el cierre de la economía se iba a generar desabastecimiento o que los productos que se iban a vender en el mercado iban a ser de muy mala calidad, recordando épocas del pasado.
Por suerte, esos pronósticos no se vieron. Han cerrado muy pocas empresas, hay muy buen nivel de abastecimiento y los productos que se están vendiendo tienen calidades relativamente parecidas a los que provenían del exterior. Esto demuestra que las empresas nacionales han tenido una notable capacidad para responder en este período de transición.

-¿Cómo definiría entonces al momento que vive la industria?
- Las empresas, durante el último año, consiguieron un refugio, pero no han tenido las condiciones para elaborar estrategias en el largo plazo. Para posicionarse en ese aspecto, es necesario que se recomponga el proceso de inversión y que las empresas vuelvan a tener ideas claras sobre su conducta innovativa, la calificación de recursos humanos, la generación de empleos formales y la concreción de una política agresiva de acceso a terceros mercados.
También deberán desarrollarse todos los entramados productivos, generando las cadenas de valor, en especial a través de un tejido más denso de pequeñas y medianas empresas, y de servicios técnicos especializados.

- ¿El país debe tener una economía más abierta?
- La producción en el escenario internacional requiere de una política de mercados abiertos, pero esto significa al mismo tiempo disponer de instituciones adecuadas para que el país no regale los mercados. Si uno hace una política de apertura, en donde facilita notablemente las importaciones pero no genera las condiciones para ganar capacidad de oferta, permite el acceso muy sencillo a nuestros mercados y no concreta todas las oportunidades que permite el ingreso a los mercados externos.Nuestra sociedad vivió en los últimos años un fenómeno vergonzante y que fue el desaprovechamiento de nuestros recursos humanos y no generar condiciones en la base productiva para que se utilicen plenamente. Tampoco se posibilitaron los procesos de aprendizaje y calificación para permitirles vivir en este mundo competitivo.

- ¿La industria nacional es competitiva?
- Hoy, no están dadas las condiciones para que la Argentina sea competitiva, por eso es necesario que se instrumenten acciones complementarias de los sectores privado y público para salir adelante. Pero el país es de desarrollo intermedio y aún conserva todo su potencial para ser optimistas y para tener una esperanza.La Argentina sigue teniendo un potencial en los recursos naturales, posee muy buenos productos e insumos intermedios. En el campo del aluminio, petroquímica, siderurgia, refinerías de petróleo, cemento, nuestras fábricas están a primer nivel internacional.El país posee una infraestructura que dejó el proceso de privatizaciones, un proceso con un esquema regulatorio deficitario y con tarifas que no eran las adecuadas. Pero es innegable que en el área de telecomunicaciones, energía, la infraestructura es muy superior a la del pasado.También se sigue contando con recursos humanos y empresariales de buen nivel. El punto de partida existe y estará asociado al aprovechamiento de las potencialidades, con políticas consensuadas, con mayor calidad institucional. De esta forma la Argentina podrá mantener una posición que en las últimas décadas no pudo concretar.

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