29 Abril 2003 Seguir en 
Frente a la perspectiva de que el precio de la leche larga vida se incremente, a causa de la merma estacional de la producción (el litro cuesta entre $ 1,50 y $ 2,00, según la marca), una cadena de hipermercados comenzará a importar el producto desde Uruguay para asegurarse el abastecimiento a un precio competitivo.
El gerente de la cadena, Rafael Conejero, recordó que la caída en la producción de lácteos se debe a que en muchos campos de la pampa húmeda las plantaciones de soja desplazaron a los tambos. "En otoño cae más la producción y se acentúa el problema. No había el volumen necesario para abastecer a nuestra clientela, comenzaron los problemas, y hasta se hablaba de nuevas listas de precios, así que decidimos cortar por lo sano", resumió Conejero.
"Estamos trayendo varios millones de litros de una cooperativa (Conaprole) uruguaya muy importante. Con esto garantizamos un precio al público de menos de $ 1,50. El cliente de nuestros hipermercados siempre demanda gran cantidad de leche larga vida, porque hace sus compras una vez por semana y se abastece para muchos días", añadió.
Segundas marcas
El aumento de los lácteos empujó el consumo hacia las segundas marcas. Para captar esa demanda, las principales fábricas lanzaron segundas y terceras marcas. Por ejemplo, Mastellone elabora tres: La Serenísima a $ 1,97 (larga vida) y $ 1,65 (entera tetra pack), Armonía a $ 1,85 (entera tetra pack) y Fortuna, a $ 1,37 (entera sachet).
A Mastellone, que controla el 50% del mercado de la leche larga vida y el 60% de la leche fresca, le están faltando 200.000 litros por día para abastecer el mercado interno.
Fuentes de la empresa calculan que la producción cayó alrededor del 15% en todo el país, dejando atrás los 10.000 millones de litros de leche anuales que produjo en 1999. Calculan que la recuperación llevará cuatro o cinco años. En el mercado externo, la cotización de la tonelada de leche en polvo creció de 1.100 dólares a 1.600 o 1.700.
El gerente de la cadena, Rafael Conejero, recordó que la caída en la producción de lácteos se debe a que en muchos campos de la pampa húmeda las plantaciones de soja desplazaron a los tambos. "En otoño cae más la producción y se acentúa el problema. No había el volumen necesario para abastecer a nuestra clientela, comenzaron los problemas, y hasta se hablaba de nuevas listas de precios, así que decidimos cortar por lo sano", resumió Conejero.
"Estamos trayendo varios millones de litros de una cooperativa (Conaprole) uruguaya muy importante. Con esto garantizamos un precio al público de menos de $ 1,50. El cliente de nuestros hipermercados siempre demanda gran cantidad de leche larga vida, porque hace sus compras una vez por semana y se abastece para muchos días", añadió.
Segundas marcas
El aumento de los lácteos empujó el consumo hacia las segundas marcas. Para captar esa demanda, las principales fábricas lanzaron segundas y terceras marcas. Por ejemplo, Mastellone elabora tres: La Serenísima a $ 1,97 (larga vida) y $ 1,65 (entera tetra pack), Armonía a $ 1,85 (entera tetra pack) y Fortuna, a $ 1,37 (entera sachet).
A Mastellone, que controla el 50% del mercado de la leche larga vida y el 60% de la leche fresca, le están faltando 200.000 litros por día para abastecer el mercado interno.
Fuentes de la empresa calculan que la producción cayó alrededor del 15% en todo el país, dejando atrás los 10.000 millones de litros de leche anuales que produjo en 1999. Calculan que la recuperación llevará cuatro o cinco años. En el mercado externo, la cotización de la tonelada de leche en polvo creció de 1.100 dólares a 1.600 o 1.700.







