En un careo, Albornoz acusó a Clemente de entregar personas

"Hacete cargo de la muerte de tu mujer", le enrostró el imputado al testigo protegido. El comisario (r) fustigó al militante del PJ, quien sostuvo que fue torturado en el centro clandestino de la ex Jefatura de Policía.

EN EL BANQUILLO. Albornoz declaró extensamente. Por razones legales, no se pudieron tomar fotos del careo. LA GACETA / JOSE NUNO EN EL BANQUILLO. Albornoz declaró extensamente. Por razones legales, no se pudieron tomar fotos del careo. LA GACETA / JOSE NUNO
24 Junio 2010
"Sos un lobo con manto de cordero. Entregabas a tu gente; nunca fuiste un detenido, sino que tenías amplia libertad. Sos un mentiroso y tenés que rendir cuenta de los desaparecidos", le dijo, casi a los gritos, Roberto Albornoz a Juan Carlos Clemente.

"No sólo fui torturado y vejado física y espiritualmente, con mi voluntad reducida a cenizas y con la impotencia de saber que no saldría vivo ni podría defender a mi compañera y a mi hijo de dos meses", le respondió Clemente, sin mirarlo a los ojos y con la respiración entrecortada.

De esta manera se desarrolló el careo realizado ayer entre Albornoz, imputado por crímenes de lesa humanidad en el centro clandestino de detención (CCD) en la ex Jefatura de Policía, y el testigo que aportó pruebas documentales de gran trascendencia en el proceso ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal.

Los cruces se concretaron luego de que el comisario (r) declarara por más de tres horas netas, durante las cuales acusó duramente al careado y a Juan Martín (otro testigo que se presentó como sobreviviente del CCD, al igual que Clemente), y los vinculó con los sucesivos supervisores militares en la Jefatura, ArturoGonzález Naya y Mario Miguel D?Ursi. Albornoz buscó desvincularse de toda imputación y aseveró que no ocupó ningún lugar de decisión (Ver "Les decían..." y "Los dichos...") pese a que nominalmente estaba al frente del Servicio de Confidenciales.

Albornoz cargó duramente contra el ex militante del PJ: "hacete cargo de la muerte de tu mujer (María del Carmen Clemente), porque todos dicen que la has muerto para rendirle culto a González Naya, como una prueba de amor de tu lealtad". "El negoció su entrega con el Ejército, vino de Salta con el nombramiento de Policía en el bolsillo y dirigía una oficina; era el cerebro y tenía más autoridad que ningún efectivo. Hoy quiere blanquearse y quedar bien", afirmó, respecto del testigo, quien fue policía entre 1977 y 1984.

Clemente se mantuvo en lo que expuso durante la extensa declaración de la semana pasada; así, reiteró que fue secuestrado y que compartió cautiverio con otros detenidos. "En esa época todo el mundo conocía quién era quién", sostuvo, en reiteración de su acusación al imputado como año y señor de la vida y de la muerte dentro de la ex Jefatura.

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