Cuando la calle es vivida (y padecida) según las consignas de la jungla
El barómetro de Coca Cola que recientemente "midió" la felicidad en 16 países coloca a Argentina en el grupo de las naciones más felices. El contacto interpersonal (con familiares y amigos) es, según ese estudio, la causa más poderosa de bienestar. Pero el placer asociado a la vida hogareña y a los vínculos afectivos no trasciende los límites de la privacidad. La felicidad parece desaparecer de la puerta para afuera. Y a menudo la sonrisa se convierte en una amenazante cara de perro, según un grupo de tucumanos de diferentes ámbitos consultados por LA GACETA que, con nombre y apellido, o anónimamente, trazaron una radiografía de los modales en sus respectivos ámbitos de trabajo.
LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
13 Junio 2010 Seguir en 

Cómo destruir el "clima" teatral
Soledad Valenzuela - Actriz
En una representación teatral cualquiera, en general, los espectadores no llegan en el horario anunciado para el comienzo de la función. Algunos, muy tranquilos, recorren la fila de butacas de una punta a la otra de la sala hasta media hora después de comenzada la obra. Acto seguido, sacan del bolsillo o la cartera un paquete de caramelos cortando el "clima teatral" que a los actores nos llevó meses de ensayo conseguir. Minutos después, escuchamos un sonido que suele ser el "ringtone" de moda, porque, por supuesto, no apagaron el celular al ingresar a la sala. Y, como si esto fuese poco, ¡atienden la llamada! Los buenos modales está directamente relacionados con el respeto por el otro. Las maneras gentiles acompañan todos los gestos que hacen sentir bien a nuestro prójimo y nos convierten en miembros dignos de una sociedad civilizada.
Roces y malhumor
Federico Falcon - Músico y comerciante
El tucumano se caracteriza por tener malos modales. Falla el sentido de la vida en sociedad. Hay una jungla de cemento. La alta densidad de población genera roces y malhumor. Pero el mismo ciudadano que vive loco durante el día es capaz de relajarse a la noche, en un recital. A mí me pasa. Los modales dependen del contexto: todos transgreden en el ámbito donde está permitida la transgresión. Nadie quiere ser el gil que cumple. Aún así, creo, quizá románticamente, que el fenómeno de la globalización ha incidido en un aumento de conciencia. Atisbo pequeños síntomas de mejoría.
Uno de diez se queja bien
RJ y MC - Empleados publicos
La violencia es brutal, y tiene que ver con la falta de recursos y las dificultades económicas. La gente cree que nosotros tenemos la culpa. Pero el problema está arriba, en la dirigencia y en los políticos. Nosotros recibimos improperios y reclamos. Uno de cada diez viene con buenas formas? ¡si hasta nos han golpeado! A la gente no le gusta esperar, no respeta los turnos, no se adapta al sistema. En ese contexto, no todos están en condiciones de atender al público. Uno pierde la perspectiva y ya no puede ponerse en el lugar del otro, ni comprender su problemática y necesidades.
El ómnibus nervioso
JAO - Colectivero
Aquí todos estamos nerviosos. Hay una impaciencia total y parece que es contagiosa. La gente anda apurada, no puede perder tiempo. Los pasajeros muchas veces no ceden el asiento a los ancianos y mujeres embarazadas. A veces los choferes tenemos que pedir que entreguen las butacas reservadas. La escasez de monedas es otro foco de tensión. El tránsito, además, es terrible. La bocina y el insulto son la norma. Nosotros chupamos la agresividad y la intranquilidad ajena de manera permanente. Aquí se trabaja en un clima de gran tensión, sobre todo durante los horarios pico.
Ensuciar la casa de todos
SG - Barrendero
A muchos peatones no les interesa que las veredas estén limpias. No entiendo por qué. A veces tiran papeles al piso mientras estoy barriendo. ¡En mi cara! Una vez, respetuosamente, le dije a un ciudadano: "por favor, no haga eso". Y me respondió: "si para esto te pagan, para que limpiés". Con mi trabajo no alcanza. A veces termino de barrer una calle y tengo que volver a empezar porque pasaron 20 minutos y ya está roñosa de nuevo. Levanto basura sin parar durante siete horas por día porque la gente no tira los papeles al tacho. En ese sentido, los peores son los vendedores ambulantes.
Confrontar sin agredir
Carlos Brito - Fiscal Federal
El uso de los buenos modales dignifica las relaciones humanas proyectando al hombre a un nivel superior como rey de la creación. Entre los operadores de un conflicto judicial, el trato personal imbuido de cortesía permite la confrontación de ideas y criterios jurídicos disímiles sin caer en agresiones. La relación entre colegas siempre debe transcurrir en el ámbito de la buena educación y corrección. Los modales preceden a cualquier divergencia jurídica, tal y como corresponde entre seres humanos que pretenden convivir pacífica y organizadamente en sociedad.
No es tondo el que los practica
Juan Manuel Alurralde - Párroco de la Iglesia Ortodoxa
Los modales se han perdido tanto en la familia como en el aula, en la mesa como en el micro. También se ve en el templo: gente que masca chicle durante la misa o que no se viste apropiadamente para la ocasión. En la Iglesia se pone en evidencia la falta de respeto a los mayores. Es alarmante la ausencia del sentido de la autoridad. Hoy está todo dado vuelta. La familia, la casa y la comunidad religiosa deben insistir en los valores aunque vayan contra la corriente. Los modales se enseñan y se aprenden, y hay que combatir la idea de que es tonto o hace el ridículo aquel que los practica.
Autoritarios y soeces
ER- Mozo
Muchas personas mayores aún conservan sus modales. A los chicos, en cambio, no les importa nada. No me gusta ver que los adolescentes se comportan como niños caprichosos. Eso se nota en el modo en que piden las cosas o, por ejemplo, en la propina que debe retribuir la buena atención. Antes había otro trato, pero depende, porque algunas personas mayores son extremadamente autoritarias y soeces. Algunos incluso gritan como si no pudiesen dialogar en un tono de voz moderado. Son torpes y groseros, y enrarecen tanto el clima del bar que uno se alegra cuando se van a casa.
En el reino del tuteo
EM - Policía
La vía pública es un terreno fértil para los malos modales. La gente es muy impaciente, siempre va empujándose y a las corridas. Me ha tocado varias veces soportar los bocinazos e insultos de los conductores mientras ayudaba a cruzar la calle a una anciana. Quizá la gente mayor sea más educada que las nuevas generaciones, que se olvidan del "buen día" y el "por favor". Los chicos se expresan sin guardar ninguna forma de respeto. No reparan en el uniforme y tampoco hacen el esfuerzo de usar el "usted".
El hábito del ataque gratuito
JA y MP - Jubiladas
En muchas instituciones nos maltratan porque no sabemos usar la computadora o navegar por internet. Pero la grosería está a flor de piel en todas partes. La gente anda enojada por muy diversas razones y se descarga con el otro, con el que tiene al lado. Estamos acostumbradas a recibir agresiones gratuitas constantemente. También hay una especie de desprecio por los mayores que quieren hacer cosas modernas. La sociedad muchas veces no tolera esa vitalidad y nos discrimina.
Soledad Valenzuela - Actriz
En una representación teatral cualquiera, en general, los espectadores no llegan en el horario anunciado para el comienzo de la función. Algunos, muy tranquilos, recorren la fila de butacas de una punta a la otra de la sala hasta media hora después de comenzada la obra. Acto seguido, sacan del bolsillo o la cartera un paquete de caramelos cortando el "clima teatral" que a los actores nos llevó meses de ensayo conseguir. Minutos después, escuchamos un sonido que suele ser el "ringtone" de moda, porque, por supuesto, no apagaron el celular al ingresar a la sala. Y, como si esto fuese poco, ¡atienden la llamada! Los buenos modales está directamente relacionados con el respeto por el otro. Las maneras gentiles acompañan todos los gestos que hacen sentir bien a nuestro prójimo y nos convierten en miembros dignos de una sociedad civilizada.
Roces y malhumor
Federico Falcon - Músico y comerciante
El tucumano se caracteriza por tener malos modales. Falla el sentido de la vida en sociedad. Hay una jungla de cemento. La alta densidad de población genera roces y malhumor. Pero el mismo ciudadano que vive loco durante el día es capaz de relajarse a la noche, en un recital. A mí me pasa. Los modales dependen del contexto: todos transgreden en el ámbito donde está permitida la transgresión. Nadie quiere ser el gil que cumple. Aún así, creo, quizá románticamente, que el fenómeno de la globalización ha incidido en un aumento de conciencia. Atisbo pequeños síntomas de mejoría.
Uno de diez se queja bien
RJ y MC - Empleados publicos
La violencia es brutal, y tiene que ver con la falta de recursos y las dificultades económicas. La gente cree que nosotros tenemos la culpa. Pero el problema está arriba, en la dirigencia y en los políticos. Nosotros recibimos improperios y reclamos. Uno de cada diez viene con buenas formas? ¡si hasta nos han golpeado! A la gente no le gusta esperar, no respeta los turnos, no se adapta al sistema. En ese contexto, no todos están en condiciones de atender al público. Uno pierde la perspectiva y ya no puede ponerse en el lugar del otro, ni comprender su problemática y necesidades.
El ómnibus nervioso
JAO - Colectivero
Aquí todos estamos nerviosos. Hay una impaciencia total y parece que es contagiosa. La gente anda apurada, no puede perder tiempo. Los pasajeros muchas veces no ceden el asiento a los ancianos y mujeres embarazadas. A veces los choferes tenemos que pedir que entreguen las butacas reservadas. La escasez de monedas es otro foco de tensión. El tránsito, además, es terrible. La bocina y el insulto son la norma. Nosotros chupamos la agresividad y la intranquilidad ajena de manera permanente. Aquí se trabaja en un clima de gran tensión, sobre todo durante los horarios pico.
Ensuciar la casa de todos
SG - Barrendero
A muchos peatones no les interesa que las veredas estén limpias. No entiendo por qué. A veces tiran papeles al piso mientras estoy barriendo. ¡En mi cara! Una vez, respetuosamente, le dije a un ciudadano: "por favor, no haga eso". Y me respondió: "si para esto te pagan, para que limpiés". Con mi trabajo no alcanza. A veces termino de barrer una calle y tengo que volver a empezar porque pasaron 20 minutos y ya está roñosa de nuevo. Levanto basura sin parar durante siete horas por día porque la gente no tira los papeles al tacho. En ese sentido, los peores son los vendedores ambulantes.
Confrontar sin agredir
Carlos Brito - Fiscal Federal
El uso de los buenos modales dignifica las relaciones humanas proyectando al hombre a un nivel superior como rey de la creación. Entre los operadores de un conflicto judicial, el trato personal imbuido de cortesía permite la confrontación de ideas y criterios jurídicos disímiles sin caer en agresiones. La relación entre colegas siempre debe transcurrir en el ámbito de la buena educación y corrección. Los modales preceden a cualquier divergencia jurídica, tal y como corresponde entre seres humanos que pretenden convivir pacífica y organizadamente en sociedad.
No es tondo el que los practica
Juan Manuel Alurralde - Párroco de la Iglesia Ortodoxa
Los modales se han perdido tanto en la familia como en el aula, en la mesa como en el micro. También se ve en el templo: gente que masca chicle durante la misa o que no se viste apropiadamente para la ocasión. En la Iglesia se pone en evidencia la falta de respeto a los mayores. Es alarmante la ausencia del sentido de la autoridad. Hoy está todo dado vuelta. La familia, la casa y la comunidad religiosa deben insistir en los valores aunque vayan contra la corriente. Los modales se enseñan y se aprenden, y hay que combatir la idea de que es tonto o hace el ridículo aquel que los practica.
Autoritarios y soeces
ER- Mozo
Muchas personas mayores aún conservan sus modales. A los chicos, en cambio, no les importa nada. No me gusta ver que los adolescentes se comportan como niños caprichosos. Eso se nota en el modo en que piden las cosas o, por ejemplo, en la propina que debe retribuir la buena atención. Antes había otro trato, pero depende, porque algunas personas mayores son extremadamente autoritarias y soeces. Algunos incluso gritan como si no pudiesen dialogar en un tono de voz moderado. Son torpes y groseros, y enrarecen tanto el clima del bar que uno se alegra cuando se van a casa.
En el reino del tuteo
EM - Policía
La vía pública es un terreno fértil para los malos modales. La gente es muy impaciente, siempre va empujándose y a las corridas. Me ha tocado varias veces soportar los bocinazos e insultos de los conductores mientras ayudaba a cruzar la calle a una anciana. Quizá la gente mayor sea más educada que las nuevas generaciones, que se olvidan del "buen día" y el "por favor". Los chicos se expresan sin guardar ninguna forma de respeto. No reparan en el uniforme y tampoco hacen el esfuerzo de usar el "usted".
El hábito del ataque gratuito
JA y MP - Jubiladas
En muchas instituciones nos maltratan porque no sabemos usar la computadora o navegar por internet. Pero la grosería está a flor de piel en todas partes. La gente anda enojada por muy diversas razones y se descarga con el otro, con el que tiene al lado. Estamos acostumbradas a recibir agresiones gratuitas constantemente. También hay una especie de desprecio por los mayores que quieren hacer cosas modernas. La sociedad muchas veces no tolera esa vitalidad y nos discrimina.






