27 Abril 2003 Seguir en 
En su reciente visita a la provincia, el economista tucumano Ricardo Arriazu dejó en claro que es enorme el esfuerzo que deberá realizar el próximo presidente para encaminar los problemas del país, especialmente los económicos. Hay temas pendientes, como la compensación a los bancos, que Duhalde sencillamente dejó a cargo de su sucesor, y verdaderos "agujeros negros" en la información fiscal y presupuestaria. Existe la certeza de que el Gobierno está dejando vencimientos impagos. "Es muy fácil decir a fin de mes que uno aumentó su cuenta bancaria si se dejó sin pagar la luz, el gas y el alquiler", dijo Arriazu.
Datos parciales del Ministerio de Economía muestran que al 30 de marzo último se generaron obligaciones de pago correspondientes al presupuesto 2003 por poco más de $ 10.000 millones. Pero los pagos fueron apenas algo superiores a los $ 7.500 millones. La diferencia de alrededor de $ 2.500 millones será un saco de plomo en las espaldas de las nuevas autoridades.
Los analistas también desconfían de la gran cantidad de normas que en los últimos días se publicaron en el Boletín Oficial prorrogando muchos contratos de personal por 180 días. Pero la aparición de estadísticas de número de empleados se encuentran muy atrasadas. Las últimas disponibles casi no llegan al final de 2002. El colaborador de uno de los "presidenciables" considera que, "a este ritmo, si están haciendo barbaridades ahora se sabrá cuando aparezcan los cuadros en octubre".El economista Aldo Abram, quien integra los equipos menemistas, enumeró algunos problemas de las futuras autoridades.
El gobierno decidió congelar las tarifas de los servicios públicos y subsidiar a los consumidores a costa del patrimonio de las empresas prestadoras. Esto sólo es sustentable en un marco de destrucción de la demanda interna como el del último año. Si el país se reactiva, será imposible garantizarle a los usuarios la continuidad y la calidad de los servicios. El actual gobierno prefirió dejarle al próximo pagar el costo político de decirle a la gente que las tarifas deberán aumentar.
Cuando el actual gobierno deje el poder la deuda pública habrá pasado de US$ 144.000 millones, en 2001, a US$ 162.000 millones, por lo menos. Esto a pesar que le expropiaron más de US$ 26.000 millones a los tenedores de títulos que fueron pesificados. Por lo tanto, en un año y medio habrán aumentado la deuda en más de US$ 44.000 millones; mucho más que en toda la década de los 90. Estos son sólo algunos "botones" del muestrario de problemas que heredará el próximo gobierno.
Las provincias
Además, las provincias han recibido un enorme beneficio, porque el Gobierno tomó a su cargo las deudas que se transformaron en préstamos garantizados en el último megacanje que hizo Cavallo en 2001. Antes era deuda provincial, ahora es nacional. Les limpiaron el balance, y el Tesoro se compromete a no descontarles más del 13% de la coparticipación para cobrarse esa deuda.
Abram dice que con el rescate de las cuasi monedas se hará con emisión monetaria sin respaldo. El Banco Central recibirá a cambio de los pesos emitidos bonos del Tesoro nacional y deberá recomprar los títulos provinciales en una licitación.
Datos parciales del Ministerio de Economía muestran que al 30 de marzo último se generaron obligaciones de pago correspondientes al presupuesto 2003 por poco más de $ 10.000 millones. Pero los pagos fueron apenas algo superiores a los $ 7.500 millones. La diferencia de alrededor de $ 2.500 millones será un saco de plomo en las espaldas de las nuevas autoridades.
Los analistas también desconfían de la gran cantidad de normas que en los últimos días se publicaron en el Boletín Oficial prorrogando muchos contratos de personal por 180 días. Pero la aparición de estadísticas de número de empleados se encuentran muy atrasadas. Las últimas disponibles casi no llegan al final de 2002. El colaborador de uno de los "presidenciables" considera que, "a este ritmo, si están haciendo barbaridades ahora se sabrá cuando aparezcan los cuadros en octubre".El economista Aldo Abram, quien integra los equipos menemistas, enumeró algunos problemas de las futuras autoridades.
El gobierno decidió congelar las tarifas de los servicios públicos y subsidiar a los consumidores a costa del patrimonio de las empresas prestadoras. Esto sólo es sustentable en un marco de destrucción de la demanda interna como el del último año. Si el país se reactiva, será imposible garantizarle a los usuarios la continuidad y la calidad de los servicios. El actual gobierno prefirió dejarle al próximo pagar el costo político de decirle a la gente que las tarifas deberán aumentar.
Cuando el actual gobierno deje el poder la deuda pública habrá pasado de US$ 144.000 millones, en 2001, a US$ 162.000 millones, por lo menos. Esto a pesar que le expropiaron más de US$ 26.000 millones a los tenedores de títulos que fueron pesificados. Por lo tanto, en un año y medio habrán aumentado la deuda en más de US$ 44.000 millones; mucho más que en toda la década de los 90. Estos son sólo algunos "botones" del muestrario de problemas que heredará el próximo gobierno.
Las provincias
Además, las provincias han recibido un enorme beneficio, porque el Gobierno tomó a su cargo las deudas que se transformaron en préstamos garantizados en el último megacanje que hizo Cavallo en 2001. Antes era deuda provincial, ahora es nacional. Les limpiaron el balance, y el Tesoro se compromete a no descontarles más del 13% de la coparticipación para cobrarse esa deuda.
Abram dice que con el rescate de las cuasi monedas se hará con emisión monetaria sin respaldo. El Banco Central recibirá a cambio de los pesos emitidos bonos del Tesoro nacional y deberá recomprar los títulos provinciales en una licitación.







