27 Abril 2003 Seguir en 
¿Qué sería de esperar después de las elecciones? En el mediano plazo, una reforma del Estado en los tres niveles. Una de las razones de esta crisis es que el Estado creció en gastos, pero no en los servicios que presta. Urge hacerlo más chico y más eficiente, para que deje un amplio espacio a la iniciativa privada. Hoy ofrece servicios públicos, pero malos. Si es más pequeño tendrá mejor presencia en las áreas que debe cumplir (salud, educación y justicia).
También es clave una reestructuración del sistema impositiva: tenemos que movernos de impuestos que gravan el consumo, por naturaleza regresivos (el que más tienen menos paga), hacia recaudaciones basadas en las ganancias (quien más tiene más paga). Hoy todo se financia con el IVA y con impuestos al trabajo.Hay que discutir la naturaleza del federalismo y la coparticipación.
Hoy impera un unitarismo en la recaudación y un federalismo en el gasto. Esto llevó al desmadre de las provincias, que gastan y luego van a golpear las puertas de la Nación o emiten moneda espuria (lo mismo hacen los municipios respecto de las provincias). El que decide cuánto gastar es diferente de quien recauda. No hay incentivo parea el equilibrio.
Se deben restablecer los contratos y los derechos de propiedades; las instituciones fueron devastadas. Cada 10 años tenemos expropiaciones: en los 80 fue el Bonex y ahora la devaluación y el corralito. Basta de tantos cambios, hay que dejar que las cosas funcionen y apegarse a la ley.
Hay que romper el círculo vicioso pobreza-exclusión-desnutrición con educación. La primaria y la secundaria deben ser provistas por el Estado y en la universitaria debe haber un arancel, pero con un sistema de becas que permita la igualdad de oportunidades.
Servicios indispensables
También las obras sociales y el sistema de salud pública deben ser reformados. Todos los ciudadanos deberían tener una cobertura médica razonable y el que quiera una mayor que la pague.
Por sobre todo hay que abrir la economía , para que las exportaciones representen el 40% o el 50% del Producto Bruto Interno (PBI) ¿o vamos a seguir trabajando para el mercado interno? Hoy hay una pequeña primavera, en la que sólo crecen los sectores industriales que exportan o por sustitución de importaciones. Esto es insuficiente para reducir la enorme tasa de desempleo. La industria creció un 25% en el primer trimestre, pero representa menos del 20% del PBI, mientras que los servicios son más del 60% del PBI e implican mano de obra intensiva; ellos siguen en picada.
Existe un remanente de desempleados tan grande que, durante muchos años, habrá que crecer por encima de la tasa de crecimiento normal (2,7%), para contener el flujo de personas que ingresan al mercado laboral. El crecimiento neto de trabajo debe ser muy superior, durante años, para que se reduzca la desocupación acumulada. Hay que solucionar el problema del hambre, pero urge recuperar el valor del trabajo.
Juan Mario Jorrat, profesor de Comercio Internacional - UNT.
También es clave una reestructuración del sistema impositiva: tenemos que movernos de impuestos que gravan el consumo, por naturaleza regresivos (el que más tienen menos paga), hacia recaudaciones basadas en las ganancias (quien más tiene más paga). Hoy todo se financia con el IVA y con impuestos al trabajo.Hay que discutir la naturaleza del federalismo y la coparticipación.
Hoy impera un unitarismo en la recaudación y un federalismo en el gasto. Esto llevó al desmadre de las provincias, que gastan y luego van a golpear las puertas de la Nación o emiten moneda espuria (lo mismo hacen los municipios respecto de las provincias). El que decide cuánto gastar es diferente de quien recauda. No hay incentivo parea el equilibrio.
Se deben restablecer los contratos y los derechos de propiedades; las instituciones fueron devastadas. Cada 10 años tenemos expropiaciones: en los 80 fue el Bonex y ahora la devaluación y el corralito. Basta de tantos cambios, hay que dejar que las cosas funcionen y apegarse a la ley.
Hay que romper el círculo vicioso pobreza-exclusión-desnutrición con educación. La primaria y la secundaria deben ser provistas por el Estado y en la universitaria debe haber un arancel, pero con un sistema de becas que permita la igualdad de oportunidades.
Servicios indispensables
También las obras sociales y el sistema de salud pública deben ser reformados. Todos los ciudadanos deberían tener una cobertura médica razonable y el que quiera una mayor que la pague.
Por sobre todo hay que abrir la economía , para que las exportaciones representen el 40% o el 50% del Producto Bruto Interno (PBI) ¿o vamos a seguir trabajando para el mercado interno? Hoy hay una pequeña primavera, en la que sólo crecen los sectores industriales que exportan o por sustitución de importaciones. Esto es insuficiente para reducir la enorme tasa de desempleo. La industria creció un 25% en el primer trimestre, pero representa menos del 20% del PBI, mientras que los servicios son más del 60% del PBI e implican mano de obra intensiva; ellos siguen en picada.
Existe un remanente de desempleados tan grande que, durante muchos años, habrá que crecer por encima de la tasa de crecimiento normal (2,7%), para contener el flujo de personas que ingresan al mercado laboral. El crecimiento neto de trabajo debe ser muy superior, durante años, para que se reduzca la desocupación acumulada. Hay que solucionar el problema del hambre, pero urge recuperar el valor del trabajo.
Juan Mario Jorrat, profesor de Comercio Internacional - UNT.







