La construcción quiere salir de terapia intensiva

En Tucumán, la recuperación del sector es más lenta que en las principales provincias. Además, está enfocada en los barrios privados.

27 Abril 2003
Los integrantes de parejas o matrimonios, y los profesionales que viven de un salario, que hasta diciembre de 2001 eran los principales impulsores de la actividad inmobiliaria y de la construcción, quedaron, desde la devaluación, poco menos que fuera del sistema.
Todos ellos, representantes de la numerosa y pujante clase media que hasta un año y medio atrás predominaba en el país, hoy ya no tienen capacidad de ahorro, ni acceso al crédito bancario o de las empresas constructoras (cortado o restringido al máximo por los cortos plazos y las exorbitantes tasas de interés).
Fue por estas circunstancias (al terminar la convertibilidad) que los sectores inmobiliario y de la construcción quedaron "de cama", en un estado casi agónico. La paulatina liberación de fondos del corralito y del corralón hizo que el sector inmobiliario fuera el primero en salir de terapia intensiva.
Para la construcción, por el contrario, la situación resultó más difícil. No obstante, a nivel nacional y en especial en los grandes conglomerados urbanos (Capital Federal y conurbano bonaerense en primer término), en agosto pasado se inició un importante repunte. En el promedio nacional, el nivel de aumento de actividad fue del 3,5%, a partir de ese mes y hasta el presente.En Tucumán, donde no se manejan índices estrictos, la recuperación se demoró unos meses más e incluso se dio con menor intensidad.

La situación en la provincia
Para el presidente de la Cámara Tucumana de la Construcción, Oscar Mirkin, el hecho de que el inversor tucumano (que dispone de sus propios ahorros por la salida de corralón o por otros motivos) esté volcando nuevamente sus preferencias por los inmuebles, no ha repercutido en igual medida en la industria de la construcción.
La inversión "segura" que siempre constituyó la construcción, observa el directivo, está movilizando bastante al mercado inmobiliario, pero sobre obras que estaban terminadas o iniciadas al producirse la devaluación. "Las obras nuevas son muy escasas", observa.El empresario resalta que la lenta recuperación que experimenta el sector de la construcción en Tucumán no es masiva, sino que está focalizada, en especial, en los barrios privados y en viviendas de fin de semana. "En el caso de los countries, la gente muy probablemente esté buscando, además de una seguridad económica, una seguridad de vida. Aunque la idiosincracia del tucumano todavía pone en dudas que esta costumbre se difunda, como en Buenos Aires, donde la infraestructura para este tipo de emprendimientos está muy desarrollada", reflexiona.
Mirkin destaca, asimismo, que los resultados positivos en la generalidad del sector aún no están a la vista, porque la reactivación es lenta, por la falta de crédito y por que las inversiones necesarias en esta actividad no son menores.Estima que esa falencia se debe a que el gran sector medio que buscaba solucionar su problema habitacional hoy ya no tiene posibilidades de hacerlo, salvo excepciones.
"La industria de la construcción en Tucumán está aún en un estado de somnolencia, porque existen muchas dificultades. Esperamos que pueda despertarse definitivamente", simbolizó Mirkin.
Según Juan Carlos Falivene, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), en el sector privado en la provincia se observa una reactivación en obras pequeñas. Preferentemente se están terminando las viviendas que estuvieron paralizadas en 2002. En la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, apunta el empresario, ingresó documentación técnica de aproximadamente 40 obras nuevas, de viviendas individuales y colectivas.
En el sector público, Falivene señala que si bien se iniciaron algunas obras nuevas, la reactivación es mínima con relación a los primeros meses del año pasado, cuando se inició para la industria de la construcción la peor crisis de la historia.
En general, el directivo de la CAC afirma que las empresas constructoras estén atravesando una delicada situación económica financiera, debido al poco volumen de obras en ejecución.


Tafí del Valle hace punta

A nivel nacional, la construcción está creciendo considerablemente en los sectores turísticos, situación que en Tucumán no reviste igual importancia. No obstante, en Tafí del Valle, se está notando una recuperación en ese sentido. Es menos notorio el fenómeno en San Pedro de Colalao, San Javier, Raco, o el Siambón, por ejemplo. De todas maneras, y como preanuncio de una futura reactivación, se está concretando la compra de terrenos en esos lugares.
Según Marcelo Stagnetto, empresario del sector inmobiliario, además de la inversión o construcción en lugares turísticos, es lenta pero sostenida la actividad en barrios privados, fundamentalmente en Yerba Buena, donde resulta más destacada. "El escenario que se presenta permite comparar a la salida de la convertibilidad como un gran oleaje, que los inversores están esperando que amaine para volver a apostar a la construcción. Por ahora, se limitan a comprar obras terminadas, aunque con ciertas dudas por la constante variación de dólar, en especial. Para que florezca nuevamente con esplendor la construcción hacen falta planes estatales serios y sostenidos en el tiempo", sostiene el empresario.


La suba de materiales

La recuperación en la actividad de la construcción no paralizó los precios, sino, por el contrario, estos crecieron en los últimos meses, aún a pesar de la depreciación del dólar desde principios de este año (un 25% con relación a la cotización mayor de esta moneda que alcanzó $ 3,90.
Según el Indec, el índice del costo de la construcción aumentó en marzo un 0,4% respecto a febrero, un 1,5% en relación con diciembre y un 26,8% con respecto de marzo de 2002.De todas maneras, si se comparan los precios desde la devaluación las subas son más significativas.
A nivel nacional, el cemento portland (en bolsa) subió un 132,7%; el ladrillo cerámico hueco un 42,1% y la arena fina un 38,4%. El hierro se encareció en un 153%; las alfombras el 138% y las pinturas un 115%.
Los insumos que menos aumentaron son los cerámicos (27,7%), la mesada de granito (35,7%), los sanitarios de loza (47,7%) y los artefactos a gas (30%).
En Tucumán, estos aumentos fueron aún mayores debido al incremento de los fletes (superan el 100% debido a la suba del gasoil) y por el desagio de los bonos. En líneas generales, los precios de los materiales en la provincia son superiores al promedio del país, en el 15%, como mínimo. Eso se debe a que varios empresarios, atemorizados con el desagio de los Bocade, tratan de cubrirse y agregan un porcentaje adicional a los precios que supera el desagio de plaza.
Una de las excepciones en Tucumán es el precio de los áridos, que se incrementaron en menor medida que en otras provincias (por las distancias cortas y accesibilidad a los lugares de extracción).

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