06 Junio 2010
Por Alberto Calliera
Para LA GACETA - Tucumán

Ya se ha analizado bastante a los Simpson como un fenómeno cultural de alcance casi planetario. Lo que a mí me interesa poner de relieve es su profundo humor político sin contemplaciones, como así también el parentesco de esta serie con nuestro país.
Acostumbrados a los dibujos animados destinados a divertir y entretener a los niños, o adultos con saludables vestigios de niñez en su corazón, los Simpson irrumpen con acertadas críticas a los factores de poder, ya sea de las fuerzas del orden, empresarios inescrupulosos o políticos corruptos. Y no solo eso. También arremete contra el racismo, la discriminación, las hipócritas conductas sexuales de ciertos estratos sociales, la televisión chatarra, los falsos pastores religiosos y en general con temas ríspidos y polémicos poco frecuentados por esta suerte de arte menor.
La serie se desarrolla en dos planos: el superficial, divertido y ocurrente, y otro más profundo y reflexivo. Es "la seriedad oculta en la risa", frase con la cual Shopenhauer definió al humor.
Si usted observa una vieja película de Chaplin, un monólogo de Tato Bores o un dibujo de Quino, para nombrar solamente algunos, notará que lo divertido o risueño es la forma, no así el contenido.
El problema del humor político es que levanta polvareda. De izquierda y derecha. George Bush despreciaba a Los Simpson y recomendaba no ver la serie porque  no representaba los "valores" tradicionales de los Estados Unidos,  y el presidente Hugo Chávez directamente prohibió su difusión en la televisión bolivariana, por ser un mal ejemplo para los niños ¡y la reemplazó la serie Baywatch con Pamela Anderson! Siliconas sí, neuronas no.
El humor político molesta, incomoda y hasta enfurece a los autoritarios que dividen a la humanidad en amigos y enemigos. Sin términos medios. "Si no están conmigo, pontificaba Bush, están con los terroristas".
Por último, si analizamos las conductas de Homero y su hijo Bart, llegamos a la conclusión de que hay numerosas coincidencias con las nuestras: imprevisibles, irresponsables, desobedientes, ciclotímicos y provocadores seriales de enredos. Los chinos dicen  que en las crisis existen oportunidades. Homero, Bart y los argentinos empleamos nuestras virtudes (ingenio, creatividad y confianza en nosotros mismos), para encontrar o inventarle crisis a las oportunidades.
Exagerando, podríamos decir que Homero y Bart deberían ser declarados "argentinos honorarios". Después de todo, quizás no sea pura casualidad que nuestro país sea el mayor seguidor de estos dibujos en el mundo de habla hispana y que el creador de los Simpson, Matt Groening, se haya enamorado de una argentina.

© LA GACETA

Alberto Calliera - Humorista, caricaturista de LA GACETA.

Los Simpson en cifras
21 son las temporadas que lleva la serie al aire.
1989  es el año en que se emitió la primera temporada.
455 son los capítulos emitidos hasta hoy.
526 millones son los dólares recaudados por la versión cinematográfica de la serie.
25 son los premios Emmy (el más relevante del mundo de la TV) que se le adjudicaron.
16 son los guionistas.

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