23 Abril 2003 Seguir en 
Roxana Juárez recibió una pena de 8 años en la cárcel por haber matado a la esposa de su ex amante. Así lo resolvió ayer el tribunal que, en un fallo unánime, decidió aplicar la sentencia, a partir de haber calificado el hecho como homicidio simple. La familia de la víctima quedó disconforme con la resolución.
Juárez, de 32 años, llegó a juicio acusada por homicidio en exceso de la legítima defensa, pero la fiscal Marta Jerez de Rivadeneira y las querellantes Silvia Firpo Vicentín y Rosa Arriazu, pidieron que la calificación sea la de homicidio simple (la pena es mayor). La primera solicitó que Juárez sea condenada a 10 años de prisión, y las demandantes a 15 años. El defensor, en tanto, fue más allá al afirmar que se trató de un caso de legítima defensa, por lo que sólo cabría la absolución. Juárez mató a Silvia Heredia en la mañana del 14 de julio de 2000, a la puerta del edificio de Muñecas 502, donde la acusada trabajaba como empleada doméstica.
Hasta diciembre de 1999, Juárez había mantenido un romance con el oficial Fernando Carrizo, esposo de la víctima. En ese momento la relación terminó porque las dos mujeres se tomaron a golpes y, dada la superioridad física de Heredia, Juárez terminó con un corte en la ceja.
El ataque
El día del crimen, Heredia fue hasta allí a buscar a Juárez. Discutieron, se golpearon (la acusada sufrió rasguños y un golpe en la espalda) y, en el forcejeo, se produjeron los dos disparos que terminaron con la víctima de la celosa esposa. Juárez estuvo detenida durante 11 meses, hasta que la causa cambió de calificación y recuperó la libertad. Lo que nunca se supo es de quién era el revólver calibre 22. Juárez afirmó que se lo había quitado a Heredia, y los familiares de la víctima aseguraron que ella nunca tuvo armas. La querellante Firpo Vicentín, en su alegato, afirmó que Juárez presenta una especie de doble personalidad, y dijo que durante ocho años (eso duró su romance con Carrizo) hostigó y persiguió a Heredia. Los jueces Alberto César Piedrabuena, César Adolfo Vera y Emilio Herrera Molina hicieron lugar al planteo de la fiscal y de las querellantes, pero aplicó una pena menor que la solicitada.
Afirmó que es inocente
"Soy inocente... yo no tenía arma ni quise matarla". Eso fue lo único de Roxana Juárez les dijo a los jueces antes de que ellos pasaran a deliberar. Inclusive, uno de los camaristas insistió y le preguntó si no quería aportar algún detalle o algún dato, y ella contestó que no.
Al salir de la sala, tras la sentencia, Juárez caminó en silencio junto a los policías que la acompañaban, para evitar agresiones. Hasta que la sentencia no quede firme, ella permanecerá en libertad.
No hubo incidentes
La sentencia que leyó el secretario Manuel Acevedo fue escuchada por un gran número de personas pertenecientes a la familia de la víctima. Ningún allegado a la acusada asistió "para evitar incidentes", explicó el abogado Roberto Flores. Pero llamó mucho la atención que no haya participado del juicio el oficial Fernando Carrizo, quien era querellante en la causa. El declaró el primer día de audiencias y se retiró diciendo que se sentía mal. Nunca más se lo vio en Tribunales.
Juárez, de 32 años, llegó a juicio acusada por homicidio en exceso de la legítima defensa, pero la fiscal Marta Jerez de Rivadeneira y las querellantes Silvia Firpo Vicentín y Rosa Arriazu, pidieron que la calificación sea la de homicidio simple (la pena es mayor). La primera solicitó que Juárez sea condenada a 10 años de prisión, y las demandantes a 15 años. El defensor, en tanto, fue más allá al afirmar que se trató de un caso de legítima defensa, por lo que sólo cabría la absolución. Juárez mató a Silvia Heredia en la mañana del 14 de julio de 2000, a la puerta del edificio de Muñecas 502, donde la acusada trabajaba como empleada doméstica.
Hasta diciembre de 1999, Juárez había mantenido un romance con el oficial Fernando Carrizo, esposo de la víctima. En ese momento la relación terminó porque las dos mujeres se tomaron a golpes y, dada la superioridad física de Heredia, Juárez terminó con un corte en la ceja.
El ataque
El día del crimen, Heredia fue hasta allí a buscar a Juárez. Discutieron, se golpearon (la acusada sufrió rasguños y un golpe en la espalda) y, en el forcejeo, se produjeron los dos disparos que terminaron con la víctima de la celosa esposa. Juárez estuvo detenida durante 11 meses, hasta que la causa cambió de calificación y recuperó la libertad. Lo que nunca se supo es de quién era el revólver calibre 22. Juárez afirmó que se lo había quitado a Heredia, y los familiares de la víctima aseguraron que ella nunca tuvo armas. La querellante Firpo Vicentín, en su alegato, afirmó que Juárez presenta una especie de doble personalidad, y dijo que durante ocho años (eso duró su romance con Carrizo) hostigó y persiguió a Heredia. Los jueces Alberto César Piedrabuena, César Adolfo Vera y Emilio Herrera Molina hicieron lugar al planteo de la fiscal y de las querellantes, pero aplicó una pena menor que la solicitada.
Afirmó que es inocente
"Soy inocente... yo no tenía arma ni quise matarla". Eso fue lo único de Roxana Juárez les dijo a los jueces antes de que ellos pasaran a deliberar. Inclusive, uno de los camaristas insistió y le preguntó si no quería aportar algún detalle o algún dato, y ella contestó que no.
Al salir de la sala, tras la sentencia, Juárez caminó en silencio junto a los policías que la acompañaban, para evitar agresiones. Hasta que la sentencia no quede firme, ella permanecerá en libertad.
No hubo incidentes
La sentencia que leyó el secretario Manuel Acevedo fue escuchada por un gran número de personas pertenecientes a la familia de la víctima. Ningún allegado a la acusada asistió "para evitar incidentes", explicó el abogado Roberto Flores. Pero llamó mucho la atención que no haya participado del juicio el oficial Fernando Carrizo, quien era querellante en la causa. El declaró el primer día de audiencias y se retiró diciendo que se sentía mal. Nunca más se lo vio en Tribunales.







