23 Abril 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La agenda económica que deberá abordar el próximo gobierno comprende una serie de aspectos que, tanto por su cantidad como por su complejidad, requerirá de una atención que excede a las atribuciones del Palacio de Hacienda.
El futuro ministro de Economía deberá considerar qué hacer con la reestructuración de la deuda pública; las relaciones con los organismos multilaterales de crédito; la situación de las tarifas públicas y el reordenamiento del sistema financiero. Sin embargo, necesitará del concurso de funcionarios de otras áreas en cuestiones como la desocupación, el reordenamiento salarial, las relaciones comerciales, la reforma del Estado y los vínculos financieros y fiscales entre la Nación y las provincias. Esta es una síntesis de los principales temas:
Desempleo: a pesar del sinnúmero de planes de capacitación, subsidios y programas de empleo, desde hace ocho años la desocupación no perfora la barrera de los dos dígitos. Por el contrario, en mayo del año pasado superó el 20%.
Salarios: desde junio de 2002 que los empleados del sector privado perciben una suma no remunerativa. Los ministros de Economía y de Trabajo deberán resolver si continúan con esta metodología o inducen a las empresas a incorporar ese plus al salario básico. Aún falta saber si se retornará a las convenciones colectivas de trabajo.
Deuda pública: antes de fin de año habrá que negociar un nuevo acuerdo con el FMI que reemplace al de corto plazo firmado en enero. Las relaciones con otros organismos y gobiernos estarán condicionadas al entendimiento con el organismo conducido por Horst Köhler.
Tarifas: el gobierno de Duhalde intentó a fines del año pasado abordar el tema de las tarifas públicas, pero las decisiones judiciales contrarias a las subas impulsadas por Economía obligaron a postergar las definiciones, que quedarán en manos de quien asuma el 25 de mayo.
Impuestos: todos los candidatos coinciden en el discurso en la reducción de la presión tributaria al consumo, a la producción, al trabajo y a las exportaciones, aunque no dan precisiones. En los últimos ocho años, se llevó el IVA a su nivel más alto de la historia; aumentaron, bajaron y volvieron a subir los aportes patronales; se incrementaron los tributos a los combustibles y se implantó el impuesto a las transacciones en cuentas a la vista.
Sistema financiero: los futuros gobiernos (no sólo el del período 2003-2007) deberán resolver la compensación a los bancos por la pesificación asimétrica de depósitos y créditos. Asimismo, tendrán que afrontar los pagos de intereses y capital de los Boden emitidos por el gobierno saliente hasta 2013.
Reforma del Estado: en el abanico de temas se destacan qué hacer con la estructura de la administración central y la de los organismos descentralizados, y con la cantidad de cargos jerárquicos y los "ñoquis", además de la identificación de los bolsones de gasto improductivo. (DyN)
El futuro ministro de Economía deberá considerar qué hacer con la reestructuración de la deuda pública; las relaciones con los organismos multilaterales de crédito; la situación de las tarifas públicas y el reordenamiento del sistema financiero. Sin embargo, necesitará del concurso de funcionarios de otras áreas en cuestiones como la desocupación, el reordenamiento salarial, las relaciones comerciales, la reforma del Estado y los vínculos financieros y fiscales entre la Nación y las provincias. Esta es una síntesis de los principales temas:
Desempleo: a pesar del sinnúmero de planes de capacitación, subsidios y programas de empleo, desde hace ocho años la desocupación no perfora la barrera de los dos dígitos. Por el contrario, en mayo del año pasado superó el 20%.
Salarios: desde junio de 2002 que los empleados del sector privado perciben una suma no remunerativa. Los ministros de Economía y de Trabajo deberán resolver si continúan con esta metodología o inducen a las empresas a incorporar ese plus al salario básico. Aún falta saber si se retornará a las convenciones colectivas de trabajo.
Deuda pública: antes de fin de año habrá que negociar un nuevo acuerdo con el FMI que reemplace al de corto plazo firmado en enero. Las relaciones con otros organismos y gobiernos estarán condicionadas al entendimiento con el organismo conducido por Horst Köhler.
Tarifas: el gobierno de Duhalde intentó a fines del año pasado abordar el tema de las tarifas públicas, pero las decisiones judiciales contrarias a las subas impulsadas por Economía obligaron a postergar las definiciones, que quedarán en manos de quien asuma el 25 de mayo.
Impuestos: todos los candidatos coinciden en el discurso en la reducción de la presión tributaria al consumo, a la producción, al trabajo y a las exportaciones, aunque no dan precisiones. En los últimos ocho años, se llevó el IVA a su nivel más alto de la historia; aumentaron, bajaron y volvieron a subir los aportes patronales; se incrementaron los tributos a los combustibles y se implantó el impuesto a las transacciones en cuentas a la vista.
Sistema financiero: los futuros gobiernos (no sólo el del período 2003-2007) deberán resolver la compensación a los bancos por la pesificación asimétrica de depósitos y créditos. Asimismo, tendrán que afrontar los pagos de intereses y capital de los Boden emitidos por el gobierno saliente hasta 2013.
Reforma del Estado: en el abanico de temas se destacan qué hacer con la estructura de la administración central y la de los organismos descentralizados, y con la cantidad de cargos jerárquicos y los "ñoquis", además de la identificación de los bolsones de gasto improductivo. (DyN)







