Canciones cristalinas y una anfitriona seductora

La cantautora uruguaya actuará por primera vez en la ciudad. Ritmos que se mezclan con armonía.

DE GIRA. Prada cantará temas de sus discos Soy sola y Soy pecadora.
DE GIRA. Prada cantará temas de sus discos "Soy sola" y "Soy pecadora".
14 Mayo 2010
En el enjambre de callejuelas de Lavapiés, en el corazón de Madrid; en la venerable Montevideo; en una Buenos Aires salvaje o en Río Grande del Sur, el rincón más austral de Brasil. Allí donde vayan, ella y su guitarra dejan retumbando el sonido de la música cristalina. El sábado, la carismática solista -y no tan solista- Ana Prada expondrá en El árbol de Galeano (Rivadavia 435) su repertorio pop perfumado de folclore.

La uruguaya (nació en Paysandú, en 1971) traerá por primera vez a Tucumán sus creaciones. Son canciones que compone a solas o en compañía de músicos amigos y que luego, en el brete de explicarlas a críticos y periodistas, encuentra difíciles de clasificar. "Me quedo en el aire porque no sé dónde ponerlas", certifica.

Aún con el precio de la indefinición, el eclecticismo le ha permitido combinar salomónicamente géneros tradicionales (milongas, valses y zambas) con contemporáneos sin caer en el desatino de caprichosas fusiones. De temas musicalmente innovadores que fluyen con comodidad, como el río cuando cabalga en su cauce, están hechos sus álbumes "Soy sola" (2006) y "Soy pecadora" (2009).

"En el caso de ?Soy sola?, primero estuvo el disco y después la banda. ?Soy pecadora?, en cambio, expresa un camino más andado y mayor confianza en la música. No fue fácil dar este paso, decir ?quiero cantar? y mantener la decisión en el tiempo", explica Prada. Un aprendizaje lógico y una madurez que, en el caso de esta psicóloga sanducera, no han implicado resignar frescura ni candidez.

Acostumbrada a tocar en pequeños locales de Sudamérica y Europa, Prada se dio el gusto de presentar "Soy Pecadora" en el teatro porteño ND Ateneo junto a los músicos Juan de Benedictis, Fernando Mántaras y Diego Arcaute. Ellos también la acompañarán en Tucumán.

Sobre Prada conviene saber que proviene de una familia de artistas, y que es prima de Jorge y Daniel Drexler; que pasó por un par de grupos y que cantó con Rubén Rada, Kevin Johansen y Lisandro Aristimuño. Pero recién asumió su condición de cantautora a mediados de esta década, cuando el músico y productor montevideano Carlos Casacuberta la invitó a componer en serio. Entonces sólo tenía en su haber las versiones domésticas de "Soy sola", "Amargo de caña" y -el ahora hit- "Tierra adentro".

El diván y la guitarra

Esa aproximación progresiva a la música explica la naturalidad de Prada, que entre la guitarra y el diván psicoanalítico ya se conoce qué eligió. "Por supuesto que la psicología como ciencia que enseña a entender el comportamiento humano sirve para hacer música. Aunque para manejar las propias frustraciones y pararme en el escenario debo admitir que me ayudó más la terapia que tengo encima que estudiar a Freud", comentó a LA GACETA.

Ocurrente anfitriona de recitales relajados -en el saludable sentido del término-, Prada se cree tímida. Condición que, de acuerdo con su conocimiento de las idiosincrasias, parece desprenderse del modo de ser del pueblo uruguayo. "El público de mi país es el más respetuoso y exigente, el más difícil de animar", apunta con prudencia. Y sorprende con una generosa ponderación de la audiencia argentina, que, según su experiencia, participa en los recitales sin que haya que azuzarla y acoge con simpatía a los músicos de Uruguay, observación artística que contrasta con los desencuentros binacionales en el terreno medioambiental.

Aunque su popularidad no haya dejado de crecer desde el empujón de Casacuberta, Prada todavía considera que lo más difícil de componer es saber si son buenas, malas o regulares las creaciones que elabora a partir de episodios personales de amor, melancolía y sus antónimos. Esta duda sincera que no da nada por sentado es esencial para comprender su canto con eco y su hábito de encantar.

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