Un buen lugar de trabajo beneficia a todos

El ámbito de tareas adecuado impacta en forma positiva en el empleado y hace ganar más dinero a la empresa. (Por Teresa Checa de Brahim).

20 Abril 2003
El modo en que se tratan mutuamente las personas en sus lugares de trabajo no sólo influye de un modo positivo o negativo en el aspecto personal de cada uno de los miembros de las empresas, sino que define el tipo de empresas o de sociedad que tenemos o queremos tener. La falta de calidad de vida en el trabajo afecta a toda la organización debido a las consecuencias que provoca: ausentismo, disminución de la productividad, gastos en servicios médicos, alta rotación del personal, mal ambiente laboral y disminución de la rentabilidad de la empresa, entre otras.
Los buenos lugares por el contrario imprimen dignidad y sentido a la vida de las personas y por ende bienestar. La gente no va obligada a trabajar, ni se limita a hacer lo que se les asigna, ni espera que "pase el día o el mes" o "se hacen de trabajar". Sienten que su trabajo es significativo, que los dignifica y los llena de orgullo y satisfacción.
Los buenos empleadores argumentan que la creación de un adecuado ambiente de trabajo contribuye de un modo muy importante para optimizar la capacidad y talento de cada persona en particular y de toda la organización para lograr los mejores resultados económicos. Y consideran que también es rentable lograr mejorar la calidad de vida de sus trabajadores.
Es importante considerar que tanto los empleados como también los directivos se ven afectados por las condiciones de trabajo. Un ambiente de trabajo, repleto de tensiones incide en la moral de ambos. La gente no asiste a los buenos lugares de trabajo preocupados por sobrevivir en una atmósfera de rivalidad: de los "ataques por la espalda", " juegos de poder" tratando de "asegurarse y cuidarse que nadie le destruya su carrera" o "que le hagan el puesto".
Un buen lugar de trabajo es aquel en el que todos, los empleados y los directores "tiran juntos del carro". No se promueve la cultura del miedo ni se alienta la rivalidad ni la desconfianza entre el personal. Se premian valores como la confianza, el respeto mutuo, el compañerismo. Esto ayuda a que los empleados y directivos se sientan mejor, en su función y a la sociedad en su conjunto.
Quadracci plantea la analogía con un matrimonio. Un buen matrimonio, como el ambiente laboral depende de cómo dos personas se relacionan entre sí y los mejores matrimonios están caracterizados por el amor, la confianza y el respeto mutuo.
Tanto el matrimonio como un ambiente laboral se construyen en el día a día: en lo cotidiano a partir de la confianza y el respeto mutuos. Sin estos valores no hay cooperación. Los empleados de los buenos lugares de trabajo hablan constantemente de la confianza que tienen en sus patrones. De igual modo, los directivos o patrones hablan acerca de cómo creen y confían en sus empleados.
Existe una atmósfera de cordialidad que impregna los buenos lugares de trabajo. Las personas que los componen actúan de buena fe y contribuyen proactivamente cada uno a crear esa atmósfera saludable y de armonía. No se trata necesariamente de un club o de estar a las carcajadas, sino que existe una especie de camaradería, de respeto mutuo, es decir, de un lugar amistoso. Un lugar donde las personas no se consideran enemigas sino que se ayudan mutuamente a desarrollarse y crecer personalmente y profesionalmente. Las personas dan su opinión y no reciben ningún castigo por ello. La gente dice lo que piensa sin temor y los directivos escuchan.
Para resumir: un excelente lugar de trabajo, es aquel, en el cual uno confía en las personas para quienes trabaja, se siente orgulloso de lo que hace y está a gusto con las personas con las cuales trabaja. Existe un alto nivel de confianza entre la empresa y los empleados. Esto significa que ninguno de las dos partes tienen intención de sacar ventaja del otro. No existe el abuso de ninguno de los dos lados. Es un lugar en el cual ambas partes cuentan con fundamentos comunes para trabajar juntos para beneficio propio.
Existen medidas a tomar desde la dirección que pueden contribuir a crear un ambiente favorable: talleres de formación, creación de grupos de crecimiento personal, seminarios de relaciones interpersonales, cursos de liderazgo, comunicación o emprender las medidas necesarias contando con el asesoramiento de un especialista. Desde lo individual se trata de que cada persona se sienta él mismo responsable de generar un clima de cordialidad y respeto y no de encontrar culpas ajenas o de esperar o depositar siempre la responsabilidad en los demás.

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