20 Abril 2003 Seguir en 
Cuando faltan siete días para votar al próximo presidente, desde los mercados salen datos que pueden anticipar un mejor escenario para los negocios y la economía. Es un pronóstico ligeramente optimista respecto de la estimación habitual de que todo se complica o puede empeorar.
En el caso del mayor default privado argentino, la empresa Telecom ofreció la semana pasada comprar parte de su enorme deuda a bancos y tenedores de sus obligaciones con una quita de más del 50%.
Está claro que lo hacen ahora porque presienten que, después de las elecciones, la recompra de parte de su deuda sería más cara (léase que puede mejorar el valor de los títulos y demás obligaciones, que siguen en default y con escaso volumen de negocios).
Estos valores serán de referencia para el incumplimiento -más serio- del Estado argentino, que también pretende una quita (se menciona hasta un 70%) en la deuda con sus acreedores privados del exterior. La faena será heredada por el próximo gobierno, junto al ajuste de salarios y tarifas. ¡Nada menos!
Entre acreedores y deudores, la negociación directa es la mejor manera para manejar las crisis financieras. Por ello se critica en todo el mundo, de forma contundente, a los organismos multilaterales (Fondo Monetario y Banco Mundial) cuando se los introduce como terceros.
Lo que sucedió en México, Rusia y el sudeste asiático sirvió para rescatar y regalar a los especuladores y colocadores audaces la enorme carga financiera, que luego pagan los ciudadanos.En los episodios de cesación de pagos hubo de todo. En la pretensión de cobrar, Estados Unidos intervino en el Caribe, Francia ocupó Méjico en 1860; y los ingleses, Egipto, en 1880.
Con la morosidad actual, la movilidad del capital y las crisis sistémicas por la deuda pública y privada, los que prestan deberían hacerlo bajo su propio riesgo y aceptar las consecuencias.La salida de la convertibilidad fue desordenada y el escenario no siguió mucho mejor. La Argentina tiene pendiente sus deudas en default. Pronto pedirá fondos frescos y está emitiendo títulos nuevamente. Así nos irá.
Un mejor clima
Las acciones líderes, en una semana corta de sólo tres ruedas, subieron 5,78%; ya acumulan 6% en el mes y 14,41% en el año. El índice Merval rompió el techo de los 600 puntos, que es el nivel más alto desde 2000.
Hay un mejor clima en el exterior por la tensa calma en Irak. La Bolsas de Europa siguen con una variación negativa, salvo la de España, que tuvo una mejora del 7,72%. En tanto, Wall Street recortó la pérdida en el año a sólo el 1%.
En la Argentina se percibe un ligero entusiasmo sin razones sólidas. Porque el nuevo festival de emisiones, ya alcanza los US$ 26.000 millones en Boden, para compensar a los ahorristas, bancos, jubilados, pensionados y estatales. Por cierto, no son todos los sectores a los que se debe resarcir y recuperar de esta crisis.
El gobierno aún no solucionó el problema de la vieja deuda y ya se está ampliando la base monetaria con acuerdo externo.
Parece que, nuevamente, se vuelve a lo mismo.
En el caso del mayor default privado argentino, la empresa Telecom ofreció la semana pasada comprar parte de su enorme deuda a bancos y tenedores de sus obligaciones con una quita de más del 50%.
Está claro que lo hacen ahora porque presienten que, después de las elecciones, la recompra de parte de su deuda sería más cara (léase que puede mejorar el valor de los títulos y demás obligaciones, que siguen en default y con escaso volumen de negocios).
Estos valores serán de referencia para el incumplimiento -más serio- del Estado argentino, que también pretende una quita (se menciona hasta un 70%) en la deuda con sus acreedores privados del exterior. La faena será heredada por el próximo gobierno, junto al ajuste de salarios y tarifas. ¡Nada menos!
Entre acreedores y deudores, la negociación directa es la mejor manera para manejar las crisis financieras. Por ello se critica en todo el mundo, de forma contundente, a los organismos multilaterales (Fondo Monetario y Banco Mundial) cuando se los introduce como terceros.
Lo que sucedió en México, Rusia y el sudeste asiático sirvió para rescatar y regalar a los especuladores y colocadores audaces la enorme carga financiera, que luego pagan los ciudadanos.En los episodios de cesación de pagos hubo de todo. En la pretensión de cobrar, Estados Unidos intervino en el Caribe, Francia ocupó Méjico en 1860; y los ingleses, Egipto, en 1880.
Con la morosidad actual, la movilidad del capital y las crisis sistémicas por la deuda pública y privada, los que prestan deberían hacerlo bajo su propio riesgo y aceptar las consecuencias.La salida de la convertibilidad fue desordenada y el escenario no siguió mucho mejor. La Argentina tiene pendiente sus deudas en default. Pronto pedirá fondos frescos y está emitiendo títulos nuevamente. Así nos irá.
Un mejor clima
Las acciones líderes, en una semana corta de sólo tres ruedas, subieron 5,78%; ya acumulan 6% en el mes y 14,41% en el año. El índice Merval rompió el techo de los 600 puntos, que es el nivel más alto desde 2000.
Hay un mejor clima en el exterior por la tensa calma en Irak. La Bolsas de Europa siguen con una variación negativa, salvo la de España, que tuvo una mejora del 7,72%. En tanto, Wall Street recortó la pérdida en el año a sólo el 1%.
En la Argentina se percibe un ligero entusiasmo sin razones sólidas. Porque el nuevo festival de emisiones, ya alcanza los US$ 26.000 millones en Boden, para compensar a los ahorristas, bancos, jubilados, pensionados y estatales. Por cierto, no son todos los sectores a los que se debe resarcir y recuperar de esta crisis.
El gobierno aún no solucionó el problema de la vieja deuda y ya se está ampliando la base monetaria con acuerdo externo.
Parece que, nuevamente, se vuelve a lo mismo.







