20 Abril 2003 Seguir en 
Fue una confusa mezcla de sucesos. Al feriado largo y al batifondo de las campañas electorales se sumó la confusión creada por el retiro de los Bocade. Mucha gente no pudo cambiar sus bonos en las cuevas, que escondieron el efectivo.
Tampoco aparecían los billetes pintados, que quedaron atesorados durante la Semana Santa. Es que se pueden hacer grandes diferencias cambiarias en los próximos días, si avanza la masiva operación de canje montada por el FMI y el ministro Lavagna, para erradicar las cuasimonedas.
Los tucumanos son prisioneros de la moneda de fantasía que se creó para amparar los déficit estatales, la irresponsabilidad de los políticos y la posibilidad de armar negocios. Sin embargo, en los bancos no esperan derivaciones desmesuradas. "El lunes (por mañana) todo se tranquilizará", anticipan.
Desde hace años, los asalariados que cobran en bonos vienen perdiendo plata . Los Bocade se desvalorizan porque la gente no cree en ellos y trata de sacárselos de encima con rapidez.
Condenados a recibir bonos, los trabajadores estatales y del sector privado perciben que los supermercados u otras compañías pueden abandonar el negocio de esos títulos provinciales. Si es así, el valor se desplomará.
Las empresas, a su vez, huelen a sangre. No quieren seguir perdiendo y mucho menos con los anticipos sobre el colapso de la Operatoria FET y el agravamiento del desagio.En este fin de semana largo las cuevas aprovecharon para hacer diferencias. La devaluación del Bocade, que sigue cotizando en baja, produce algo parecido a una inflación provincial: cada día se puede comprar menos.
Enojo por el caos
En este juego de presiones, el ministro Lavagna exige que Tucumán dicte antes del 29 de este mes leyes que son difíciles de sacar en tiempos electorales y muy costosas. El liderazgo mirandista se debilitó y parece que sus funcionarios están en otra cosa.
En la Casa Rosada hay bronca por el desorden tucumano.
En este caos, en las cuevas se descontaba el 13% para comprar efectivo con bonos y no el 10%. El 1 a 1 no existe más, de modo que el bonicidio está consumado.El largo feriado alteró las condiciones del mercado, aunque los cambistas esperan que mañana la situación se encarrile. Sin embargo, nadie puede garantizar que el desagio bajará.
"Si la gente se traga el 12% y la plaza se mantiene seca, el descuento por canje se mantendrá alto e incluso puede subir", dicen en las cuevas. A los tucumanos les queda la opción de negarse a malvender sus billetes y tratar de presionar sobre el mercado.
En la próxima licitación, para evitar que el precio de corte que definirá el desagio final trepe por encima del 10%, los gurúes sugieren a los operadores que no se vuelvan locos o propongan cualquier valor. Que se pongan de acuerdo y ofrezcan valores cercanos al 5% en la primera puja. Si el Banco Central acepta, todo irá bien, pero si se pone duro, le tocará al futuro gobierno decidir cómo lo soluciona.
Se asegura que no hay emisiones adicionales (mellizos) a los $ 169 millones que están declarados oficialmente. Y que los bonos falsos o fotocopiados son escasos. Se creía que era al revés.
El fastidio que explota en la gente porque se deprecia la moneda provincial surge del poco claro manejo sobre las negociaciones del gobierno, políticas y hasta legislativas, que terminarán cuando se saque circulación a la masa de billetes.
"A los tucumanos ya los estafaron durante mucho tiempo. Ahora queda el gran sacudón final, en el que pueden perder el 20%, pero después usarán sólo dinero verdadero. No les queda otra: aguanten y entierren a los Bocade", ironizan en la "city".
Una vez más, una medida gubernamental positiva -la ansiada muerte del bono- puede dejar un gusto amargo.
Tampoco aparecían los billetes pintados, que quedaron atesorados durante la Semana Santa. Es que se pueden hacer grandes diferencias cambiarias en los próximos días, si avanza la masiva operación de canje montada por el FMI y el ministro Lavagna, para erradicar las cuasimonedas.
Los tucumanos son prisioneros de la moneda de fantasía que se creó para amparar los déficit estatales, la irresponsabilidad de los políticos y la posibilidad de armar negocios. Sin embargo, en los bancos no esperan derivaciones desmesuradas. "El lunes (por mañana) todo se tranquilizará", anticipan.
Desde hace años, los asalariados que cobran en bonos vienen perdiendo plata . Los Bocade se desvalorizan porque la gente no cree en ellos y trata de sacárselos de encima con rapidez.
Condenados a recibir bonos, los trabajadores estatales y del sector privado perciben que los supermercados u otras compañías pueden abandonar el negocio de esos títulos provinciales. Si es así, el valor se desplomará.
Las empresas, a su vez, huelen a sangre. No quieren seguir perdiendo y mucho menos con los anticipos sobre el colapso de la Operatoria FET y el agravamiento del desagio.En este fin de semana largo las cuevas aprovecharon para hacer diferencias. La devaluación del Bocade, que sigue cotizando en baja, produce algo parecido a una inflación provincial: cada día se puede comprar menos.
Enojo por el caos
En este juego de presiones, el ministro Lavagna exige que Tucumán dicte antes del 29 de este mes leyes que son difíciles de sacar en tiempos electorales y muy costosas. El liderazgo mirandista se debilitó y parece que sus funcionarios están en otra cosa.
En la Casa Rosada hay bronca por el desorden tucumano.
En este caos, en las cuevas se descontaba el 13% para comprar efectivo con bonos y no el 10%. El 1 a 1 no existe más, de modo que el bonicidio está consumado.El largo feriado alteró las condiciones del mercado, aunque los cambistas esperan que mañana la situación se encarrile. Sin embargo, nadie puede garantizar que el desagio bajará.
"Si la gente se traga el 12% y la plaza se mantiene seca, el descuento por canje se mantendrá alto e incluso puede subir", dicen en las cuevas. A los tucumanos les queda la opción de negarse a malvender sus billetes y tratar de presionar sobre el mercado.
En la próxima licitación, para evitar que el precio de corte que definirá el desagio final trepe por encima del 10%, los gurúes sugieren a los operadores que no se vuelvan locos o propongan cualquier valor. Que se pongan de acuerdo y ofrezcan valores cercanos al 5% en la primera puja. Si el Banco Central acepta, todo irá bien, pero si se pone duro, le tocará al futuro gobierno decidir cómo lo soluciona.
Se asegura que no hay emisiones adicionales (mellizos) a los $ 169 millones que están declarados oficialmente. Y que los bonos falsos o fotocopiados son escasos. Se creía que era al revés.
El fastidio que explota en la gente porque se deprecia la moneda provincial surge del poco claro manejo sobre las negociaciones del gobierno, políticas y hasta legislativas, que terminarán cuando se saque circulación a la masa de billetes.
"A los tucumanos ya los estafaron durante mucho tiempo. Ahora queda el gran sacudón final, en el que pueden perder el 20%, pero después usarán sólo dinero verdadero. No les queda otra: aguanten y entierren a los Bocade", ironizan en la "city".
Una vez más, una medida gubernamental positiva -la ansiada muerte del bono- puede dejar un gusto amargo.







