20 Abril 2003 Seguir en 
La Argentina tiene sus paradojas. Una de ellas es que mientras provincias como Mendoza, Río Negro o Catamarca ven peligrar su producción primaria por la falta de cosechadores, Tucumán aportó más de 7.000 obreros para las cosechas manuales de esos distritos. Los llamados obreros golondrina viajaron a la provincias del sur -para levantar manzanas, peras, duraznos y uvas- con la ayuda del Gobierno provincial que invirtió $380.000 para el traslado. A Catamarca, en cambio, fueron por su propia cuenta, para la cosecha de aceitunas.
Pero además, las principales actividades agrícolas de la provincia, las zafras azucarera y citrícola no corren riesgo ni necesitan mano de obra de otros lados. Entre ambas ocupan a unos 60.000 obreros tucumanos que aguardan el inicio del trabajo.
Polémica
Puede parecer curioso que en momentos en que el país soporta una de las más altas tasas de desempleo, el campo no tenga manos para recoger sus frutos. Voceros de los gobiernos de Catamarca y Mendoza responsabilizaron de esa situación a la existencia de los planes asistenciales. "Los subsidios del Estado mal acostumbran a la gente", declaró a la prensa nacional un vocero del Ministerio de la Producción catamarqueño.
Ricardo Grether, de Confederaciones Rurales Argentinas, afirmó en una entrevista con el diario "Clarín", que mucha gente se ha acostumbrado al asistencialismo y no quiere o no le conviene trabajar. El dirigente apuntó directamente al Plan Jefes y Jefas de Hogar, por el cual se abonan mensualmente $ 150.Miguel Miquel, titular de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados, no ve las cosas de la misma manera. Según el productor, puede haber cierta incidencia de los programas asistenciales pero cree que más influyó el aumento en el costo del transporte, que impidió el desplazamiento de un mayor número de obreros golondrina.
Ocurrió también que no vinieron obreros de países limítrofes por efecto de la devaluación y que los trabajadores de Entre Ríos y de Santiago del Estero no se atrevieron a viajar este año porque tenían una mala experiencia de la desocupación en 2002.
Como si fuera una ironía, Mendoza y Río Negro pasaron a depender casi enteramente del mismo trabajador al que antes habían acusado de robar el empleo a los obreros locales: el tucumano. Los gobiernos de esas provincias habían puesto restricciones al ingreso de operarios de otras provincias pero después, a último momento, tuvieron que buscarlos.
Salarios
El secretario general de Uatre Tucumán, Jesús Pellasio, negó enfáticamente que la gente prefiera cobrar los planes asistenciales en vez de trabajar. "El plan son $ 150 por mes mientras que el básico del trabajador rural, de acuerdo con el último convenio a lo que se suma el aumento no remunerativo dispuesto por el Gobierno nacional, alcanza los $ 525 para abril y $ 575 para mayo. No hay comparación", dijo.
El titular de la Fotia, Roberto Palina, coincidió con su colega. "Los obreros del surco y de ingenios tuvimos una recomposición salarial. Sumado el adicional dispuesto por el Gobierno, el básico llega a los $ 480. No tiene sentido pensar que la gente va a preferir quedarse en su casa y cobrar nada más que $ 150", subrayó el dirigente azucarero. "Es por eso que desde FOTIA pedimos planes Jefes y Jefas de Hogar pero solamente para el período interzafra", añadió.
Migración
Quizás, si no se toman medidas adecuadas y a tiempo para evitar la migración del campo a las ciudades, la falta de mano de obra rural se agudice en los próximos años. El secretario académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, Roberto Benencia, señaló en un artículo publicado por "La Nación", que las personas que nunca trabajaron en el campo "difícilmente encaren esas tareas y los que se fueron a las ciudades, no volverán. Cosechar es una tarea dura, de sol a sol, que pocos pueden hacer". En este caso, no se trata tanto de capacitación, sino de tentar al obrero con un salario que le resulte atractivo, añadió.
Fotia luchara contra el empleo "en negro"
La Fotia anunció que intensificará su lucha contra el trabajo en "negro" en el sector azucarero. "Tenemos registrados unos 18.000 obreros pero sabemos que hay unos 10.000 más ?en negro?", afirmó el secretario general de la entidad, Roberto Palina. "En esta zafra vamos a redoblar los controles en las fincas cañeras para que los trabajadores cobren como corresponde", agregó el dirigente.
"Acá no falta mano de obra. El único problema es que sobra el trabajo ?en negro?", agregó Palina, diferenciando la situación de Tucumán con el de otras provincias productoras de frutas y verduras.
El dirigente también descartó de plan o que haya habido obreros tucumanos que optaran por quedarse en la provincia y cobrar el subsidio de $ 150 en vez de viajar a Mendoza o Río Negro, donde los sueldos básicos de los cosechadores oscilan entre $ 600 y $ 700.
El dirigente recordó que en años anteriores, el Gobierno de la provincia invertía más dinero para trasladar a los golondrinas. "El obrero tucumano gana muy poco, no tiene plata para pagarse el pasaje. Eso es una realidad; si no se les costea el traslado no pueden ir. El problema fue el enorme aumento en el gasoil que elevó los costos del transporte y el Gobierno no tenía más fondos que lo que nos dio. Por eso no pudieron viajar más obreros", explicó.
Respecto de la zafra que está por iniciarse, Palina dijo que las perspectivas son muy buenas. "La actividad azucarera va a ir bien; hemos logrado recomponer los salarios y vamos a tratar de ?blanquear? a más compañeros. Con todo eso, soy optimista y creo que 2003 va a ser mejor que el año pasado", dijo.
Por trabajar, no se pierden los subsidios
El hecho de que muchas personas no quieran ir a las cosechas, que son trabajos temporarios, se debe a que por falta de información tienen miedo de perder el subsidio estatal. Sin embargo no es así. Voceros de la Anses reiteraron que los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar tienen la opción de suspender el subsidio de $ 150 mensuales si obtienen un trabajo temporario con un sueldo mayor.
La reglamentación sobre estos programas asistenciales contempla taxativamente la posibilidad de que el beneficiario pueda dejar de cobrar el plan, trabajar en la actividad privada y una vez que termine su contrato, recuperar el beneficio estatal.
También existe un sistema de promoción para permitir que el trabajador se inserte en la actividad laboral privada. En ese caso, recibe el subsidio del Estado y la empresa que lo toma le paga la diferencia entre esos $ 150 y el salario de convenio. Esto ha sido puesto en práctica en varias empresas de la provincia, en particular, las textiles, con buenos resultados y todavía está vigente la posibilidad que de que las firmas requieran esta promoción.
Las fuentes de la Anses rechazaron que los planes fomenten la cultura del no trabajo. Los voceros remarcaron que los beneficiarios que cobran el plan sin una contraprestación laboral constituyen una minoría.
"Hay comunas rurales, centros vecinales de esta capital y organizaciones intermedias que han aprovechado a fondo estos planes para que se brinden servicios a la comunidad, se dé capacitación o se atiendan comedores infantiles", dijo una de las fuentes consultadas.
Pero además, las principales actividades agrícolas de la provincia, las zafras azucarera y citrícola no corren riesgo ni necesitan mano de obra de otros lados. Entre ambas ocupan a unos 60.000 obreros tucumanos que aguardan el inicio del trabajo.
Polémica
Puede parecer curioso que en momentos en que el país soporta una de las más altas tasas de desempleo, el campo no tenga manos para recoger sus frutos. Voceros de los gobiernos de Catamarca y Mendoza responsabilizaron de esa situación a la existencia de los planes asistenciales. "Los subsidios del Estado mal acostumbran a la gente", declaró a la prensa nacional un vocero del Ministerio de la Producción catamarqueño.
Ricardo Grether, de Confederaciones Rurales Argentinas, afirmó en una entrevista con el diario "Clarín", que mucha gente se ha acostumbrado al asistencialismo y no quiere o no le conviene trabajar. El dirigente apuntó directamente al Plan Jefes y Jefas de Hogar, por el cual se abonan mensualmente $ 150.Miguel Miquel, titular de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados, no ve las cosas de la misma manera. Según el productor, puede haber cierta incidencia de los programas asistenciales pero cree que más influyó el aumento en el costo del transporte, que impidió el desplazamiento de un mayor número de obreros golondrina.
Ocurrió también que no vinieron obreros de países limítrofes por efecto de la devaluación y que los trabajadores de Entre Ríos y de Santiago del Estero no se atrevieron a viajar este año porque tenían una mala experiencia de la desocupación en 2002.
Como si fuera una ironía, Mendoza y Río Negro pasaron a depender casi enteramente del mismo trabajador al que antes habían acusado de robar el empleo a los obreros locales: el tucumano. Los gobiernos de esas provincias habían puesto restricciones al ingreso de operarios de otras provincias pero después, a último momento, tuvieron que buscarlos.
Salarios
El secretario general de Uatre Tucumán, Jesús Pellasio, negó enfáticamente que la gente prefiera cobrar los planes asistenciales en vez de trabajar. "El plan son $ 150 por mes mientras que el básico del trabajador rural, de acuerdo con el último convenio a lo que se suma el aumento no remunerativo dispuesto por el Gobierno nacional, alcanza los $ 525 para abril y $ 575 para mayo. No hay comparación", dijo.
El titular de la Fotia, Roberto Palina, coincidió con su colega. "Los obreros del surco y de ingenios tuvimos una recomposición salarial. Sumado el adicional dispuesto por el Gobierno, el básico llega a los $ 480. No tiene sentido pensar que la gente va a preferir quedarse en su casa y cobrar nada más que $ 150", subrayó el dirigente azucarero. "Es por eso que desde FOTIA pedimos planes Jefes y Jefas de Hogar pero solamente para el período interzafra", añadió.
Migración
Quizás, si no se toman medidas adecuadas y a tiempo para evitar la migración del campo a las ciudades, la falta de mano de obra rural se agudice en los próximos años. El secretario académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, Roberto Benencia, señaló en un artículo publicado por "La Nación", que las personas que nunca trabajaron en el campo "difícilmente encaren esas tareas y los que se fueron a las ciudades, no volverán. Cosechar es una tarea dura, de sol a sol, que pocos pueden hacer". En este caso, no se trata tanto de capacitación, sino de tentar al obrero con un salario que le resulte atractivo, añadió.
La Fotia anunció que intensificará su lucha contra el trabajo en "negro" en el sector azucarero. "Tenemos registrados unos 18.000 obreros pero sabemos que hay unos 10.000 más ?en negro?", afirmó el secretario general de la entidad, Roberto Palina. "En esta zafra vamos a redoblar los controles en las fincas cañeras para que los trabajadores cobren como corresponde", agregó el dirigente.
"Acá no falta mano de obra. El único problema es que sobra el trabajo ?en negro?", agregó Palina, diferenciando la situación de Tucumán con el de otras provincias productoras de frutas y verduras.
El dirigente también descartó de plan o que haya habido obreros tucumanos que optaran por quedarse en la provincia y cobrar el subsidio de $ 150 en vez de viajar a Mendoza o Río Negro, donde los sueldos básicos de los cosechadores oscilan entre $ 600 y $ 700.
El dirigente recordó que en años anteriores, el Gobierno de la provincia invertía más dinero para trasladar a los golondrinas. "El obrero tucumano gana muy poco, no tiene plata para pagarse el pasaje. Eso es una realidad; si no se les costea el traslado no pueden ir. El problema fue el enorme aumento en el gasoil que elevó los costos del transporte y el Gobierno no tenía más fondos que lo que nos dio. Por eso no pudieron viajar más obreros", explicó.
Respecto de la zafra que está por iniciarse, Palina dijo que las perspectivas son muy buenas. "La actividad azucarera va a ir bien; hemos logrado recomponer los salarios y vamos a tratar de ?blanquear? a más compañeros. Con todo eso, soy optimista y creo que 2003 va a ser mejor que el año pasado", dijo.
El hecho de que muchas personas no quieran ir a las cosechas, que son trabajos temporarios, se debe a que por falta de información tienen miedo de perder el subsidio estatal. Sin embargo no es así. Voceros de la Anses reiteraron que los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar tienen la opción de suspender el subsidio de $ 150 mensuales si obtienen un trabajo temporario con un sueldo mayor.
La reglamentación sobre estos programas asistenciales contempla taxativamente la posibilidad de que el beneficiario pueda dejar de cobrar el plan, trabajar en la actividad privada y una vez que termine su contrato, recuperar el beneficio estatal.
También existe un sistema de promoción para permitir que el trabajador se inserte en la actividad laboral privada. En ese caso, recibe el subsidio del Estado y la empresa que lo toma le paga la diferencia entre esos $ 150 y el salario de convenio. Esto ha sido puesto en práctica en varias empresas de la provincia, en particular, las textiles, con buenos resultados y todavía está vigente la posibilidad que de que las firmas requieran esta promoción.
Las fuentes de la Anses rechazaron que los planes fomenten la cultura del no trabajo. Los voceros remarcaron que los beneficiarios que cobran el plan sin una contraprestación laboral constituyen una minoría.
"Hay comunas rurales, centros vecinales de esta capital y organizaciones intermedias que han aprovechado a fondo estos planes para que se brinden servicios a la comunidad, se dé capacitación o se atiendan comedores infantiles", dijo una de las fuentes consultadas.







