Cristina en el país de las Maravillas

En la política, al igual que en el país de Alicia, las percepciones tienen fuerza de realidad.

21 Marzo 2010
En Olivos, la presidenta pregunta: ¿cómo es posible que el país real esté bien y la imagen del gobierno esté mal? Ocurre que en la política, como en el país de Alicia, las percepciones tienen fuerza de realidad y mucha gente no percibe las mejoras como un logro del gobierno, como si se diesen por inercia. Los docentes, investigadores, jubilados, empleados, comerciantes, productores y empresarios  saben a qué me refiero: el país real funciona, pero no lo atribuyen al Gobierno: por el contrario, ven allí un obstáculo.
Algo se ha roto y no hay repuesto. Se percibe el mal humor hacia los Kirchner, aunque pocos debaten seriamente el modelo económico: más bien discuten a sus creadores. Entre los factores que llevaron al retroceso de imagen destaco:
1.- Cuando los políticos se volvieron personajes mediáticos, ganaron y perdieron algo. Ganaron exposición. Perdieron ese halo de diferencia que da la distancia y hoy su imagen fluctúa como la de cualquier personaje mediático. En los medios, como en el fútbol, se gana, se pierde o se empata en segundos.
2.- La comunicación kirchnerista tiene fallas evidentes. Siempre antagonista, ha mostrado poco manejo táctico alejando aliados dentro y fuera. Este estilo de comunicación reúne a la oposición.
3.- La sobreexposición presidencial es nociva y evidencia la falta de cuadros políticos de alto perfil. Ello da cuenta de un factor estructural: un gobierno exitoso no ha devenido una fuerza política coherente. Sumemos a eso que en la Argentina fuerza política es igual a territorio y el mapa muestra gobernadores que responden a sus propios intereses y, por ende, el equilibrio es inestable y pragmático.
4.- La sociedad argentina es dramática y quiere refundar el país cada cuatro años. Olvida que el buen gobierno es continuidad de políticas más allá de los gobiernos.
5.- El gobierno ha perdido aceptación en los sectores medios aunque ha profundizado su presencia en los más necesitados. El dilema, para el país más que para el gobierno es cómo hacer que los sectores bajos, al aumentar su piso de derechos, logren recomponer su alianza con los sectores medios, que fue "la clase media argentina" de padres y abuelos.
Un país exitoso siempre tiene sectores altos pero cuando la pirámide social tiene bases sólidas el conjunto crece de manera más dinámica y segura para todos.
Como dijo Serú Giran: quién sabe Alicia este país, no estuvo hecho porque sí... estamos en la tierra de todos.
© LA GACETA

Juan Pablo Lichtmajer -
Doctor en Ciencia Política de la
Universidad de Essex (Inglaterra),  
rector de la Universidad
San Pablo-T.

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