07 Abril 2003 Seguir en 
AMMAN- El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) pidió ayer la suspensión del uso de bombas fragmentarias en la guerra de Irak, responsables del alto número de heridos entre la población civil, especialmente mujeres y niños, mientras que la Cruz Roja expresó su preocupación por la situación crítica de los hospitales de Bagdad ante el creciente flujo de víctimas.
"En la era de las armas sofisticadas e inteligentes, mujeres y niños son las principales víctimas por el uso de las crueles bombas de fragmentación o de racimo", denunció la directora de Unicef, Carol Bellamy, en Amman.
"La muerte de un niño nunca puede ser un costo aceptable de una guerra", agregó Bellamy, quien pidió además el cese inmediato del lanzamiento de las temibles bombas. "La mitad de los 5 millones de habitantes de Bagdad tiene menos de 18 años y las heridas de la guerra, físicas o psicológicas, no se van fácilmente", destacó la funcionaria de Naciones Unidas.
Por su parte, el vocero del Alto Comisariado para los Refugiados (Acnur) dijo en Amman que 22 iraquíes fueron deportados de Jordania desde el comienzo de la invasión anglo-estadounidense. "Cualquiera sea el motivo -señaló Peter Kessler- en tiempo de guerra nadie debe ser obligado a regresar contra su voluntad".
La situación en Bagdad -que, según fuentes de EEUU, está asediada- es cercana al punto crítico, dijo el vocero del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Muin Kassis. Advirtió sobre la situación de los hospitales que, en los últimos días, recibieron decenas de muertos y cientos de heridos por los continuos bombardeos de la coalición anglo-estadounidense. (DPA-Reuter)
"En la era de las armas sofisticadas e inteligentes, mujeres y niños son las principales víctimas por el uso de las crueles bombas de fragmentación o de racimo", denunció la directora de Unicef, Carol Bellamy, en Amman.
"La muerte de un niño nunca puede ser un costo aceptable de una guerra", agregó Bellamy, quien pidió además el cese inmediato del lanzamiento de las temibles bombas. "La mitad de los 5 millones de habitantes de Bagdad tiene menos de 18 años y las heridas de la guerra, físicas o psicológicas, no se van fácilmente", destacó la funcionaria de Naciones Unidas.
Por su parte, el vocero del Alto Comisariado para los Refugiados (Acnur) dijo en Amman que 22 iraquíes fueron deportados de Jordania desde el comienzo de la invasión anglo-estadounidense. "Cualquiera sea el motivo -señaló Peter Kessler- en tiempo de guerra nadie debe ser obligado a regresar contra su voluntad".
La situación en Bagdad -que, según fuentes de EEUU, está asediada- es cercana al punto crítico, dijo el vocero del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Muin Kassis. Advirtió sobre la situación de los hospitales que, en los últimos días, recibieron decenas de muertos y cientos de heridos por los continuos bombardeos de la coalición anglo-estadounidense. (DPA-Reuter)







