Oscuros negocios de la era post-Saddam

Fisuras entre aliados. Sectores políticos y de la prensa norteamericana y británica critican la forma en que EEUU adjudicó la reconstrucción de Irak.

07 Abril 2003
WASHINGTON.- La guerra por los negocios de la post-guerra sigue librándose entre los Estados Unidos y los países europeos. La reconstrucción de Irak sin Saddam Hussein generó fisuras con Gran Bretaña, el aliado norteamericano, nación que pretende también que sea la ONU la encargada de ese manejo.
Los negocios que interesan a EEUU son importantes, por eso ya comenzó a adjudicarlos -como la reconstrucción de pozos petroleros- a firmas estadounidenses, sin licitarlas. Tanto es así que la prensa norteamericana, británica, y no pocos legisladores demócratas y republicanos comenzaron a preguntarse por los negocios espurios del Estado, según analistas como Emilio Corbiere.

Funcionarios
El presidente George W. Bush mantiene a Richard Perle -renunció del Consejo de Política de Defensa- cerca de él pese a que estaría involucrado en negocios de armas con motivo de la guerra. Además, Perle es socio y ejecutivo de la poderosa firma Triremem, del capitalismo financiero. Se trata de una megaempresa que apoya al "complejo industrial-militar", dice Corbiere, y en donde son directivos el ex secretario de Estado Henry Kissinger y Gerald Hillman. Hillman es un enemigo de los intereses europeos y sostiene la necesidad de que EEUU liquide los intereses petroleros rusos y franceses en Irak.
También hay un fuerte cuestionamiento por el contrato con la petrolera Halliburton, a la que perteneció el vicepresidente Richard Cheney, una firma investigada por un gran fraude fiscal.

El jefe Rumsfeld
Por otra parte, Rumsfeld es ejecutivo o asesor de otras compañías beneficiadas con el conflicto iraquí: las empresas GD Searle; Pharmacie General Instruments; Motorolla: Aerospace; General Dynamics; Tribune Company; Gilead Siences; Amylin Pharmaceuticals; Roebuk & Company; Allstate, Kellogg y Asea Brown Bovery.
La "muchachada" se beneficiará directamente con los negocios, rremarcó Corbiere. Entre ellos, la consejera de Seguridad, Condoleezza Rice, vinculada con las petroleras Chevron Charles Schwab y Transamerica Corp.
El llamado "complejo industrial-militar" no es un fantasma: tiene nombre y apellido. Forman parte empresas como Lockheed Martín, Boeing, y General Electric, entre otras. (DPA-Especial)

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