06 Abril 2003 Seguir en 
"La guerra contra Irak no ha cambiado nuestra forma de vida, pero, por supuesto, estamos preparados y sabemos que podemos ser víctimas de un ataque en cualquier momento", expresó a LA GACETA, mediante un diálogo telefónico, Rubén Cristal, médico egresado de la UNT que vive en Israel desde hace 39 años.
"En Israel no se vive con miedo. La gente sale, va a trabajar, a pasear; los chicos van a la escuela; el tránsito en las rutas es normal. No creo que se pueda hablar de inmunización psicológica, pero algo así nos pasa a los israelíes. Acá no hay pánico, a pesar de que nuestros ómnibus explotan en la calle y de que en cualquier lugar público puede estallar un hombre-bomba. Estamos preparados para cualquier acontecimiento después de años de lucha contra el terrorismo", describió.
Cristal es director del Servicio de Preparación para Estados de Emergencia en una organización de servicios generales de salud. Este ofrece cobertura sanitaria a cerca del 70% de la población del país, a través de 1.300 clínicas comunitarias; 8 hospitales generales y 4 hospitales especializados en geriatría y rehabilitación.
En una encrucijada
El médico vive con su esposa, también tucumana, en la ciudad de Roschaahain (Ojo de agua), a 20 kilómetros de Tel Aviv. "Desgraciadamente, estamos en una encrucijada geopolítica. No tenemos tranquilidad desde hace años. Esto nos llevó a estar preparados para un posible ataque químico o bacteriológico desde fines de 1990", aseguró. Cristal puntualizó que Israel no está en conflicto con Irak, sino sólo con los palestinos y que hasta tiene tratados de paz con países vecinos, como Jordania y Egipto. "Lo que nos separa de Irak son problemas ideológicos", aclaró.
Cristal comentó que los hospitales están preparados, y que tanto médicos como enfermeros fueron adiestrados para este tipo de ataques. Existen unidades prehospitalarias (ambulancias y otros móviles) que cuentan con los equipos necesarios para realizar, primero, la descontaminación de las víctimas, y luego el tratamiento; también para "limpiar" la zona y evacuar a la población del lugar atacado.
"Algunas de estas unidades pertenecen a nuestra organización y otras al Ejército, puntualmente al Comando de Retaguardia, que tiene sus grupos médicos y sus soldados preparados para la evacuación y la descontaminación de la zona donde pudiera caer un misil con cabeza química o bacteriológica", explicó el médico tucumano.
El procedimiento
Indicó que la descontaminación se realiza lavando a los involucrados con agua y jabón y que las personas heridas son llevadas a los hospitales para el tratamiento. Los cadáveres son aislados en bolsas de plástico y luego se los entierra en un funeral como cualquiera; no necesitan ser cremados.
Cristal organiza en forma frecuente simulacros de salvamento. "Damos muchas conferencias a médicos y a enfermeros y a la población misma. La gente en Israel está permanentemente informada por la prensa, por los organismos de seguridad y por el gobierno. Eso contribuye a que la población, más que asustada, esté alerta", concluyó.
Los gases neurotóxicos
Las armas químicas son, fundamentalmente, dos tipos de gases: el VX y el sarín, que son gases neurotóxicos. En un primer momento producen una reacción de excesiva secreción (sudor, saliva, etc.) y después provocan la parálisis de los músculos cardiorrespiratorios. Si las personas atacadas tienen elementos de contención y protección pueden salvar sus vidas.
Máscaras y aislamiento
Todos los ciudadanos en Israel tienen máscaras antigases, de acuerdo con las órdenes dadas por el Comando de Retaguardia del Ejército. Además, cada casa tiene un cuarto aislado y la gente sabe que, ante un ataque con gases tóxicos, debe cubrir las ventanas con plásticos y asegurar su perímetro con cinta adhesiva, para evitar que los gases entren.
"En Israel no se vive con miedo. La gente sale, va a trabajar, a pasear; los chicos van a la escuela; el tránsito en las rutas es normal. No creo que se pueda hablar de inmunización psicológica, pero algo así nos pasa a los israelíes. Acá no hay pánico, a pesar de que nuestros ómnibus explotan en la calle y de que en cualquier lugar público puede estallar un hombre-bomba. Estamos preparados para cualquier acontecimiento después de años de lucha contra el terrorismo", describió.
Cristal es director del Servicio de Preparación para Estados de Emergencia en una organización de servicios generales de salud. Este ofrece cobertura sanitaria a cerca del 70% de la población del país, a través de 1.300 clínicas comunitarias; 8 hospitales generales y 4 hospitales especializados en geriatría y rehabilitación.
En una encrucijada
El médico vive con su esposa, también tucumana, en la ciudad de Roschaahain (Ojo de agua), a 20 kilómetros de Tel Aviv. "Desgraciadamente, estamos en una encrucijada geopolítica. No tenemos tranquilidad desde hace años. Esto nos llevó a estar preparados para un posible ataque químico o bacteriológico desde fines de 1990", aseguró. Cristal puntualizó que Israel no está en conflicto con Irak, sino sólo con los palestinos y que hasta tiene tratados de paz con países vecinos, como Jordania y Egipto. "Lo que nos separa de Irak son problemas ideológicos", aclaró.
Cristal comentó que los hospitales están preparados, y que tanto médicos como enfermeros fueron adiestrados para este tipo de ataques. Existen unidades prehospitalarias (ambulancias y otros móviles) que cuentan con los equipos necesarios para realizar, primero, la descontaminación de las víctimas, y luego el tratamiento; también para "limpiar" la zona y evacuar a la población del lugar atacado.
"Algunas de estas unidades pertenecen a nuestra organización y otras al Ejército, puntualmente al Comando de Retaguardia, que tiene sus grupos médicos y sus soldados preparados para la evacuación y la descontaminación de la zona donde pudiera caer un misil con cabeza química o bacteriológica", explicó el médico tucumano.
El procedimiento
Indicó que la descontaminación se realiza lavando a los involucrados con agua y jabón y que las personas heridas son llevadas a los hospitales para el tratamiento. Los cadáveres son aislados en bolsas de plástico y luego se los entierra en un funeral como cualquiera; no necesitan ser cremados.
Cristal organiza en forma frecuente simulacros de salvamento. "Damos muchas conferencias a médicos y a enfermeros y a la población misma. La gente en Israel está permanentemente informada por la prensa, por los organismos de seguridad y por el gobierno. Eso contribuye a que la población, más que asustada, esté alerta", concluyó.
Los gases neurotóxicos
Las armas químicas son, fundamentalmente, dos tipos de gases: el VX y el sarín, que son gases neurotóxicos. En un primer momento producen una reacción de excesiva secreción (sudor, saliva, etc.) y después provocan la parálisis de los músculos cardiorrespiratorios. Si las personas atacadas tienen elementos de contención y protección pueden salvar sus vidas.
Máscaras y aislamiento
Todos los ciudadanos en Israel tienen máscaras antigases, de acuerdo con las órdenes dadas por el Comando de Retaguardia del Ejército. Además, cada casa tiene un cuarto aislado y la gente sabe que, ante un ataque con gases tóxicos, debe cubrir las ventanas con plásticos y asegurar su perímetro con cinta adhesiva, para evitar que los gases entren.







