06 Abril 2003 Seguir en 
En medio de un nuevo conflicto internacional, el futuro presidente de los argentinos deberá luchar en numerosos frentes para sacar al país de la peor crisis de su historia. Además de trabajar para solucionar los problemas internos (endémicos y estacionales), quien reciba la banda presidencial tendrá que esforzarse para reinsertar nuevamente a la Argentina en un mundo que, a partir de la guerra de Irak, tendrá un nuevo orden. Para analizar las circunstancias que rodean a esta nueva etapa del país, LA GACETA invitó a Ricardo Arriazu, un economista tucumano de vasta experiencia internacional.
- ¿Cómo incidirá la guerra de Irak en el escenario político y en la economía internacional? ¿Cuáles serán las posibilidades para países como la Argentina?
- No soy un experto en política internacional, pero la divergencia de opiniones entre la coalición EE.UU.-Reino Unido- España, y otros países como Alemania, China, Francia y Rusia es evidente. El sistema de cooperación que surgió después de la Segunda Guerra quedará debilitado.
Los efectos sobre la economía internacional no son claros porque se mezclan con otros dos factores que debilitan la economía mundial: la explosión de la burbuja bursátil (derivada de cambios en los flujos de capitales) y los efectos económicos derivados de la dispersión internacional del nuevo virus respiratorio. Esto se suma al debilitamiento de la economía de los EE.UU., a una muy débil economía europea (especialmente en Alemania) y a una brusca caída en los flujos internacionales de capitales.
Con referencia a nuestro país, apunto que los shocks externos se transmiten a través de dos mecanismos: las variaciones en los precios internacionales y las variaciones en los flujos de capitales. Con respecto a lo primero, si el comportamiento de la economía internacional se refleja en una revaluación del euro, los precios internacionales de las materias primas ?expresados en dólares- se incrementarán, al igual que el precio del petróleo. Siendo la Argentina un país exportador de materias primas y de petróleo, el primer impacto será positivo.Un deterioro de la situación internacional y la necesidad de reconstruir Irak se reflejarán en una disminución de los flujos de capitales hacia países en desarrollo, afectándolos en forma negativa. Sin embargo, la Argentina no recibe hoy ningún flujo de capitales externos, por lo que el impacto de esta variable sería neutro.
Esta breve descripción sería incompleta si no toma en consideración el impacto de estas variables sobre nuestros principales socios comerciales vecinos: Brasil y Chile. Ambos países serían afectados negativamente por la disminución de los flujos internacionales de capitales, afectando de ese modo a la Argentina.
En resumen, ningún país puede aislarse si la situación internacional se deteriora. La Argentina sería uno de los países menos afectados.
- ¿La globalización sepultará a los países pobres? ¿La Argentina puede salir sola de su situación, tiene que hacerlo junto con Brasil, a través de Mercosur, o debe abrirse también al ALCA?
- La globalización genera cambios y temores a lo desconocido. Agudiza el eterno conflicto del hombre entre dos fuerzas internas que se contraponen: ¿qué habrá detrás de esa montaña? (La curiosidad, el deseo de aventura y de progreso, las ventajas de la globalización) con ¡Este pedazo de tierra es mío! (el sentido de propiedad, el temor a lo desconocido, la posibilidad de que lo propio se pierda). El resumen que se incluye en mi libro sobre cómo enfrentar este conflicto sintetiza mi pensamiento: "Adaptarse a un mundo cambiante no implica desechar la cultura nacional o las instituciones propias de un país. Por el contrario, el desafío consiste en poder incorporar los aspectos positivos de tales cambios sin abandonar los elementos culturales e institucionales propios que constituyen la identidad nacional". Como decía George de Santayana: "Los pies de un hombre deben estar en su país, pero sus ojos deben observar el mundo".
La integración de la Argentina con la economía mundial debe ser encarada de un modo muy cuidadoso. Los socios comerciales naturales son los países del Mercosur, el socio financiero natural es EE.UU. (los argentinos utilizamos el dólar como unidad de cuenta), y Europa es la que nos puede ayudar a reconstruir más rápidamente nuestras instituciones. Estos factores deben ser considerados al definir una política óptima de integración.
- ¿Cuáles son los mayores problemas político-económicos?
- El desarrollo económico de un país no depende exclusivamente de la calidad de sus políticas económicas. Factores tales como la cultura (en el sentido ético), las instituciones y la educación son esenciales para lograr un proceso de desarrollo sustentable.
En lo económico, los dos problemas más acuciantes son el de la situación patrimonial de los productores y la ruptura de los contratos. Contractualmente, la deuda dolarizada del país (pública y privada, externa e interna) es equivalente a U$S 220 mil millones. El valor agregado de nuestra producción (PBI) se redujo de U$S 270 mil millones a sólo U$S 105 mil millones.
Este flujo es el que permite pagar dichas deudas. No está decidido cómo se van a distribuir las pérdidas. Los conflictos con los acreedores externos y con los depositantes son simples manifestaciones de la decisión de estos sectores de no ser los que paguen las pérdidas. El problema no está resuelto y seguirá dominando el escenario político y económico.
DANIEL ARTANA (FIEL)
El Estado debe lograr un superávit inédito
Daniel Artana, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericana (FIEL), señaló que los desafíos del próximo Gobierno argentino, acentuados por la crisis internacional, son proteger la liquidez del Estado de la presión política, lograr un superávit comercial primario sin impuestos distorsivos como las retenciones a las exportaciones y el impuesto al cheque, y mantener los incentivos a la inversión, tanto para las empresas de servicios públicos como para los ahorristas.Según Artana, la pregunta es qué tasa de interés tiene que tener la inversión si para los ahorristas es del 20%.
El ex funcionario del Gobierno de Fernando de la Rúa también consideró la necesidad de que las políticas de contención social no descarten incentivos al trabajo y destacó la importancia de la eficacia que debe tener el Estado en la recaudación y administración impositiva, para lograr solvencia fiscal y reestructurar la deuda.
Calificó de irrelevante la discusión que mantienen los candidatos a presidente sobre el tipo de cambio fijo o flotante y advirtió que si se elige flotar es necesario tener liquidez en el Estado y en el sistema financiero, para que sea sustentable.
En lo que respecta a la renegociación de la deuda, advirtió que para que sea exitosa, la Argentina necesita mostrar un superávit primario, algo que es inusual en su historia económica.
Agregó que si la Argentina no resuelve el problema de exceso de deuda, no podrá lograr una tasa de interés real baja a largo plazo (de alrededor de un dígito) y afirmó que, lamentablemente, siempre el país está por debajo de lo que necesita en términos económicos.
JOHN WILLIAMSON (IEI)
Reestructurar la deuda es crucial
El economista John Williamson (del Instituto de Economía Internacional) consideró que en medio de un conflicto bélico de alcance internacional el crecimiento que retornó a la Argentina debe ser sustentable, rápido y más equitativo, con un sistema financiero que funcione, para lo cual es crucial la reestructuración de la deuda externa.
Williamson, autor del libro que sirvió de base para las reformas del llamado Consenso de Washington en 1989, recomendó ser imaginativo para renegociar la abultada deuda externa y puso como ejemplo la emisión de un bono reestructurado y un plan de contingencia, que permita que si el país anda bien pague más. "Cualquier reestructuración debe permitir que los deudores puedan pagar", dijo el economista.
Sostuvo que la reestructuración de la deuda es crucial y dominante para que en el corto plazo pueda funcionar un sistema financiero nacional, sobre todo dirigido a los pequeños préstamos.
Resaltó que el dólar es poco natural para usarlo en la Argentina y recomendó flexibilizar el tipo de cambio con un sistema de bandas, en las que el valor de la moneda esté en el medio, que se ajuste más a lo real y que eviten los desvíos y las caídas bruscas.
La flexibilidad del tipo de cambio forma parte de las nuevas propuestas de reformas para Latinoamérica que están en elaboración.
DANIEL HEYMANN (CEPAL)
Se debe analizarel PBI de 20 años
Según el economista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Daniel Heymann, resulta imprescindible para la Argentina del futuro elaborar un análisis de la evolución del Producto Bruto Interno (PBI) per cápita en las últimas dos décadas.
Según dijo, este tema, que es clave desde el punto de vista del que toma decisiones, viene mostrando una fluctuación muy desordenada que hoy tiene su punto culminante en una caída abrupta del PBI per cápita en dólares, tanto por la devaluación de la moneda como por el desgaste de la economía local.
Heymann también consideró el problema de la sustentabilidad y se preguntó cuál es el nivel de gasto sostenible para el país.
En ese sentido, lanzó una advertencia a los candidatos a presidente para que tengan en cuenta que el sistema de promesas debe estar adaptado a las contingencias, para que luego no haya problemas. "Es necesario generar credibilidad sin caer en la confianza excesiva, porque esto luego lleva a la caída abrupta", dijo.
El economista advirtió que buena parte de lo mal que le fue al país en los 90 se explica por un uso muy simplista de la teoría económica y consideró, asimismo, que en numerosas ocasiones se recurre a la grandilocuencia para tratar cualquier tipo de problemas.
CARLOS RODRIGUEZ (CEMA)
Sólo el 20% de la economía está bien ahora
El economista y ex viceministro de Economía, Carlos Rodríguez, criticó el modelo productivo actual que, según dijo, "sólo contribuyó a crear caceroleros, piqueteros, coleros y secuestradores". Expresó que la lección es que al contrario de lo que se decía, la convertibilidad no garantizaba la estabilidad de precios y el modelo productivo no garantizaba el crecimiento, y esto quedó demostrado en que el fin de la convertibilidad no trajo hiperinflación ni el nuevo modelo productivo, crecimiento.
Lo que sí trajo aparejada esta salida, dijo el economista del CEMA, es "la destrucción de los derechos de propiedad con medidas no convencionales (bancarización, corralito y corralón, default de la deuda, pesificación de depósitos bancarios y deudas, y suspensión de ley de quiebras)". También incluyó entre estas normas violatorias del derecho de propiedad la emisión de cuasimonedas, los impuestos a la exportación para financiar la pobreza, la imposición de controles de cambio y el congelamiento de las tarifas de servicios públicos.
"El delito se reorganizó más rápido que la economía y el mayor superávit comercial que muestra hoy la economía y que es el más alto de la historia, está en realidad basado en el colapso de las importaciones y fuga de capitales, y no en el aumento genuino de las exportaciones", detalló.
Criticó al Gobierno por creer que esto es recuperación económica. "La realidad indica que sólo dejamos de caer. Sólo el 20% de la economía está bien, que son los sectores vinculados a la industria, pero el 80% restante sigue estancado en su piso histórico. Aún falta ver el derrame de este crecimiento del que hablan en el PBI", concluyó el rector del CEMA.
LO QUE OPINAN OTROS ECONOMISTAS
*Distintos especialistas expresan sus puntos de vista sobre los desafíos que deberá enfrentar el presidente que suceda a Eduardo Duhalde.
*Proteger la liquidez del Estado de la presión política, lograr un crecimiento sustentable, aumentar las exportaciones en forma genuina y reconstruir la seguridad jurídica son prioridades.
- ¿Cómo incidirá la guerra de Irak en el escenario político y en la economía internacional? ¿Cuáles serán las posibilidades para países como la Argentina?
- No soy un experto en política internacional, pero la divergencia de opiniones entre la coalición EE.UU.-Reino Unido- España, y otros países como Alemania, China, Francia y Rusia es evidente. El sistema de cooperación que surgió después de la Segunda Guerra quedará debilitado.
Los efectos sobre la economía internacional no son claros porque se mezclan con otros dos factores que debilitan la economía mundial: la explosión de la burbuja bursátil (derivada de cambios en los flujos de capitales) y los efectos económicos derivados de la dispersión internacional del nuevo virus respiratorio. Esto se suma al debilitamiento de la economía de los EE.UU., a una muy débil economía europea (especialmente en Alemania) y a una brusca caída en los flujos internacionales de capitales.
Con referencia a nuestro país, apunto que los shocks externos se transmiten a través de dos mecanismos: las variaciones en los precios internacionales y las variaciones en los flujos de capitales. Con respecto a lo primero, si el comportamiento de la economía internacional se refleja en una revaluación del euro, los precios internacionales de las materias primas ?expresados en dólares- se incrementarán, al igual que el precio del petróleo. Siendo la Argentina un país exportador de materias primas y de petróleo, el primer impacto será positivo.Un deterioro de la situación internacional y la necesidad de reconstruir Irak se reflejarán en una disminución de los flujos de capitales hacia países en desarrollo, afectándolos en forma negativa. Sin embargo, la Argentina no recibe hoy ningún flujo de capitales externos, por lo que el impacto de esta variable sería neutro.
Esta breve descripción sería incompleta si no toma en consideración el impacto de estas variables sobre nuestros principales socios comerciales vecinos: Brasil y Chile. Ambos países serían afectados negativamente por la disminución de los flujos internacionales de capitales, afectando de ese modo a la Argentina.
En resumen, ningún país puede aislarse si la situación internacional se deteriora. La Argentina sería uno de los países menos afectados.
- ¿La globalización sepultará a los países pobres? ¿La Argentina puede salir sola de su situación, tiene que hacerlo junto con Brasil, a través de Mercosur, o debe abrirse también al ALCA?
- La globalización genera cambios y temores a lo desconocido. Agudiza el eterno conflicto del hombre entre dos fuerzas internas que se contraponen: ¿qué habrá detrás de esa montaña? (La curiosidad, el deseo de aventura y de progreso, las ventajas de la globalización) con ¡Este pedazo de tierra es mío! (el sentido de propiedad, el temor a lo desconocido, la posibilidad de que lo propio se pierda). El resumen que se incluye en mi libro sobre cómo enfrentar este conflicto sintetiza mi pensamiento: "Adaptarse a un mundo cambiante no implica desechar la cultura nacional o las instituciones propias de un país. Por el contrario, el desafío consiste en poder incorporar los aspectos positivos de tales cambios sin abandonar los elementos culturales e institucionales propios que constituyen la identidad nacional". Como decía George de Santayana: "Los pies de un hombre deben estar en su país, pero sus ojos deben observar el mundo".
La integración de la Argentina con la economía mundial debe ser encarada de un modo muy cuidadoso. Los socios comerciales naturales son los países del Mercosur, el socio financiero natural es EE.UU. (los argentinos utilizamos el dólar como unidad de cuenta), y Europa es la que nos puede ayudar a reconstruir más rápidamente nuestras instituciones. Estos factores deben ser considerados al definir una política óptima de integración.
- ¿Cuáles son los mayores problemas político-económicos?
- El desarrollo económico de un país no depende exclusivamente de la calidad de sus políticas económicas. Factores tales como la cultura (en el sentido ético), las instituciones y la educación son esenciales para lograr un proceso de desarrollo sustentable.
En lo económico, los dos problemas más acuciantes son el de la situación patrimonial de los productores y la ruptura de los contratos. Contractualmente, la deuda dolarizada del país (pública y privada, externa e interna) es equivalente a U$S 220 mil millones. El valor agregado de nuestra producción (PBI) se redujo de U$S 270 mil millones a sólo U$S 105 mil millones.
Este flujo es el que permite pagar dichas deudas. No está decidido cómo se van a distribuir las pérdidas. Los conflictos con los acreedores externos y con los depositantes son simples manifestaciones de la decisión de estos sectores de no ser los que paguen las pérdidas. El problema no está resuelto y seguirá dominando el escenario político y económico.
El Estado debe lograr un superávit inédito
Daniel Artana, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericana (FIEL), señaló que los desafíos del próximo Gobierno argentino, acentuados por la crisis internacional, son proteger la liquidez del Estado de la presión política, lograr un superávit comercial primario sin impuestos distorsivos como las retenciones a las exportaciones y el impuesto al cheque, y mantener los incentivos a la inversión, tanto para las empresas de servicios públicos como para los ahorristas.Según Artana, la pregunta es qué tasa de interés tiene que tener la inversión si para los ahorristas es del 20%.
El ex funcionario del Gobierno de Fernando de la Rúa también consideró la necesidad de que las políticas de contención social no descarten incentivos al trabajo y destacó la importancia de la eficacia que debe tener el Estado en la recaudación y administración impositiva, para lograr solvencia fiscal y reestructurar la deuda.
Calificó de irrelevante la discusión que mantienen los candidatos a presidente sobre el tipo de cambio fijo o flotante y advirtió que si se elige flotar es necesario tener liquidez en el Estado y en el sistema financiero, para que sea sustentable.
En lo que respecta a la renegociación de la deuda, advirtió que para que sea exitosa, la Argentina necesita mostrar un superávit primario, algo que es inusual en su historia económica.
Agregó que si la Argentina no resuelve el problema de exceso de deuda, no podrá lograr una tasa de interés real baja a largo plazo (de alrededor de un dígito) y afirmó que, lamentablemente, siempre el país está por debajo de lo que necesita en términos económicos.
Reestructurar la deuda es crucial
El economista John Williamson (del Instituto de Economía Internacional) consideró que en medio de un conflicto bélico de alcance internacional el crecimiento que retornó a la Argentina debe ser sustentable, rápido y más equitativo, con un sistema financiero que funcione, para lo cual es crucial la reestructuración de la deuda externa.
Williamson, autor del libro que sirvió de base para las reformas del llamado Consenso de Washington en 1989, recomendó ser imaginativo para renegociar la abultada deuda externa y puso como ejemplo la emisión de un bono reestructurado y un plan de contingencia, que permita que si el país anda bien pague más. "Cualquier reestructuración debe permitir que los deudores puedan pagar", dijo el economista.
Sostuvo que la reestructuración de la deuda es crucial y dominante para que en el corto plazo pueda funcionar un sistema financiero nacional, sobre todo dirigido a los pequeños préstamos.
Resaltó que el dólar es poco natural para usarlo en la Argentina y recomendó flexibilizar el tipo de cambio con un sistema de bandas, en las que el valor de la moneda esté en el medio, que se ajuste más a lo real y que eviten los desvíos y las caídas bruscas.
La flexibilidad del tipo de cambio forma parte de las nuevas propuestas de reformas para Latinoamérica que están en elaboración.
Se debe analizarel PBI de 20 años
Según el economista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Daniel Heymann, resulta imprescindible para la Argentina del futuro elaborar un análisis de la evolución del Producto Bruto Interno (PBI) per cápita en las últimas dos décadas.
Según dijo, este tema, que es clave desde el punto de vista del que toma decisiones, viene mostrando una fluctuación muy desordenada que hoy tiene su punto culminante en una caída abrupta del PBI per cápita en dólares, tanto por la devaluación de la moneda como por el desgaste de la economía local.
Heymann también consideró el problema de la sustentabilidad y se preguntó cuál es el nivel de gasto sostenible para el país.
En ese sentido, lanzó una advertencia a los candidatos a presidente para que tengan en cuenta que el sistema de promesas debe estar adaptado a las contingencias, para que luego no haya problemas. "Es necesario generar credibilidad sin caer en la confianza excesiva, porque esto luego lleva a la caída abrupta", dijo.
El economista advirtió que buena parte de lo mal que le fue al país en los 90 se explica por un uso muy simplista de la teoría económica y consideró, asimismo, que en numerosas ocasiones se recurre a la grandilocuencia para tratar cualquier tipo de problemas.
Sólo el 20% de la economía está bien ahora
El economista y ex viceministro de Economía, Carlos Rodríguez, criticó el modelo productivo actual que, según dijo, "sólo contribuyó a crear caceroleros, piqueteros, coleros y secuestradores". Expresó que la lección es que al contrario de lo que se decía, la convertibilidad no garantizaba la estabilidad de precios y el modelo productivo no garantizaba el crecimiento, y esto quedó demostrado en que el fin de la convertibilidad no trajo hiperinflación ni el nuevo modelo productivo, crecimiento.
Lo que sí trajo aparejada esta salida, dijo el economista del CEMA, es "la destrucción de los derechos de propiedad con medidas no convencionales (bancarización, corralito y corralón, default de la deuda, pesificación de depósitos bancarios y deudas, y suspensión de ley de quiebras)". También incluyó entre estas normas violatorias del derecho de propiedad la emisión de cuasimonedas, los impuestos a la exportación para financiar la pobreza, la imposición de controles de cambio y el congelamiento de las tarifas de servicios públicos.
"El delito se reorganizó más rápido que la economía y el mayor superávit comercial que muestra hoy la economía y que es el más alto de la historia, está en realidad basado en el colapso de las importaciones y fuga de capitales, y no en el aumento genuino de las exportaciones", detalló.
Criticó al Gobierno por creer que esto es recuperación económica. "La realidad indica que sólo dejamos de caer. Sólo el 20% de la economía está bien, que son los sectores vinculados a la industria, pero el 80% restante sigue estancado en su piso histórico. Aún falta ver el derrame de este crecimiento del que hablan en el PBI", concluyó el rector del CEMA.
*Distintos especialistas expresan sus puntos de vista sobre los desafíos que deberá enfrentar el presidente que suceda a Eduardo Duhalde.
*Proteger la liquidez del Estado de la presión política, lograr un crecimiento sustentable, aumentar las exportaciones en forma genuina y reconstruir la seguridad jurídica son prioridades.







