Se cumplen tres años del macabro caso de la farmacia

La única acusada está en la cárcel de Mujeres y es posible que sea juzgada este año por el homicidio de su amiga

DIP. La farmacéutica deberá visitar Tribunales este año cuando inicie el juicio. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
DIP. La farmacéutica deberá visitar Tribunales este año cuando inicie el juicio. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
06 Febrero 2010
Hace tres años, cuando la contadora Liliana del Valle Cruz parecía haber desaparecido de la faz de la tierra, nadie imaginó un descenlace tan macabro. Dos días después, el 8 de febrero de 2007, el cuerpo de la mujer fue hallado desmembrado, oculto en bolsas y cajas, en la farmacia de María del Valle Dip, en avenida Avellaneda al 600.

Desde entonces, la dueña del local está detenida en la cárcel de Mujeres, en Banda del Río Salí, a la espera del juicio oral que, según fuentes consultadas por LA GACETA, posiblemente sea llevado a cabo este año. "La familia de la víctima sigue muy golpeada. Cuando llegan estas fechas, su madre (Irma Cruz) y su hermana se ponen muy mal, lógicamente", dijo el representante de la querella, Juan Carlos Múkdise. Por otra parte, el defensor de la única acusada del crimen, Sebastián Herrera Prieto, presentó ante la Justicia un pedido para que Dip sea puesta en libertad. "La ley dice claramente que no puede estar más de dos años detenida sin juicio", afirmó el letrado.

El 6 de febrero de 2007 a las 16, según la investigación, Cruz concurrió a la farmacia de su amiga, luego de haber trabajado en el Colegio de Farmacéuticos.

Según Múkdise, la sospechosa tenía planificado el ataque. "Sin dudas hubo una cuestión económica detrás de todo esto. Sabemos que Dip debía dinero y gastaba mucho; estaba muy endeudada", afirmó el letrado. Esta hipótesis es similar a la trabajada por el fiscal de Instrucción, Alejandro Noguera. Según esta línea de investigación, Cruz recibió una inyección con un calmante muy fuerte que la adormeció. De esta forma, se sospecha, la contadora fue asesinada y luego mutilada.

En la farmacia, los peritos encontraron un cuchillo sumamente afilado y una sierra. Al parecer, estas armas fueron utilizadas para desmembrar el cuerpo, al que le habían cortado la cabeza, los brazos y las piernas. Luego de la desaparición de la víctima, según la Policía, Dip les dijo a los investigadores que su amiga tenía problemas emocionales y que probablemente había viajado a Buenos Aires. En el estacionamiento de la Terminal de Omnibus habían hallado el vehículo de Cruz. Pero, según la pesquisa, fue Dip quien dejó allí el rodado para despistar a los investigadores. El macabro hallazgo, posiblemente, no hubiera sido posible sin la intervención de los hijos de la sospechosa, Exequiel y Gerardo Naigeboren. Los jóvenes fueron quienes llamaron a la Dirección de Investigaciones para denunciar un supuesto robo. Cuando los agentes llegaron, descubrieron el cuerpo de la víctima en cajas y bolsas.

En un principio, los hermanos quedaron detenidos. Luego de un tiempo -asistidos por el letrado Luis Acosta- quedaron en libertad.

El año pasado, la causa fue elevada a juicio por pedido de Noguera. El juez de Instrucción, Alfonso Zottoli, le dio lugar a la requisitoria. La calificación del delito es homicidio simple, pero el representante de la querella afirma que hay elementos para considerar que hubo agravantes. "En el momento oportuno serán expuestos en detalle, pero es evidente que estaba todo planeado; además, Cruz estaba en un estado de indefensión absoluto, porque le pusieron una inyección y ya sabemos lo que pasó después", dijo Múkdise.

Dip, mientras tanto, continúa tras las rejas. "Hablo semanalmente con ella. Está con un estado de ánimo propio de una persona que está privada de su libertad. Lo está afrontando como una mujer que no está acostumbrada a esto; se trata de una profesional que nunca había estado detenida", remarcó Herrera Prieto. Este año se sabrá si sigue presa o no.

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