"En el momento del robo me sentí muerta"

Magdalena Medina, víctima de un asalto perpetrado el jueves, está aterrada por la falta de seguridad imperante en Villa Luján.

CUSTODIA PERMANENTE. Luego de los incidentes producidos el jueves, tras la muerte de Gutiérrez, un patrullero vigila la casa de la familia Tonetti. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
CUSTODIA PERMANENTE. Luego de los incidentes producidos el jueves, tras la muerte de Gutiérrez, un patrullero vigila la casa de la familia Tonetti. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
06 Febrero 2010
Un patrullero del Comando Radioeléctrico está apostado a la puerta de la casa de la familia Tonetti, en el pasaje Millán al 800 de Villa Luján. A media cuadra de allí, en el bar de avenida Ejército del Norte y Santa Fe, personal de Infantería custodia el local para prevenir incidentes. "Necesitamos esta seguridad. Hasta que se aplaquen las aguas y decidamos qué hacer, esta custodia es fundamental para nosotros", contó preocupada María Magdalena Medina. El jueves a la madrugada, la mujer y su hijo, Facundo Tonetti, de 21 años, sufrieron un asalto por parte de dos jóvenes armados, según la investigación policial. Durante el atraco, afirman fuentes judiciales, uno de los presuntos delincuentes, identificado como Juan Gutiérrez, de 19 años, murió al recibir un disparo de manos de su cómplice. Luego del violento episodio, los Tonetti quedaron aterrados.

- ¿Cómo fue comenzar el día, luego de lo que vivieron?

- Estamos con mucho temor. Lo que pasa es que en el barrio nos sentimos muy desprotegidos. Incluso, dos clientes muy sospechosos entraron a mi bar hace dos o tres días. No sé si eran los mismos que nos atacaron ayer (por el jueves), pero también estaban en una moto. Este tipo de cosas pasan mucho en esta zona.

- Se la ve muy preocupada...

- Es que en la sandwichería trabaja toda mi familia. Mis hijos mayores son mozos; mi marido organiza, hace compras, abre y cierra el local; yo estoy al frente del negocio. Todos tenemos tareas. No tengo miedo por mí. Es más, en el momento del robo me sentí muerta. Me apuntaron, y eso fue muy fuerte. Pero tengo hijos, y no hay derecho a que me destroce trabajando para que me pase esto. Mi vida no era esa cartera que me quitaron; es mi familia. Cuando remontaron el arma, sentí que me decían: "no sólo me voy a llevar lo que laburaste, me voy a llevar tu vida".

- Viven muy cerca de los familiares del muchacho que falleció. Según sus vecinos, después de lo que pasó, ellos apedrearon su casa. ¿Piensa mudarse?

- Todavía no analizamos eso. Está todo muy fresco. Eso sí, por ahora no podemos ir a trabajar. Esto nos quitó la tranquilidad de salir a caminar a la calle en paz. Por una parte, sé que debemos seguir con nuestras vidas. Pero tampoco puedo dejar de pensar en mis hijos, porque trabajamos con ellos. Hay algo que quiero aclarar. El dolor de la mamá de ese chico (por Gutiérrez) debe ser terrible; si me hubiera pasado también estaría destrozada. Me duele mucho como madre, pero Dios es el que juzga. Y no es cierto que se agachó a buscar una gorra; a mí me asaltaron.

- Usted sólo caminó unos 100 metros desde su bar hasta su casa y le pasó esto...

- En esta zona los delitos son moneda corriente. A mí, por suerte, jamás me había sucedido. Pero hay inseguridad. Por ejemplo, un par de horas después de lo que pasó, cerca de las 4, estábamos en mi casa con la Policía. Mi hermano había venido a verme y había dejado estacionado su taxi frente a la porque los peritos habían cercado la zona para trabajar. Como se estaba por largar la tormenta, él le pidió a uno de los oficiales que lo acompañara a buscar el auto. Llegaron y encontraron un tipo adentro del taxi. Además, había una mujer de "campana" en la esquina: le estaban robando el taxímetro y el estéreo. El policía intercedió, pero al final mi hermano decidió no hacer la denuncia. Le dijo: "ya demasiado lío tenemos", y dejó que el ladrón se fuera. Eso sí, le pidió que le devolviera sus cosas. ¿Para qué más problemas? Lógicamente, este robo pasó a segundo plano por todo lo que sucedió.

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