Dos asaltantes golpearon a una almacenera

La mujer sufrió un profundo corte en la cabeza y una clienta fue obligada a tirarse al piso.

04 Febrero 2010
"En mi casa, cada vez que hablamos sobre inseguridad, mi familia me dice que no trabaje hasta tarde, que es peligroso. Mi respuesta siempre es la misma: cuando te toca, te toca; puede ser de día o de noche. Con los delincuentes nunca se sabe". Aún no había pasado el mal trago, pero Sofía Racedo ya estaba otra vez detrás del mostrador de su almacén, ubicado en Villa 9 de Julio. Durante la tarde del martes, la mujer de 42 años recibió la "visita" de dos delincuentes armados, que la golpearon en la cabeza para robarle dinero, cigarrillos y mercadería. "En esta zona ya son varios los negocios que cerraron por culpa de los robos, y eso que estamos a tres cuadras de la comisaría", relató preocupada la mujer.

El pequeño local de Racedo está situado en Bolivia al 500. El acceso a esa calle fue cortado transitoriamente para el paso de vehículos, pues se la está repavimentando. Por eso, en los últimos días, la zona estuvo prácticamente desolada, según dijo Racedo. "Abrí a eso de las 18.30 porque hacía mucho calor. La tarde era agobiante y casi no había gente. Pero al rato llegaron dos muchachos en una moto. Uno entró al negocio y me preguntó si hacía carga virtual o vendía tarjetas para teléfonos celulares. Desconfié de su mirada y le dije que no", relató la dueña.

Los jóvenes, que eran de contextura media, se retiraron en su moto y la mujer siguió trabajando tranquilamente. "En los cinco años que llevo trabajando acá nunca me había pasado nada", añadió.

El regreso

Dos horas más tarde, cuando el episodio ya había quedado en el olvido, Racedo estaba vendiéndole un paquete de cigarrillos a una clienta; de repente, los motociclistas regresaron y entraron al local exhibiendo armas de fuego. "Empezaron a gritarnos y la obligaron a la señora a tirarse al piso. Yo tenía la cabeza gacha, pero sabía que estaban revolviendo todo. Me preguntaban dónde estaba la plata. Encontraron dinero, y después vaciaron una bolsa grande de pan y la llenaron con fiambres y otras mercaderías", relató la víctima. Racedo trató de mantenerse impasible, pero cuando los asaltantes se acercaron a su balanza electrónica, los nervios se le crisparon. "Me descontrolé porque querían llevársela. Pasa que yo la uso muchísimo: vendo pan, fiambres y otros productos para lo cual es imprescindible", explicó. Al final, se la dejaron.

Los delincuentes obligaron a las mujeres a acurrucarse en un rincón. Cuando se estaban marchando, Racedo intentó alcanzar su celular. "Quise hablar a la Policía. Pero justo uno de ellos regresó y me vio. Me dio un golpe en la cabeza tan fuerte que me hizo un corte", añadió. En el Centro de Salud, los médicos suturaron la herida.

La denuncia fue radicada en la seccional 5ª. Según el informe policial, los delincuentes se llevaron $1.500 y mercadería y tarjetas por el valor de $ 2.500. Racedo abrió nuevamente las puertas de su local en la mañana de ayer. "Es muy difícil reponerse después de un robo. Uno pierde dinero y pasa por un momento muy difícil", dijo.

"La situación acá está grave, sobre todo en cuanto a los arrebatos. Los fines de semana son críticos", contó Antonio Gómez, dueño de una carnicería situada en la esquina de Muñecas y España. "Me enteré hoy (por ayer) de lo que le pasó a mi vecina y me quedé preocupado. Siempre estamos pendientes de lo que sucede en los otros negocios. A veces, esta zona se pone muy caliente", remarcó.

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