RECLAMO PERMANENTE. Claudio Roselló aseguró que no dejará que el caso quede impune ya que sus hijos están destrozados por lo sucedido. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
02 Febrero 2010 Seguir en 
No fue un reclamo más. En silencio, e iluminados por velas, conmovidos por el dolor, familiares, vecinos y amigos de Silvia Castillo de Roselló realizaron una protesta para reclamar justicia en un caso cuya impunidad que ya sobrepasó los 51 días.
A las 19.30 de ayer comenzó la protesta frente a las puertas de la sede del fuero penal del Poder Judicial, en avenida Sarmiento al 400. Los primeros en llegar fueron los familiares de la víctima, entre ellos su esposo, Claudio Roselló, su padre, Miguel Angel Castillo y sus hermanos. Sólo faltaban sus hijos, que prefirieron no ir. "La última vez que hicimos una marcha (el 4 de enero), se pusieron muy mal; mi hija la mayor estaba destrozada; entonces no quería someterlos a eso de nuevo, ni mucho menos obligarlos. Sería como volver a abrir una herida que se está cerrando", contó entre lágrimas, Claudio Roselló a LA GACETA.
La convocatoria se convirtió en un conjunto de voces que reclamaban justicia; familiares de algunas víctimas de asesinatos anteriores, se hicieron presentes en favor de sus seres queridos.
"Me duele muchísimo lo que pasó; hacía tiempo que no me veía con Silvia, pero fuimos compañeras cuando estudiábamos, y la verdad era excelente; nunca tuvo problemas con nadie", contó muy angustiada Bety, una amiga de la víctima.
Las velas se encendieron al caer la tarde, los carteles en alto en medio de la avenida dieron inicio a lo que comenzó como una convocatoria y terminó como una marcha que circuló por calle 25 de Mayo, siguió por Marcos Paz, retornó por Muñecas y concluyó en la esquina de Tribunales en Sarmiento y Laprida. Un abrazo entre Roselló y Liliana Argañaraz, la hermana de Betty, la docente desaparecida en 2006, hizo romper en llanto a la mayoría. "Muchas veces uno quiere renunciar a todo, pero no puede, ni tampoco debe; hay que luchar para poder seguir adelante, por tus hijos y por vos", le decía Rodolfo Alvarez, que perdió a su hijo hace tres años luego de que un adolescente lo asesinara.
La feria judicial terminó el domingo y ayer se reinició la actividad normal, pero Roselló no sabe nada de cómo seguirá la causa. "No hablé con el fiscal Carlos Albaca todavía; él es quien se va encargar de la causa desde ahora; verdaderamente el fiscal de feria, el doctor Carlos Sale, fue muy atento con nosotros, nos mantuvo siempre al tanto de todo. Esperemos que la cosas comiencen a resolverse desde ya", comentó Roselló.
Gestos solidarios
A pesar de que la marcha no sobrepasó las 50 personas, no faltaron los gestos solidarios de quienes pasaban por la zona. Karina explicó las razones por las que se plegó a la marcha, junto a su esposo y sus hijos. "Vimos en el diario que se reunían y decidimos participar; cuando nos enteramos del crimen, nos pareció algo terrible; no debería haber tanta impunidad nuestra provincia", comentó la mujer. De la misma manera se sumó Manuel, un vecino de esquina Norte. "Siempre que puedo vengo; hay que apoyar a esta familia porque es como dicen por ahí: hasta que a uno no le pasa no le interesa", destacó el hombre, al tiempo que insistía en que a la marcha deberían haber asistido miles de tucumanos.
El papá de la víctima, Miguel Angel Castillo, valoró igualmente el resultado de la convocatoria. "No se puede pedir más; hay mucha gente que está trabajando y que por el horario no pudo venir", comentó y mientras caminaba recordaba la fatídica madrugada del 13 de diciembre, cuando mataron a su hija. Con la voz entrecortada, describió lo que sintió al ver el orificio que el proyectil había marcado en el auto. "Ahí supe que mi hija estaba mal. Ahora sólo nos queda creer en el de arriba; acá nadie te dice nada certero; a mi yerno ahora le vamos a dar una mano entre todos para que pueda salir adelante con sus hijos", concluyó.
"La idea es continuar con las marchas y convocatorias hasta que la causa comience resolverse. Una vez por semana, o aunque sea una vez al mes vamos a hacer una marcha por mi prima", explicó Julio Castillo.
"Se la llevaron en el momento en que más la necesitan sus hijos. La nena ingresa a la primaria y su hija mayor acababa de cumplir los 15 años; esto no puede volver a ocurrir", concluyó, llorando ,Miguel Castillo.
A las 19.30 de ayer comenzó la protesta frente a las puertas de la sede del fuero penal del Poder Judicial, en avenida Sarmiento al 400. Los primeros en llegar fueron los familiares de la víctima, entre ellos su esposo, Claudio Roselló, su padre, Miguel Angel Castillo y sus hermanos. Sólo faltaban sus hijos, que prefirieron no ir. "La última vez que hicimos una marcha (el 4 de enero), se pusieron muy mal; mi hija la mayor estaba destrozada; entonces no quería someterlos a eso de nuevo, ni mucho menos obligarlos. Sería como volver a abrir una herida que se está cerrando", contó entre lágrimas, Claudio Roselló a LA GACETA.
La convocatoria se convirtió en un conjunto de voces que reclamaban justicia; familiares de algunas víctimas de asesinatos anteriores, se hicieron presentes en favor de sus seres queridos.
"Me duele muchísimo lo que pasó; hacía tiempo que no me veía con Silvia, pero fuimos compañeras cuando estudiábamos, y la verdad era excelente; nunca tuvo problemas con nadie", contó muy angustiada Bety, una amiga de la víctima.
Las velas se encendieron al caer la tarde, los carteles en alto en medio de la avenida dieron inicio a lo que comenzó como una convocatoria y terminó como una marcha que circuló por calle 25 de Mayo, siguió por Marcos Paz, retornó por Muñecas y concluyó en la esquina de Tribunales en Sarmiento y Laprida. Un abrazo entre Roselló y Liliana Argañaraz, la hermana de Betty, la docente desaparecida en 2006, hizo romper en llanto a la mayoría. "Muchas veces uno quiere renunciar a todo, pero no puede, ni tampoco debe; hay que luchar para poder seguir adelante, por tus hijos y por vos", le decía Rodolfo Alvarez, que perdió a su hijo hace tres años luego de que un adolescente lo asesinara.
La feria judicial terminó el domingo y ayer se reinició la actividad normal, pero Roselló no sabe nada de cómo seguirá la causa. "No hablé con el fiscal Carlos Albaca todavía; él es quien se va encargar de la causa desde ahora; verdaderamente el fiscal de feria, el doctor Carlos Sale, fue muy atento con nosotros, nos mantuvo siempre al tanto de todo. Esperemos que la cosas comiencen a resolverse desde ya", comentó Roselló.
Gestos solidarios
A pesar de que la marcha no sobrepasó las 50 personas, no faltaron los gestos solidarios de quienes pasaban por la zona. Karina explicó las razones por las que se plegó a la marcha, junto a su esposo y sus hijos. "Vimos en el diario que se reunían y decidimos participar; cuando nos enteramos del crimen, nos pareció algo terrible; no debería haber tanta impunidad nuestra provincia", comentó la mujer. De la misma manera se sumó Manuel, un vecino de esquina Norte. "Siempre que puedo vengo; hay que apoyar a esta familia porque es como dicen por ahí: hasta que a uno no le pasa no le interesa", destacó el hombre, al tiempo que insistía en que a la marcha deberían haber asistido miles de tucumanos.
El papá de la víctima, Miguel Angel Castillo, valoró igualmente el resultado de la convocatoria. "No se puede pedir más; hay mucha gente que está trabajando y que por el horario no pudo venir", comentó y mientras caminaba recordaba la fatídica madrugada del 13 de diciembre, cuando mataron a su hija. Con la voz entrecortada, describió lo que sintió al ver el orificio que el proyectil había marcado en el auto. "Ahí supe que mi hija estaba mal. Ahora sólo nos queda creer en el de arriba; acá nadie te dice nada certero; a mi yerno ahora le vamos a dar una mano entre todos para que pueda salir adelante con sus hijos", concluyó.
"La idea es continuar con las marchas y convocatorias hasta que la causa comience resolverse. Una vez por semana, o aunque sea una vez al mes vamos a hacer una marcha por mi prima", explicó Julio Castillo.
"Se la llevaron en el momento en que más la necesitan sus hijos. La nena ingresa a la primaria y su hija mayor acababa de cumplir los 15 años; esto no puede volver a ocurrir", concluyó, llorando ,Miguel Castillo.
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