LOS ANGELES.- Tom Hanks, Will Ferrell, Angelina Jolie, John Travolta, Russell Crowe, Denzel Washington, Julia Roberts, Adam Sandler, Eddie Murphy... la lista de afectados parece no tener fin. Estos actores y actrices, considerados seguros de vida para la taquilla, han visto cómo la crisis hacía que su privilegiado estatus desapareciera como por arte de magia: Hollywood ya no se fía de ellos.
"El final de la lista-A", decía Alex Dobuzinskis en "Hollywood Reporter" hace sólo unos días. La lista-A es el término que los grandes estudios acostumbran a utilizar para definir a las estrellas cuya presencia en una película garantiza su rentabilidad. Dobuzinskis explicaba en el artículo cómo los peces gordos del mundillo ya no confiaban como antaño en que un rostro pudiera atraer a los espectadores como solía.
Razones no les faltan: de los 15 títulos más vistos en 2009 en Estados Unidos copada por películas de animación y franquicias, sólo tres integraban en su reparto a algún actor o actriz conocido. "Noche en el museo 2", con Ben Stiller, ocupaba un discreto noveno puesto, mientras que Sandra Bullock intentaba sacar la cabeza en el décimo con "La proposición". Hacía falta desplazarse hasta la decimoquinta posición para encontrar a un clásico de los taquillazos, el mismísimo Tom Hanks con "Angeles y demonios". La estrella de turno solía nutrirse de un trato a todas luces ventajoso para ella, pero perjudicial para los que aportaban el capital: un fijo sustancioso acompañado de un buen bocado de la taquilla en lo que llamaban "beneficios desde el primer dólar", y que no es otra cosa que el compromiso del estudio que -independientemente de que el filme funcione o no- el beneficiario sacará tajada desde que la película aterrice en los cines. Eso se acabó. (Especial)






