La restricción de plantar naranjos

13 Enero 2010

En diciembre pasado, la Secretaría de Agricultura de la Nación declaró una emergencia sanitaria por la posible invasión de la Huanglongbing (HLB), una enfermedad bacteriana que afecta a todos los cítricos y su peligrosidad radica principalmente en que no existe cura alguna en el mundo para contrarrestarla. Cuando está instalada y ataca, indefectiblemente la planta se muere.
Cuando la enfermedad comenzó a aparecer en algunas zonas de Brasil, limítrofes con el Noreste Argentino, la Estación Experimental Agroindustrial "Obispo Colombres" (Eeaoc) puso en marcha en 2006 un programa de tareas de difusión y capacitación tendientes a identificar posibles síntomas de la enfermedad "HLB" (ex Greening), así como también del insecto vector Diaphorina citri, se indica en su página web. En el sitio se informa que esta enfermedad no está presente en la Argentina, sin embargo, en los sectores oficiales y privados se están llevando a cabo distintas acciones que impidan el ingreso del "HLB" al país y al NOA. El mal estuvo circunscripto durante mucho tiempo a países de Asia y Africa, hasta que se lo detectó en Brasil en 2004 y luego en Florida (EE.UU.) en 2005.
En consecuencia, según el director provincial de Agricultura, se recomendó abstenerse de plantar naranjos en la ciudad, una de las especies emblemáticas de Tucumán. Desde hace algún tiempo, se viene planteando la idea de reemplazar la especie por otras, debido a que si bien el naranjo es un árbol, con un perfume penetrante y rico cuando florece en azahares, es pequeño y no mitiga las cada vez más altas temperaturas que se registran últimamente en Tucumán y además, posee muchas plagas, según señala el director municipal de Espacios Verdes. Basta echa una mirada a los naranjos de la plaza San Martín para corroborar este último aspecto. Sin embargo, el problema de las plagas tiene que ver con la falta de mantenimiento del arbolado. En ese sentido, un integrante de la Sociedad Amigos del Arbol señaló que el Estado no gasta en agroquímicos ni tampoco efectúa un estudio serio para saber cuáles son los ejemplares enfermos. Indicó que se plantan árboles en épocas inadecuadas y no se sanciona a quienes derriban sin permiso ejemplares que son patrimonio de la ciudad y no del propietario de un terreno determinado. "Si se ha dejado de incluir naranjos en las tareas de reforestación por una cuestión sanitaria creo que la medida fue adecuada. Pero no estoy de acuerdo con que desaparezcan de nuestras calles. Creo que debe haber un debate serio sobre las características de la ciudad y el arbolado que necesitamos", explicó.
Coincidimos en que es necesario pensar seriamente en el arbolado de la ciudad, antes de continuar con la reforestación que inició en 2009 la Municipalidad. Sería interesante que el mismo municipio convocara a la Sociedad Amigos del Arbol, a la Facultad de Agronomía de la UNT, al Instituto Lillo, a la Estación Experimental para que del debate entre los expertos surgiera un plan del arbolado con proyección de futuro que se mantuviera en el tiempo y escapara a las ocurrencias de los funcionarios de turno. No sólo el naranjo y el lapacho son las especies características de Tucumán; también lo son el palo borracho, la tipa, el tarco, el algarrobo y el chañar. Habría que ver en que lugares es más propicio plantarlos para que cumplan con la noble misión de oxigenar el ambiente y de proporcionar sombra. Por otro lado, se podría conformar una entidad o un organismo, integrado por especialistas, que se ocupara de hacer un seguimiento de las enfermedades de los ejemplares. "Y fresco naranjo del patio querido, del campo risueño y el huerto soñado, siempre en mi recuerdo maduro o florido de frondas y aromas y frutos cargado!", escribió el poeta Antonio Machado.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios