Recuperar la mística perdida de la natación

11 Enero 2010

Se suele decir que la natación es el deporte más completo y además es el único que se puede comenzar a practicar desde que se es bebé. Entre los egipcios el arte de nadar se destacaba en la educación pública. En Grecia y Roma antiguas se nadaba como parte del entrenamiento militar, incluso el saber nadar proporcionaba una cierta distinción social ya que cuando se quería llamar inculto o analfabeto a alguien se le decía que "no sabe ni nadar ni leer". En el sitio http://www.i-natacion.com se indica que en la era moderna las competencias de natación se instituyeron en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII. La primera organización de este tipo fue la National Swimming Society, fundada en Londres en 1837. En 1869 se creó la Metropolitan Swimming Clubs Association, que después se convirtió en la Amateur Swimming Association. En 1922 Argentina participó por primera vez de un certamen internacional, los Juegos Latinoamericanos de Río de Janeiro.

En los años 60-70, Tucumán experimentó un período de mucho fervor porque muchos clubes construyeron piletas de natación y la incorporaron como actividad deportiva junto al básquet, el rugby, el fútbol y el ajedrez. A lo largo del verano se realizaban constantemente torneos. Eran épocas en que las familias les daban vida a los clubes; participaban no sólo de los deportes, sino también de la actividad social. Para dar una idea del entusiasmo que había despertado este deporte en la comunidad y en los dirigentes, en febrero de 1978 se llevó a cabo en el Complejo Ojo de Agua la edición número 57 del Campeonato Argentino, y en febrero de 1991 se realizó la edición 71.

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Tucumán cuenta con alrededor de 70 natatorios de grandes dimensiones. Sin embargo, hace varios años el deporte ha ingresado en un retroceso que lo lleva paulatinamente a la desaparición. Desde hace ocho años la Federación Tucumana de Natación pasa casi inadvertida. No se realizan competencias de mayor trascendencia y, lo que es más preocupante, no hay una política de formación de nadadores. Por ejemplo, en la avenida Adolfo de la Vega y La Madrid permanece en total estado de abandono una pileta olímpica con una plataforma de saltos única en Sudamérica, que nunca fue recuperada. Las piletas de los principales clubes son utilizadas para recreación, y quienes desean entrenarse deben hacerlo en horarios inadecuados, especialmente para los niños.

En nuestra edición del domingo dedicamos un amplio informe a examinar esta realidad. Un ex deportista sostuvo que la situación es grave y señaló que los dirigentes no son sustentables. "Sucede que suelen ser los padres y, cuando los hijos dejan de nadar, desaparecen. No son directivos de vocación, ni amantes de la natación", comentó. Consideró que la solución debe pasar por la voluntad política de los clubes de comprometerse con el deporte. "Que la pileta no sea un simple charco de agua para refrescarse en verano. La natación se va a reorganizar, no me cabe duda, pero de nuevo serán los padres quienes lo hagan, porque va a ser muy difícil encontrar a quienes quieran ayudar", afirmó.

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Por su parte, los jóvenes nadadores hicieron hincapié en la desorganización: no cuentan con competencias oficiales y se sienten abandonados porque ninguna entidad los representa. "Sin la competencia, la natación como deporte no existe, pasa a ser sólo algo recreativo", dijo otro.

Con la desaparición de la familia y la escasez de dirigentes con vocación, será difícil remontar esta realidad. Tal vez un punto de partida sea ofrecerles los natatorios a los colegios y sembrar entre los chicos las semillas de este deporte tan saludable. Desde el Estado se podría apoyar a las instituciones para que climaticen sus natatorios de modo que puedan funcionar todo el año. Tal vez así pueda recuperarse la mística perdida.

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