Cartas de lectores

11 Enero 2010

El árbol y el clima

Los efectos del cambio climático son más visibles. En Tucumán y provincias aledañas despertamos el día de Reyes con ráfagas de viento de hasta 80 km por hora: algo inusitado. Arrancaron árboles, causaron inundaciones, cortes de energía y toda clase de destrozos. La naturaleza es sabia y buena, pero cuando no soporta los malos tratos a los cuales la sometemos, nos hace estremecer y no escarmentamos. El hombre sigue depredando, se siguen malgastando millones de litros de agua, se desmonta en forma indiscriminada, sin importar los beneficios que nos da el buen árbol. Por ejemplo, libera oxígeno a la atmósfera y absorbe dióxido de carbono. Diluye la mezcla de contaminantes. Filtra gases. Absorbe gases contaminantes como el fluoruro de hidrógeno, dióxido de azufre y dióxido de nitrógeno. Atrapa partículas de polvo, humo y cenizas que circulan en el aire. Filtra y detiene vapores y olores desagradables. El árbol recoge el dióxido de carbono que contamina la atmósfera e influye positivamente en el clima de la ciudad. Es reducto de vida. Amortigua el ruido y la lluvia. Aporta beneficios económicos. Da sombra. Los bosques regulan el clima, reducen la velocidad del viento. El árbol filtra los vientos, genera biodiversidad. El árbol urbano ahorra energía eléctrica. ¿Qué más podemos pedirle al árbol? Si nosotros dentro de nuestras casas tenemos un árbol, tenemos vida, ya que él crea un pequeño microclima en nuestro terreno. Plantemos más árboles, que son vida, y pensemos dos veces antes de cortar uno. 

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Pedro Victor Hugo Martínez 

concienciambientalpedro@live.com.ar

 

Juramento

Algunas profesiones, como la medicina, han desarrollado códigos de ética y juramentos que tienen como objetivo que quienes las ejercen se comporten en congruencia con ciertos valores y principios que se consideran indispensables para practicarlas. Dentro de los juramentos el más conocido es, por supuesto, el hipocrático. No todos los profesionales que prometen o han prometido guardar el código de sus actividades lo cumplen. Sabemos que hay contadores, abogados, ingenieros, profesores, oficiales y otros especialistas que distan mucho de actuar en consistencia con lo que quedaron en hacer. Sin embargo, los principios ahí están y es bueno que existan, para que a nadie le quede dudas de lo que se espera de ellos, y en un momento dado se les pueda reclamar si su conducta no corresponde. Cuando se trata de profesiones o actividades puntuales, más cuando tienen que ver con la gente, es todavía más importante que esas conductas estén muy claras y precisas. Por eso, debería haber un Juramento de Recursos Humanos. En cualquier ambiente de trabajo se debe lograr un clima sano y armonioso, y el juramento debe contemplar que no haya favoritismo ni subjetivismo y que prevalezcan la equidad, la ética y valores que colocan al ser humano como el recurso más importante. Por desgracia en algunas organizaciones pareciera que el enemigo de la gente es quien debería defenderla. El juramento podría contribuir, aunque sea en algo, a no tener el enemigo en casa. 

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Roberto Romagnoli 

Juangorena 1.275

Concepción (Tucumán)

 

 

Veda del pejerrey

Soy integrante de un nutrido grupo de pescadores que se sienten profundamente agraviados por los comentarios del Sr. Enrique Celario, publicados en esta sección. Considero necesario dejar de lado sus infantiles e infundadas declaraciones sobre el comportamiento de los pescadores, para intentar que las autoridades se aboquen al tratamiento de temas de vital importancia y busquen urgentes soluciones. Entre otros destaco: 1) la extrema bajante registrada en la cota del Dique La Angostura y 2) la alarmante merma en la calidad de las capturas registradas en ese dique. Señores: hace años éramos reconocidos como el mejor pesquero del norte y los visitantes se llevaban a sus destinos fantásticas experiencias de pesca. Hoy no sólo la cuota de capturas permitidas (20 ejemplares) resulta ridícula y no justifica de ninguna manera el traslado, la distancia y los gastos que implica, sino que además esos ejemplares difícilmente superan los 25 cm. Hoy nos salva solamente la belleza del lugar porque, en cuanto a pesca, los turistas se llevan sólo desilusiones. 

 

Luis Francisco Yáñez 

Colombia 4.015

S. M. de Tucumán

 

 

Sin alumbrado

Somos vecinos de las calles Juramento y Pasaje 1º de Mayo, todos al 1.000 y 1.100 -4 manzanas completas- que apelamos a vuestro servicio (cuarta vez que lo hacemos sin tener respuesta de la Municipalidad). Cada vez que corre un leve viento nos quedamos sin alumbrado público (en las demás manzanas no ocurre lo mismo). Venimos haciendo el reclamo ante la Municipalidad desde hace tres años y persiste el problema. De más esta decir el peligro que corremos, porque los malvivientes ya saben que frente a un fenómeno meteorológico, por más leve que sea, se cortan las luces. Diariamente somos víctimas de arrebatos, golpes e intimidación, en especial las mujeres. 

 

Rosita Aguirre

Alvarez Condarco 1.192

S.M. de Tucumán

 

 

Heladera

En junio, ahorrando peso a peso, pude adquirir una heladera en una casa de electrodomésticos. En menos de una quincena observé que no refrigeraba correctamente, por lo que realicé el reclamo; el service demoró dos semanas desde el primer llamado para retirar la unidad, además de otros 10 días para su reparación, a pesar de mi negativa a recibir la misma unidad. Nuevamente volvió a funcionar mal, incluso desde el día 15 de diciembre no arranca, y al día de la fecha no consigo que el service se comunique conmigo. La casa vendedora aduce que sólo cambia la unidad si el service comunica que no puede repararla, y este aduce que si no repara no cobra, por lo que me encuentro atrapado en una telaraña de mentiras y explicaciones dilatorias con una desilusión e impotencia por la atención post-venta. Según ellos, tuve mala suerte. Invertí 2.500 pesos para comprar una heladera y sólo obtuve desesperanza y bronca. Tuve que pedir un freezer prestado para soportar esta época, mientras mi flamante heladera que sólo funcionó dos meses en el semestre está esperando a que la retiren y me repongan otro equipo nuevo. 

 

Luis Ernesto Leguizamón 

luiselegui@yahoo.com.ar

 

Quichua

Como un aporte al novedoso material de la profesora Albarracín (La Quichua Vol. I), voy a referir una experiencia enriquecedora. Investigaciones realizadas en Bandera Bajada (Santiago del Estero) nos permitieron observar una experiencia de lectura quichua impensable desde los planes de lectura estatales, inusual por donde se lo mire. Presentándose una antología de relatos quichuas, una de las chicas eligió un relato cómico y se sintió atrapada. Gradualmente se iba reconociendo en esa escritura. Rompió en una carcajada y lo señaló a otra compañera. El efecto cadena, entre ellos, se fue concretando, y al terminar la clase, expresó: "¡este libro no se lo devuelvo nunca más!" A pesar de sus problemas de lectura en castellano, devoró prácticamente en dos semanas este libro, que estaba escrito en un alfabeto moderno y en ningún momento esto supuso una dificultad. Posteriormente, en 2008 y 2009, a través de investigaciones comprobamos que más de 15 jóvenes (cada uno con sus tiempos y ocupaciones rurales) aprendieron a leer en quichua utilizando el pan-alfabeto que se muestra en los documentos literarios modernos en quichua que disponemos  (Sisa Pallana, de Tebes y Karlovich, Castañumanta Yuyayniy, de Tebes, y La Quichua Volumen I, de la Profesora Albarracín -recientemente publicado-). Cada uno se apropia a su modo, jugando, riéndose, comentando bajito algo con sus amigos. El paso siguiente (previas grabaciones y dinámicas) fue que los chicos, por su cuenta, comenzaron a escribir en su quichua. De no ser por los libros publicados que hemos nombrado, la escritura juvenil en quichua no hubiera sido posible. Esto sienta un precedente estratégico para las posibilidades de vitalidad de la lengua. 

 

Héctor Andreani          

hectoralfredoandreani@yahoo.com.ar

 

 

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar,  consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

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