Una restauración largamente anhelada

08 Enero 2010

Una buena noticia hemos tenido los tucumanos al comenzar 2010. Se inició el martes la obra de restauración de la iglesia de San Francisco, merced a un acuerdo firmado por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y la Dirección Nacional de Arquitectura. El costo de los trabajos será de $ 1,7 millón. En septiembre del año pasado se desprendió un pedazo de moldura de yeso sobre un asiento de la iglesia y, al parecer, el episodio llevó a las partes acelerar los trámites burocráticos paralizados en 2004 para que empezaran las tareas.
Según se adelantó, se trabajará principalmente  en los techos y muros del edificio ubicado en 25 de Mayo y San Martín con lo cual se eliminará el avanzado deterioro causado por la humedad. Se remplazarán las cubiertas y los desagües de los techos para evitar el anegamiento sobre la bóveda y los muros. Actualmente, se comenzaron a reparar cúpulas, vigas, correas y canaletas. Los trabajos se complementan con la instalación de un moderno sistema para resolver el problema de la humedad. También se repararán los muros exteriores del templo sobre calle San Martín. La Municipalidad informó que el plazo previsto para la obra es de ocho meses, sin interrupción de las actividades diarias. El intendente anticipó que se efectuará un estudio museológico sobre las condiciones de los murales interiores para determinar las acciones que deberán realizarse para restaurarlos en una segunda etapa. Acotó que se revaloriza el patrimonio arquitectónico para que la ciudad reciba el Bicentenario de la Independencia en 2016, con su legado histórico recuperado.
El predio del convento funcionó en 1812 como cuartel general del Ejército del Norte comandando por el general Manuel Belgrano y en ese suelo recibieron sepultura los héroes caídos en la Batalla de Tucumán el 24 de septiembre de ese año. Durante el combate sirvió además como hospital de sangre para atención de los soldados heridos. La construcción de la actual iglesia de San Francisco se inició en 1873, y se inauguró el 26 de septiembre de 1891. Declarado monumento histórico nacional en 1963, el templo fue diseñado y construido por el arquitecto franciscano italiano, fray Luis Giorgi. Es uno de los más antiguos de la provincia y quizás único en el país por su valor histórico, cultural y artístico.
Una de las primeras noticias sobre la necesidad de restaurar San Francisco se remonta a enero de 1985. En esa oportunidad, el editorial de LA GACETA "Iglesia histórica en peligro" indicaba que el templo se hallaba en peligro de derrumbe. "Los técnicos opinan que el estado de conservación del templo, que ha sufrido en tantos años muchos cambios y remodelaciones, es crítico. La restauración requiere considerables fondos y se ha solicitado el apoyo de la Comisión Nacional de Monumentos Históricos".
Transcurrieron desde entonces 24 años, en los que las promesas y los olvidos fueron los protagonistas de la historia mientas el edificio eclesiástico se deterioraba imperturbablemente. La humedad provocó la pérdida de las pinturas murales, especialmente en la sacristía, donde están los trabajos del artista italiano Aristene Pappi (datan de 1925); hoy casi destruidos. Sobre la mesa de la misma sacristía siempre hay trozos de argamasa que caen del techo.
Si bien se trata de un monumento histórico nacional y es responsabilidad de la Nación su reparación y mantenimiento, no es menos cierto que los tucumanos también debemos interesarnos por la preservación de un templo que forma parte de un hecho histórico tan importante como fue la Batalla de Tucumán, que jugó un papel vital en la lucha por la independencia argentina. Sería positivo que las obras no se paralizaran en esta oportunidad y llegaran a buen puerto en el plazo previsto.

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