03 Diciembre 2009 Seguir en 
En 1994 se inauguró la actual Terminal de Ómnibus, con la denominación de "Estación Central San Miguel de Tucumán", en el Parque 9 de Julio. Por encima de las polémicas que suscitó el hecho de que fueran ocupados, por una monumental construcción, predios que debían reintegrarse al sector verde del paseo, la comunidad saludó con complacencia el nuevo local.
Esto porque significaba otorgar, a San Miguel de Tucumán, un centro moderno y funcional para la llegada y partida de la gran cantidad de ómnibus de mediana y larga distancia que sirven a un número cada vez más significativo de personas. Es sabido que el primitivo local, en la plaza La Madrid, aparte de su escasa capacidad, se había convertido ya en un muestrario de desorden, de primitivismo y de antihigiene, totalmente contraria a las necesidades de una ciudad pujante y moderna.
No puede discutirse lo confortable y adecuado de la actual Terminal. Pero merece la pena marcar algunos aspectos que debieran atenderse actualmente. Ya se advierte la necesidad, por ejemplo, de una pintura en toda la parte exterior, que no parece haber sido repintada desde la inauguración. Las instalaciones y la higiene de los baños dejan mucho que desear, y la gran cantidad de usuarios no justifica sus fallas, cada vez más acentuadas.
En otro orden, extraña que no se haya plantado la suficiente cantidad de árboles -ejemplares de sombra, acaso más acordes con las exigencias de un clima subtropical como el nuestro, no palmeras- en la zona de estacionamiento: en 15 años, ya tendrían la copa suficiente como para morigerar en algo el sol de fuego que cae sobre los vehículos. Debiera repararse esa omisión, puesto que siempre se está a tiempo en estos casos.
También es necesario marcar algunos reparos atinentes al aeropuerto internacional "Benjamín Matienzo". Como se sabe, la pista se inauguró en 1981 y la aeroestación en 1986. Es indiscutible la importancia de ese edificio y la funcionalidad de su arquitectura. Pero no se entiende, por ejemplo, la razón por la cual no se soluciona su sistema de altoparlantes, ya que es imposible entender las indicaciones que emite.
Tampoco, por qué la información sobre vuelos consta solamente en un minúsculo televisor ubicado en lo alto, y cuya lectura es imposible para la vista de la mayoría de las personas. Por otro lado, no existe una suficiente cantidad de asientos para el público que aguarda.
Por otro parte, durante varios días estuvo sin funcionar el aire acondicionado central, lo que convirtió a ese ámbito hermético en una auténtica caldera. Y, en cuanto al sector de estacionamiento, puede hacerse un reparo similar al mentado respecto de la Terminal de Ómnibus. Es preciso plantar árboles con copa y en número suficiente, para evitar que los automotores permanezcan expuestos al sol directo. No puede concebirse que estacionamientos en sitios de amplio uso por el público no tengan sombra aceptable en una provincia con clima como el tucumano.
No es necesario recordar que ambos locales, la Terminal de Omnibus y el Aeropuerto, son sitios frecuentados habitualmente por una enorme cantidad de público. Significan, asimismo, el primer rostro de San Miguel de Tucumán con el cual se topan quienes nos visitan.
Corresponde, entonces, aplicar una especial preocupación para mantener, en el mejor estado posible, todo lo que tenga que ver con su confortabilidad y con los servicios que brindan. En ese sentido, es de esperar que se tengan en cuenta nuestras puntualizaciones.
Esto porque significaba otorgar, a San Miguel de Tucumán, un centro moderno y funcional para la llegada y partida de la gran cantidad de ómnibus de mediana y larga distancia que sirven a un número cada vez más significativo de personas. Es sabido que el primitivo local, en la plaza La Madrid, aparte de su escasa capacidad, se había convertido ya en un muestrario de desorden, de primitivismo y de antihigiene, totalmente contraria a las necesidades de una ciudad pujante y moderna.
No puede discutirse lo confortable y adecuado de la actual Terminal. Pero merece la pena marcar algunos aspectos que debieran atenderse actualmente. Ya se advierte la necesidad, por ejemplo, de una pintura en toda la parte exterior, que no parece haber sido repintada desde la inauguración. Las instalaciones y la higiene de los baños dejan mucho que desear, y la gran cantidad de usuarios no justifica sus fallas, cada vez más acentuadas.
En otro orden, extraña que no se haya plantado la suficiente cantidad de árboles -ejemplares de sombra, acaso más acordes con las exigencias de un clima subtropical como el nuestro, no palmeras- en la zona de estacionamiento: en 15 años, ya tendrían la copa suficiente como para morigerar en algo el sol de fuego que cae sobre los vehículos. Debiera repararse esa omisión, puesto que siempre se está a tiempo en estos casos.
También es necesario marcar algunos reparos atinentes al aeropuerto internacional "Benjamín Matienzo". Como se sabe, la pista se inauguró en 1981 y la aeroestación en 1986. Es indiscutible la importancia de ese edificio y la funcionalidad de su arquitectura. Pero no se entiende, por ejemplo, la razón por la cual no se soluciona su sistema de altoparlantes, ya que es imposible entender las indicaciones que emite.
Tampoco, por qué la información sobre vuelos consta solamente en un minúsculo televisor ubicado en lo alto, y cuya lectura es imposible para la vista de la mayoría de las personas. Por otro lado, no existe una suficiente cantidad de asientos para el público que aguarda.
Por otro parte, durante varios días estuvo sin funcionar el aire acondicionado central, lo que convirtió a ese ámbito hermético en una auténtica caldera. Y, en cuanto al sector de estacionamiento, puede hacerse un reparo similar al mentado respecto de la Terminal de Ómnibus. Es preciso plantar árboles con copa y en número suficiente, para evitar que los automotores permanezcan expuestos al sol directo. No puede concebirse que estacionamientos en sitios de amplio uso por el público no tengan sombra aceptable en una provincia con clima como el tucumano.
No es necesario recordar que ambos locales, la Terminal de Omnibus y el Aeropuerto, son sitios frecuentados habitualmente por una enorme cantidad de público. Significan, asimismo, el primer rostro de San Miguel de Tucumán con el cual se topan quienes nos visitan.
Corresponde, entonces, aplicar una especial preocupación para mantener, en el mejor estado posible, todo lo que tenga que ver con su confortabilidad y con los servicios que brindan. En ese sentido, es de esperar que se tengan en cuenta nuestras puntualizaciones.
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