Renace el pedido de seguridad jurídica

Los sectores productivos reclaman mejores condiciones para invertir. Cañeros exigen maquila de alcohol. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.

Por Fernando García Soto 30 Noviembre 2009
La inminente llegada del fin de año encuentra a los empresarios tucumanos con una mezcla de sensaciones diversas, entre las que predomina el alivio, porque prácticamente pasó el peor de los últimos siete años en la Argentina. También sienten expectativas, porque se preanuncia que en 2010 el país retomará la senda del crecimiento, pero a la vez son invadidos por el temor ante un Estado -nacional y provincial- que no brinda las garantías que requiere la inversión, y por la bronca, que se manifiesta cada vez que surge un reporte que habla sobre el apego a la institucionalidad que impera en países vecinos, como Chile, Brasil y Uruguay.
La llegada del período de lluvias favoreció al campo y también aplacó algunos ánimos caldeados, no sólo de la gente común que padece los primeros efectos del calentamiento global, sino de los productores en general, que la veían muy mala con la extensa sequía que afectó en los últimos meses a la provincia. Los suelos se van cargando de agua, lo que propiciará el inicio de la siembra de soja, nada menos. Mientras, en la citricultura y en el sector azucarero ya estiman las pérdidas que les ocasionará el fenómeno climático, que, en apariencia, fue particularmente duro con el limón y con la caña.
Los azucareros -justamente- se reunirán este miércoles en una nueva cumbre nacional del sector, que esta vez se llevará a cabo en las instalaciones del ingenio Ñuñorco, que pertenece al grupo Colombres. Difícilmente se defina en ese encuentro -supuestamente, el último del año- cómo será la participación del sector cañero en el negocio de la venta de etanol a las petroleras, en el marco del plan nacional de biocombustibles. Sin embargo, en diálogos informales quedó prácticamente establecido que se ejecutará una "maquila de alcohol", similar a la que se lleva adelante con el azúcar. O sea, en principio los cañeros recibirán una parte proporcional al alcohol que se elabore por tonelada de caña. Esto será así siempre que la materia prima se destine a la producción de etanol exclusivamente, ya que el alcohol que surja de la fabricación de azúcar -a través de las melazas- seguirá siendo de los industriales, según se aclaró.
Mientras los cañeros buscan  lograr una unidad de criterios con sus pares de la industria azucarera, de a poco va surgiendo un problema que seguramente cobrará fuerza el año próximo. Sucede que Fotia volvió sobre la carga para exigir que los obreros del surco que trabajan para los cañeros independientes tengan salarios uniformes con aquellos que trabajan en campos que pertenecen a los ingenios. El secretario general de Fotia, Roberto Palina, denunció que las entidades cañeras UCIT y Cactu pactaron salarios con el sindicato de obreros del surco de Monte Redondo -que no pertenece a Fotia-, a valores inferiores al salario mínimo, vital y móvil, que se ubicó en $ 1.440 en octubre. Desde el sector cañero rápidamente se salió al cruce, al revelar que la categoría 1 de los trabajadores del surco gana un total de $ 1.667 mensuales, de los cuales $ 1.267 cobran por boleta, más $ 400 que son no remunerativos. Las autoridades de Fotia interpretaron que los cañeros les terminaron dando la razón, y los 17 sindicatos que integran la federación expresaron su malestar profundo para con los productores de caña.
Mientras los factores azucareros buscan adaptarse a los nuevos tiempos sin que aparezcan conflictos innecesarios, el pasado viernes, el sector productivo en general de la provincia se hizo presente, con buen nivel de representatividad, en una reunión de confraternización que realizó la Sociedad Rural de Tucumán. Por segunda vez en menos de siete días, la "carpa" de la Rural -ahora devenida en un salón importante (que será ampliado, hasta convertirse seguramente en el principal centro de convenciones de la provincia)- se convirtió en la caja de resonancia del pensamiento empresario. En ese lugar, el viernes 20 la Fundación del Tucumán convocó a la elite del empresariado vernáculo a la ya tradicional cena anual de la entidad. En la ocasión, abundaron críticas más que nada dirigidas al Gobierno nacional, con especial énfasis en el cuestionamiento a la falta de seguridad jurídica en el país. Una semana después, los sectores productivos volvieron a coincidir con la falta de sintonía que tienen con la Casa Rosada, pero tratan de evitar meterse demasiado con la gestión de José Alperovich, ya que todavía capitalizan como positivo el hecho de que haya reanudado el diálogo con el gobernador y sus ministros luego de largo tiempo de enfrentamiento entre ambas partes. Sin embargo, está claro que las gestiones que encaró el Gobierno tucumano para contener los reclamos del campo provincial, como el insistente pedido de una compensación de los fletes para la región, o una emergencia agropecuaria por sequía, heladas o lo que fuera, no prosperaron en lo absoluto. En esta línea, por ahora todo es diálogo y sonrisas, pero no se concretó nada que favorezca la economía real de los productores.
En esencia, para 2010 los empresarios esperan un mayor acompañamiento del Estado al sector privado, y reglas claras, si fuera posible.

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