"Este es un problema de la corporación política contra la prensa"
Eduardo van der Kooy, secretario de redacción y principal columnista del diario Clarín, fue otro de los disertantes que tuvo la última asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Después de su exposición conversó con LA GACETA Literaria sobre la batalla que el Gobierno libra contra el grupo Clarín, sobre las perpectivas de la libertad de prensa y sobre el futuro del kirchnerismo.
GARANTIAS AMENAZADAS. "Las libertades se valoran más cuando se pierden o cuando no se tienen", asevera Van der Kooy.
15 Noviembre 2009 Seguir en 

- Usted afirmó en su disertación en la asamblea de la SIP que el periodismo debería ser un contrapoder. ¿Cree que la estrategia del Gobierno apunta a instalarlo, en el imaginario social, como otro poder?
- La estrategia del Gobierno es igual a la que tuvo Menem en la década del 90: soslayar la verdadera oposición sistémica, que es la partidaria, y convertir a la prensa en su adversario. Esto ocurre porque el Gobierno cree que, en un país en el que el sistema partidario está tan devaluado, quien le disputa los espacios de la opinión pública es la prensa y no la oposición.
- ¿Cuánto daño le generó a Clarín el embate del gobierno?
- Es difícil mensurar el daño. Pero cuando te ponen en un lugar que no te corresponde, que es el de un contendiente político, eso genera incomodidad, miradas recelosas y, en el corto o largo plazo, un daño. Lo más importante que tiene Clarín es su jerarquía, su marca, su prestigio, y este tipo de peleas indudablemente impactan sobre esos valores.
- ¿Cambió la línea editorial de Clarín en lo que hace a su crítica frente al Gobierno?
- No. Creo que puede haberse acentuado a partir de que el Gobierno acentuó su foco y lo puso sobre el grupo. Es casi inevitable y natural.
- Mariano Grondona nos decía que a la demonización que hizo el Gobierno de Clarín se suma la antipatía que sienten muchos medios y periodistas respecto del grupo. ¿Se sienten solos en la lucha que ha emprendido el Gobierno?
- No, pero sí creo que, indudablemente, Clarín está en la primera línea de fuego. No porque sea mejor sino porque es más grande y representa, según interpreta el Gobierno, una amenaza para su futuro político. Pero tuvimos acompañamiento tanto de los ámbitos empresarios como de los periodísticos. Por supuesto que siempre habrá gente que pueda no estar de acuerdo con lo que decimos o a la que no le guste el producto. Lo importante es que siempre tenés la posibilidad de buscar otro.
- ¿Cómo cree que evolucionará el hostigamiento del Gobierno hacia los medios hasta el 10 de diciembre?
- Pienso que está instalado un sistema de hostigamiento contra la prensa que se incrementará, que no retrocederá. Nos resta ver qué ocurrirá con este escenario cuando la realidad política comience a matizarse a partir del 11 de diciembre, cuando tengamos una composición parlamentaria diferente. Y digo "matizarse" porque soy de los que creen que no cambiará radicalmente.
- ¿Cree que la oposición ha sido suficientemente enérgica en su resistencia al oficialismo frente a la "Ley de Medios"?
- Muchos sectores de la oposición han tenido una actitud crítica respecto de la ley pero también creo que, en muchos casos, la oposición obedece más a necesidades y razones políticas que a convicciones reales. Voy a repetir una frase que me dijo en mi programa el diputado oficialista Manuel Baladrón, que es el presidente de la comisión de Comunicación de la Cámara Baja, y que yo la recibí con cierto desdén. Me dijo: "no te equivoques, este no es un problema del Gobierno contra la prensa. Este es un problema de la corporación política contra la prensa". Y después de escuchar muchas de las exposiciones en el Senado, me parece que Baladrón tenía cierta razón.
- ¿Los argentinos valoramos mucho la libertad de prensa?
- Las libertades se valoran más cuando se pierden o cuando no se tienen. Del 83 para acá, la Argentina tuvo una recuperación notable de las libertades públicas. Hoy, las libertades están amenazadas pero no se han perdido. Por eso es difícil convocar a la opinión pública a defender algo que siente que tiene. Es una suerte de defensa en abstracto.
- ¿Falta una autocrítica de la prensa?
- Sí, estoy convencido que uno tiene que repensar lo que hizo. También yo me pregunto si hay sólo perversión en los poderes políticos en su intento de colocarnos en el lugar de la oposición o si hay también errores en el desempeño de la actividad periodística y en la conformación de algunos grupos mediáticos. Creo que hay múltiples factores en la conformación de los fenómenos.
- ¿Cómo cree que transcurrirán los dos años que le restan al kirchnerismo en el poder?
- Creo que vamos a tener un final de ciclo traumático. No será fácil la última etapa del gobierno de los Kirchner porque han envuelto a este momento de la democracia con un clima extremadamente hostil, y esto no es bueno para la convivencia de ninguna sociedad. Tampoco será sencillo porque tenemos la sensación de que un gobierno está anocheciendo pero todavía no podemos vislumbrar el amanecer.
© LA GACETA
- La estrategia del Gobierno es igual a la que tuvo Menem en la década del 90: soslayar la verdadera oposición sistémica, que es la partidaria, y convertir a la prensa en su adversario. Esto ocurre porque el Gobierno cree que, en un país en el que el sistema partidario está tan devaluado, quien le disputa los espacios de la opinión pública es la prensa y no la oposición.
- ¿Cuánto daño le generó a Clarín el embate del gobierno?
- Es difícil mensurar el daño. Pero cuando te ponen en un lugar que no te corresponde, que es el de un contendiente político, eso genera incomodidad, miradas recelosas y, en el corto o largo plazo, un daño. Lo más importante que tiene Clarín es su jerarquía, su marca, su prestigio, y este tipo de peleas indudablemente impactan sobre esos valores.
- ¿Cambió la línea editorial de Clarín en lo que hace a su crítica frente al Gobierno?
- No. Creo que puede haberse acentuado a partir de que el Gobierno acentuó su foco y lo puso sobre el grupo. Es casi inevitable y natural.
- Mariano Grondona nos decía que a la demonización que hizo el Gobierno de Clarín se suma la antipatía que sienten muchos medios y periodistas respecto del grupo. ¿Se sienten solos en la lucha que ha emprendido el Gobierno?
- No, pero sí creo que, indudablemente, Clarín está en la primera línea de fuego. No porque sea mejor sino porque es más grande y representa, según interpreta el Gobierno, una amenaza para su futuro político. Pero tuvimos acompañamiento tanto de los ámbitos empresarios como de los periodísticos. Por supuesto que siempre habrá gente que pueda no estar de acuerdo con lo que decimos o a la que no le guste el producto. Lo importante es que siempre tenés la posibilidad de buscar otro.
- ¿Cómo cree que evolucionará el hostigamiento del Gobierno hacia los medios hasta el 10 de diciembre?
- Pienso que está instalado un sistema de hostigamiento contra la prensa que se incrementará, que no retrocederá. Nos resta ver qué ocurrirá con este escenario cuando la realidad política comience a matizarse a partir del 11 de diciembre, cuando tengamos una composición parlamentaria diferente. Y digo "matizarse" porque soy de los que creen que no cambiará radicalmente.
- ¿Cree que la oposición ha sido suficientemente enérgica en su resistencia al oficialismo frente a la "Ley de Medios"?
- Muchos sectores de la oposición han tenido una actitud crítica respecto de la ley pero también creo que, en muchos casos, la oposición obedece más a necesidades y razones políticas que a convicciones reales. Voy a repetir una frase que me dijo en mi programa el diputado oficialista Manuel Baladrón, que es el presidente de la comisión de Comunicación de la Cámara Baja, y que yo la recibí con cierto desdén. Me dijo: "no te equivoques, este no es un problema del Gobierno contra la prensa. Este es un problema de la corporación política contra la prensa". Y después de escuchar muchas de las exposiciones en el Senado, me parece que Baladrón tenía cierta razón.
- ¿Los argentinos valoramos mucho la libertad de prensa?
- Las libertades se valoran más cuando se pierden o cuando no se tienen. Del 83 para acá, la Argentina tuvo una recuperación notable de las libertades públicas. Hoy, las libertades están amenazadas pero no se han perdido. Por eso es difícil convocar a la opinión pública a defender algo que siente que tiene. Es una suerte de defensa en abstracto.
- ¿Falta una autocrítica de la prensa?
- Sí, estoy convencido que uno tiene que repensar lo que hizo. También yo me pregunto si hay sólo perversión en los poderes políticos en su intento de colocarnos en el lugar de la oposición o si hay también errores en el desempeño de la actividad periodística y en la conformación de algunos grupos mediáticos. Creo que hay múltiples factores en la conformación de los fenómenos.
- ¿Cómo cree que transcurrirán los dos años que le restan al kirchnerismo en el poder?
- Creo que vamos a tener un final de ciclo traumático. No será fácil la última etapa del gobierno de los Kirchner porque han envuelto a este momento de la democracia con un clima extremadamente hostil, y esto no es bueno para la convivencia de ninguna sociedad. Tampoco será sencillo porque tenemos la sensación de que un gobierno está anocheciendo pero todavía no podemos vislumbrar el amanecer.
© LA GACETA
Lo más popular







