"Los dos aliados del kirchnerismo son la pobreza y la ignorancia"
El martes de esta semana concluyó en Buenos Aires la Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entidad abocada a la defensa de la libertad de prensa, que invitó a disertar a Mariano Grondona sobre el contexto político regional. En ese marco, LA GACETA Literaria le realizó una entrevista que giró en torno a dos de los temas que el periodista abordó en El poskirchnerismo, su último libro: el presente político argentino y las perspectivas institucionales de nuestro país.
LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
15 Noviembre 2009 Seguir en 

La coyuntura
- Tras las elecciones del 28 de junio, cuando muchos analistas creían que el kirchnerismo entraba inexorablemente en su ocaso, el Gobierno ha dado muchas muestras de vitalidad a través de sorprendentes logros políticos. ¿Cómo se explica su fortaleza?
- Hay una frase de Gaetano Mosca que quizás explique la actual coyuntura: "una minoría organizada siempre prevalece sobre una mayoría desorganizada". Esa es la ventaja del kirchnerismo; su sector está totalmente unificado y tiene una estructura vertical. Ahora bien, la estrategia que lo hace posible es eficaz en el corto plazo pero letal en el largo, porque a medida que acumulan poder, pierden respaldo de la gente. El 28 de junio, el pueblo le bajó el pulgar al oficialismo. El Gobierno perdió entonces uno de los dos componentes de la democracia: el demos. Pero conservó el otro, el cratos, que es el poder, y este, en el caso del kirchnerismo, se plasma en la capacidad de ganar votaciones en las Cámaras, en la movilización de piqueteros, en el manejo de fondos, etcétera. Esa división entre demos y cratos genera una suerte de esquizofrenia en la Argentina.
- ¿Cómo hace un gobierno democrático, que tiene entre un 70% y un 80% de imagen negativa, para acentuar sus políticas, desconociendo reclamos del electorado, y seguir concentrando poder?
- Kirchner armó un sistema de poder en torno a la caja, que se sostiene por leyes del Congreso. Pero esas leyes van a desaparecer. La caja es lo que le ha permitido manejar la política, y no otra cosa. En él no existe carisma alguno, no se parece en nada a Perón, a Menem o a Alfonsín. Lo de Kirchner es puro cálculo para manipular dos sentimientos: el temor y la codicia. Muchísimos intendentes, gobernadores y legisladores deben alinearse; pero quien no lo sigue es la gente.
- ¿Cree que una eventual y significativa reactivación económica podría generar en el kirchnerismo una reactivación política, y un consecuente respaldo popular, o todo lo contrario?
- Pienso que la gente quiere un cambio en la forma en que vive políticamente. Entonces, si la situación económica mejora, es probable que sea peor para el kirchnerismo. Cuando el campo derrotó al kirchnerismo, al sector le iba bien. Además creo que la administración de esa eventual bonanza implicaría acentuar tensiones con un Moreno pisando los precios. Los dos aliados del kirchnerismo son la pobreza y la ignorancia. Me parece que se viene el final de fiesta; lo que no se es cómo será. Porque lo que tampoco sabemos es cómo actuará la oposición, que ahora está "verde". En estos dos años deberá elaborar sus liderazgos, sus acercamientos, sus alianzas. Y una batalla central será, sin duda, el control del PJ; y eso lo tienen claro tanto Kirchner como Duhalde. Me pregunto, por ejemplo, qué hubiera pasado si Reutemann proclamaba su candidatura presidencial.
- ¿Por qué estima que no lo hizo?
- Hay dos hipótesis. Una es que Reutemann es un indeciso crónico, una especie de "De la Rúa peronista". La otra es que se trata de un "tiempista"; que piensa, quizás con razón, que lanzarse con dos años en el horizonte es demasiado prematuro. Lo cierto es que Reutemann y Cobos son los dos políticos que mejor miden en las encuestas de opinión.
- ¿Cuál cree que es el saldo provisorio de la batalla del oficialismo contra los medios?
- Clarín, claramente, ha sido dañado. Pero en esa batalla el oficialismo se equivoca, olvidándose de la famosa frase de Perón: "cuando tenía todos los medios a favor, me tiraron abajo; cuando los tenía a todos en contra, me eligieron Presidente". El kirchnerismo cree que los medios manipulan a la gente y que ésta es tan tonta como para que eso ocurra. Y no es así: el oficialismo conseguirá algunos medios adeptos pero todos aquellos que se enrolen saldrán gravemente perjudicados en su credibilidad.
- ¿La de prensa es una libertad adecuadamente valorada por la ciudadanía argentina?
- Creo que no. Lo que ocurre también es que se ha demonizado a los medios. El oficialismo ha agredido salvajemente a Clarín pero, por otro lado, ocurre que muchos medios y periodistas no le tienen ninguna simpatía a Clarín.
El futuro
- ¿Cómo imagina los próximos dos años?
- El primer cambio se producirá el 10 de diciembre. Quizás no se produzca el cambio radical que muchos esperan pero algunas cosas deberán transformarse. El gobierno no podrá mantener los superpoderes; y, por lo tanto, no podrá manejar el presupuesto como lo hace ahora. Tampoco podrá manejar al Consejo de la Magistratura como hasta hoy. Todo esto derivará en una merma del poder kirchnerista. Y la oposición deberá empezar a definirse. Algo interesante es preguntarse, por ejemplo, por qué alguien como Hermes Binner hace lo que hace. Y la respuesta es que se tiene que alinear porque es un mal administrador y, entonces, depende de la caja. En cambio, buscando otro ejemplo, los Rodríguez Saá son ordenados y por eso no son vulnerables. Una paradoja interesante es que la mala imagen de los Kirchner hace que aquellos a quienes más agreden, sean los que más promueven. Si no hubiesen reaccionado con tanta hostilidad contra Cobos, no estaría al tope de las encuestas.
- ¿Cómo definirá el peronismo su interna?
- Después de peleas feroces, como la que derivó en la caída de Rodríguez Saá, los peronistas se están reconciliando. Resta ver cómo se moverán desde ahora hasta el 2011. Pero lo cierto es que han progresado: creo que los peronistas disidentes han comprado los valores democráticos. Kirchner no. Recuerdo, pensando en la dificultad que tenemos para aceptarnos, un programa en el que lo entrevisté a Emilio J. Hardoy y en el que él me dijo algo muy gracioso y revelador: "Yo estoy de vuelta de todo; he visto cabalgar en mi país a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Los conservadores trajimos el fraude; los militares trajeron el autoritarismo; el peronismo, la corrupción; y los radicales? trajeron a los radicales".
- En su último libro, El poskirchnerismo, usted se manifiesta esperanzado respecto del futuro argentino: dice que está convencido de que el "milagro argentino" se producirá. ¿Cómo imagina ese "milagro"?
- Creo en eso porque en la sociedad argentina hubo un aprendizaje muy profundo. La gente aprendió ciertas claves. La democracia, por ejemplo, después de muchísimas décadas, es apoyada por todos: nadie la cuestiona. También se está aprendiendo a valorar la república y la tolerancia. Un síntoma de esto último es que todos los dirigentes políticos que han crecido en los últimos tiempos son moderados. Por otro lado, hay países latinoamericanos próximos que han entrado en la senda del desarrollo político. Es el caso de Brasil, de Chile o de Uruguay.
- Sin embargo, la probable victoria de Mujica genera temor en ciertos sectores.
- Pero es un temor infundado porque Mujica será muy similar a Tabaré. Y eso pasará porque Uruguay tiene un sistema que lo torna previsible. Lo mismo pasa en Chile; no importa demasiado si gana la derecha o la izquierda. O pasa con un Lula, que no pretende la re-reelección. Han aprendido y eso es lo que nos falta incorporar a los argentinos. Debemos dejar de pensar en hombres y en recambios personales. Tenemos que asimilar la lección.
© LA GACETA
- Tras las elecciones del 28 de junio, cuando muchos analistas creían que el kirchnerismo entraba inexorablemente en su ocaso, el Gobierno ha dado muchas muestras de vitalidad a través de sorprendentes logros políticos. ¿Cómo se explica su fortaleza?
- Hay una frase de Gaetano Mosca que quizás explique la actual coyuntura: "una minoría organizada siempre prevalece sobre una mayoría desorganizada". Esa es la ventaja del kirchnerismo; su sector está totalmente unificado y tiene una estructura vertical. Ahora bien, la estrategia que lo hace posible es eficaz en el corto plazo pero letal en el largo, porque a medida que acumulan poder, pierden respaldo de la gente. El 28 de junio, el pueblo le bajó el pulgar al oficialismo. El Gobierno perdió entonces uno de los dos componentes de la democracia: el demos. Pero conservó el otro, el cratos, que es el poder, y este, en el caso del kirchnerismo, se plasma en la capacidad de ganar votaciones en las Cámaras, en la movilización de piqueteros, en el manejo de fondos, etcétera. Esa división entre demos y cratos genera una suerte de esquizofrenia en la Argentina.
- ¿Cómo hace un gobierno democrático, que tiene entre un 70% y un 80% de imagen negativa, para acentuar sus políticas, desconociendo reclamos del electorado, y seguir concentrando poder?
- Kirchner armó un sistema de poder en torno a la caja, que se sostiene por leyes del Congreso. Pero esas leyes van a desaparecer. La caja es lo que le ha permitido manejar la política, y no otra cosa. En él no existe carisma alguno, no se parece en nada a Perón, a Menem o a Alfonsín. Lo de Kirchner es puro cálculo para manipular dos sentimientos: el temor y la codicia. Muchísimos intendentes, gobernadores y legisladores deben alinearse; pero quien no lo sigue es la gente.
- ¿Cree que una eventual y significativa reactivación económica podría generar en el kirchnerismo una reactivación política, y un consecuente respaldo popular, o todo lo contrario?
- Pienso que la gente quiere un cambio en la forma en que vive políticamente. Entonces, si la situación económica mejora, es probable que sea peor para el kirchnerismo. Cuando el campo derrotó al kirchnerismo, al sector le iba bien. Además creo que la administración de esa eventual bonanza implicaría acentuar tensiones con un Moreno pisando los precios. Los dos aliados del kirchnerismo son la pobreza y la ignorancia. Me parece que se viene el final de fiesta; lo que no se es cómo será. Porque lo que tampoco sabemos es cómo actuará la oposición, que ahora está "verde". En estos dos años deberá elaborar sus liderazgos, sus acercamientos, sus alianzas. Y una batalla central será, sin duda, el control del PJ; y eso lo tienen claro tanto Kirchner como Duhalde. Me pregunto, por ejemplo, qué hubiera pasado si Reutemann proclamaba su candidatura presidencial.
- ¿Por qué estima que no lo hizo?
- Hay dos hipótesis. Una es que Reutemann es un indeciso crónico, una especie de "De la Rúa peronista". La otra es que se trata de un "tiempista"; que piensa, quizás con razón, que lanzarse con dos años en el horizonte es demasiado prematuro. Lo cierto es que Reutemann y Cobos son los dos políticos que mejor miden en las encuestas de opinión.
- ¿Cuál cree que es el saldo provisorio de la batalla del oficialismo contra los medios?
- Clarín, claramente, ha sido dañado. Pero en esa batalla el oficialismo se equivoca, olvidándose de la famosa frase de Perón: "cuando tenía todos los medios a favor, me tiraron abajo; cuando los tenía a todos en contra, me eligieron Presidente". El kirchnerismo cree que los medios manipulan a la gente y que ésta es tan tonta como para que eso ocurra. Y no es así: el oficialismo conseguirá algunos medios adeptos pero todos aquellos que se enrolen saldrán gravemente perjudicados en su credibilidad.
- ¿La de prensa es una libertad adecuadamente valorada por la ciudadanía argentina?
- Creo que no. Lo que ocurre también es que se ha demonizado a los medios. El oficialismo ha agredido salvajemente a Clarín pero, por otro lado, ocurre que muchos medios y periodistas no le tienen ninguna simpatía a Clarín.
El futuro
- ¿Cómo imagina los próximos dos años?
- El primer cambio se producirá el 10 de diciembre. Quizás no se produzca el cambio radical que muchos esperan pero algunas cosas deberán transformarse. El gobierno no podrá mantener los superpoderes; y, por lo tanto, no podrá manejar el presupuesto como lo hace ahora. Tampoco podrá manejar al Consejo de la Magistratura como hasta hoy. Todo esto derivará en una merma del poder kirchnerista. Y la oposición deberá empezar a definirse. Algo interesante es preguntarse, por ejemplo, por qué alguien como Hermes Binner hace lo que hace. Y la respuesta es que se tiene que alinear porque es un mal administrador y, entonces, depende de la caja. En cambio, buscando otro ejemplo, los Rodríguez Saá son ordenados y por eso no son vulnerables. Una paradoja interesante es que la mala imagen de los Kirchner hace que aquellos a quienes más agreden, sean los que más promueven. Si no hubiesen reaccionado con tanta hostilidad contra Cobos, no estaría al tope de las encuestas.
- ¿Cómo definirá el peronismo su interna?
- Después de peleas feroces, como la que derivó en la caída de Rodríguez Saá, los peronistas se están reconciliando. Resta ver cómo se moverán desde ahora hasta el 2011. Pero lo cierto es que han progresado: creo que los peronistas disidentes han comprado los valores democráticos. Kirchner no. Recuerdo, pensando en la dificultad que tenemos para aceptarnos, un programa en el que lo entrevisté a Emilio J. Hardoy y en el que él me dijo algo muy gracioso y revelador: "Yo estoy de vuelta de todo; he visto cabalgar en mi país a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Los conservadores trajimos el fraude; los militares trajeron el autoritarismo; el peronismo, la corrupción; y los radicales? trajeron a los radicales".
- En su último libro, El poskirchnerismo, usted se manifiesta esperanzado respecto del futuro argentino: dice que está convencido de que el "milagro argentino" se producirá. ¿Cómo imagina ese "milagro"?
- Creo en eso porque en la sociedad argentina hubo un aprendizaje muy profundo. La gente aprendió ciertas claves. La democracia, por ejemplo, después de muchísimas décadas, es apoyada por todos: nadie la cuestiona. También se está aprendiendo a valorar la república y la tolerancia. Un síntoma de esto último es que todos los dirigentes políticos que han crecido en los últimos tiempos son moderados. Por otro lado, hay países latinoamericanos próximos que han entrado en la senda del desarrollo político. Es el caso de Brasil, de Chile o de Uruguay.
- Sin embargo, la probable victoria de Mujica genera temor en ciertos sectores.
- Pero es un temor infundado porque Mujica será muy similar a Tabaré. Y eso pasará porque Uruguay tiene un sistema que lo torna previsible. Lo mismo pasa en Chile; no importa demasiado si gana la derecha o la izquierda. O pasa con un Lula, que no pretende la re-reelección. Han aprendido y eso es lo que nos falta incorporar a los argentinos. Debemos dejar de pensar en hombres y en recambios personales. Tenemos que asimilar la lección.
© LA GACETA
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