El cambio de actitud fue la clave

Estuvo dos veces abajo en el marcador, pero al "decano" le sobró garra. Por Carlos Chirino - Redacción LA GACETA.

MONTAÑA DE FELICIDAD. Barone (en lo más alto) se une al festejo de Longo, Pereyra, Rodríguez, Musto y Villavicencio. Celebró todo el pueblo decano. LA GACETA/FRANCO VERA MONTAÑA DE FELICIDAD. Barone (en lo más alto) se une al festejo de Longo, Pereyra, Rodríguez, Musto y Villavicencio. Celebró todo el pueblo "decano". LA GACETA/FRANCO VERA
08 Noviembre 2009
"Todo cambia" es el título de la canción que hizo famosa Mercedes Sosa. Y el que mostró muchos cambios ayer fue el "decano". No fue sólo de nombres en la formación titular (cinco con respecto a la derrota a manos de la "academia"), sino también de actitud. Fue un Atlético muy distinto al que se vio en las últimas fechas; se pareció al que venció a Boca en el Monumental e hizo ilusionar a la hinchada.
Los futbolistas mostraron otra actitud desde el arranque del partido; corrieron cada pelota como si fuera la última; salieron decididos a cambiar la historia y a borrar la paupérrima imagen que habían dejando hace siete días en Avellaneda.
Esta vez, los jugadores evidenciaron una alta dosis de convicción. Durante los tres primeros minutos de juego, los albicelestes generaron dos jugadas claras para marcar y le permitieron lucirse a Islas. Primero, el arquero le tapó una chilena a Barone y luego le ahogó el festejo a Montiglio. Lejos de amedrentarse por el gol de Tigre, Atlético exhibió gran disposición para luchar cada pelota y mucha decisión táctica. Antes del empate de Pereyra, el "decano" tuvo la chance de anotar por intermedio de Gigliotti y de "Pulguita". Durante la primera etapa generó siete jugadas de gol, contra una de Tigre, lo que demuestra su superioridad.
En el complemento, a pesar del gol tempranero del "Chino" Luna, Atlético nunca estuvo contra las cuerdas. Al contrario, se llevó por delante al "matador" y no tardó en dar vuelta el marcador para festejar su segunda victoria en 25 de Mayo y Chile. No hay dudas de que jugando de esta forma el "decano" peleará con uñas y dientes para escaparle al temido descenso.
"Cambia el rumbo el caminante, aunque esto le cause daño, y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño", dice una estrofa de la canción. Por eso, aunque sorprendió, no fue extraño ver al "decano" que quiere la gente.

"El Flaco", el mejor de un equipo compacto

Cuando fue necesario se puso el overol y fue un verdadero obrero, corriendo y trabando cada pelota. Pero también mostró su otra faceta, la de las gambetas, los lujos y los goles. Juan Pablo Pereyra (9) fue la gran figura en el triunfo del "decano". "El Flaco" marcó dos tantos (uno dejando a tres hombres en el camino y definiendo con mucha calidad ante la salida de Islas) y asistió a Gigliotti en la cuarta conquista.
En el ataque estuvo lo mejor del equipo. Emanuel Gigliotti (8) se mostró con un delantero peligroso y marcó un gol en su primer cotejo de titular, mientras que Luis Rodríguez (7), con su velocidad y habilidad, fue una pesadilla para los defensores del "matador".
Lucas Ischuk (6) no tuvo mucho trabajo, pero respondió bien cada vez que lo exigieron. En el fondo, lo mejor fue la seguridad de Matías Villavicencio (7) y las "trepadas" por la izquierda de Raúl Saavedra (7). Deivis Barone (6) y Andrés Bressán (6), que salió lesionado, cumplieron en la marca.
En la mitad de la cancha, Damián Musto (7) se mostró en forma permanente como salida y estuvo sólido en la marca. César Montiglio (6) y Sebastián Longo (6) se proyectaron siempre, y cuando debían defender lo hicieron correctamente. David Drocco (6) ingresó por Bressán y cumplió con lo que le pidieron los técnicos.

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