La idea de una democracia divorciada del ideal republicano gana terreno en la Argentina gobernada por el matrimonio Kirchner. El estilo de vida democrático se sutenta en la existencia de reglas claras y previsibles, como también en el libre flujo de las opiniones. Cuando las primeras se alteran arbitrariamente, el autoritarismo avanza y se rompe la estructura de la república. Y cuando se interfiere con distintos artilugios en la operatoria de los medios informativos, se obstruye deliberadamente la difusión de interpretaciones y de descripciones de los hechos que no complacen a los gobernantes.
El revés electoral del 28 de junio pasado perturbó a los K, quienes echaron la culpa de la desgracia a la prensa y proscribieron la autocrítica de su pensamiento. Como el discurso marcha por un carril y la realidad en sentido opuesto, el Gobierno trata de que esta se acomode a la letra kirchnerista.
La Ley de Medios y los continuos ataques de la Presidenta contra la libertad de prensa se encaminan en esa dirección. En definitiva, el desarrollo de una estrategia de comunicación centrada en el dibujo de un país distinto del real. La tentación de imponer un determinado enfoque sociopolítico mediante la cadena estatal de radio y televisión, choca con el juicio crítico de la sociedad.
El modelo comunicacional de Hugo Chávez, basado en el desprestigio de las voces de la prensa independiente, inspira al matrimonio presidencial. Los problemas que sufrieron ayer tres medios nacionales -La Nación, Clarín y Perfil- para distribuir sus ediciones , se insertan en ese clima de intolerancia fomentado por la Casa Rosada.
La inflación, la pobreza, la eterna pelea con el campo y la inseguridad modelan un paisaje político que no es producto de los medios. La perduración de estos asuntos en la agenda informativa denota la falta de respuestas gubernamentales, pese a que los Kirchner monopolizan el uso de la caja fiscal, se sucedieron a sí mismos en el Gobierno, desde 2003, con un Congreso que aún es obediente y con una legislación de emergencia eterna.
El camino sencillo
La Casa Rosada optó, entonces. por el sencillo camino de atacar al mensajero antes que descifrar el mensaje. Es más cómodo y no intranquiliza las conciencias de los gobernantes. Sólo se admite lo que encaja con el proyecto gobernante.
La fidelidad con el kirchnerismo instigó al gobernador José Alperovich a polemizar con el vicepresidente Julio Cobos, aunque con matices sorprendentes. El mendocino había cuestionado el desfile de los gobernadores en procura de recursos para obras públicas y el incumplimiento de la ley de coparticipación de impuestos, ante el silencio de los caciques provinciales. Sin mentarlo, le había sacado tarjeta roja por no haberse plantado frente a los condicionamientos de los Kirchner. Basta de discrecionalidad, reclamó el ingeniero que preside el Senado, cuando analizó la crisis del federalismo, ante LA GACETA.
A Alperovich le cayeron muy mal las afirmaciones del mendocino, porque él es uno de los que peregrina por la Casa Rosada y por Olivos, con llamativa frecuencia. En su réplica, le endilgó haber consentido el incumplimiento de la ley que regla el reparto de los recursos impositivos entre la Nación y las provincias mientras era gobernador de Mendoza, entre 2003 y 2007. Si Cobos hizo eso, como aseveró Alperovich, incurrió en una actitud reprochable.
Los contrastes
Pasa que ahora, como está en contra del Gobierno, todo lo que hable para quedar bien con la gente es importante, agregó el tucumano, uno de los candidatos a ser el número dos de Néstor Kirchner, en las elecciones presidenciales de 2011.
Fue un impensado reconocimiento de que la imagen de Cristina se devaluó y que la del vicepresidente, por el contrario, ascendió en la estima pública.
La incursión de Cobos por la Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional derivó, además, en ruidosas protestas callejeras de los sectores identificados con la administración kirchnerista. Los radicales acusaron al Gobierno de haber liberado la zona para que los militantes peronistas pudieran manifestar sin restricciones operativas. Fue un acto de hostilidad, dijeron. Las tensiones políticas emergen con crudeza, ante el menor estímulo.}
En el balance interno de la UCR calificaron con nota positiva el paso del presidente del Senado, pese a que aún no se reafilió. Dirigentes de las distintas líneas lo saludaron y, además, trabó contactos con las primeras líneas del Acuerdo Cívico en Tucumán. La asunción de la nueva conducción del distrito motivará que el senador Gerardo Morales, titular de la UCR nacional, venga a Tucumán durante esta semana. Ese distrito y Mendoza hicieron punta en las convergencias de líneas antagónicas.
Acciones y reacciones
El sismógrafo registró ondulaciones en el territorio peronista. Domingo Amaya se repuso de los sofocones que vivió tras su divorcio político con el diputado Germán Alfaro. Alperovich pasó lija por las heridas y no cesó de hostigar silenciosamente al intendente de esta capital. Quedó deteriorado, pero no demolido. Y la política ofrece revanchas, si se tiene olfato para aprovechar las oportunidades.
Con buenos reflejos, Amaya se anotó en la primera fila de los intendentes que motorizó el plan retorno de Néstor Kirchner a la presidencia del justicialismo nacional.
Desde su condición de conductor del Bloque Federal Justicialista de la Federación Argentina de Municipios (FAM), afirmó que el ex presidente debe retirar su renuncia y hacerse cargo de la dirección efectiva del partido gobernante en la Argentina. Amaya no hizo otra cosa que reafirmar su trayectoria de acatamiento al liderazgo verticalista del santacruceño. Siempre fue la FAM uno de los paraguas en los que se guareció Amaya para soportar los embates del alperovichismo. Esa institución es, por otra parte, uno de los bastiones con que cuenta Kirchner para desarrollar sus planes electorales con miras a la Casa Rosada.
Fuera del esquema peronista ortodoxo, la franja disidente con el kirchnerismo y con Alperovich intensificó sus negociaciones para confluir en un polo único. Noviembre será testigo del acuerdo definitivo o de la frustración de esos opositores.
Con todo, el conflicto con la salud es el que mayor preocupación genera en el Gobierno. Nunca antes, en sus seis años de administración, Alperovich se encontró con una reacción social que superó con creces el reclamo sectorial de los profesionales de la salud.
El revés electoral del 28 de junio pasado perturbó a los K, quienes echaron la culpa de la desgracia a la prensa y proscribieron la autocrítica de su pensamiento. Como el discurso marcha por un carril y la realidad en sentido opuesto, el Gobierno trata de que esta se acomode a la letra kirchnerista.
La Ley de Medios y los continuos ataques de la Presidenta contra la libertad de prensa se encaminan en esa dirección. En definitiva, el desarrollo de una estrategia de comunicación centrada en el dibujo de un país distinto del real. La tentación de imponer un determinado enfoque sociopolítico mediante la cadena estatal de radio y televisión, choca con el juicio crítico de la sociedad.
El modelo comunicacional de Hugo Chávez, basado en el desprestigio de las voces de la prensa independiente, inspira al matrimonio presidencial. Los problemas que sufrieron ayer tres medios nacionales -La Nación, Clarín y Perfil- para distribuir sus ediciones , se insertan en ese clima de intolerancia fomentado por la Casa Rosada.
La inflación, la pobreza, la eterna pelea con el campo y la inseguridad modelan un paisaje político que no es producto de los medios. La perduración de estos asuntos en la agenda informativa denota la falta de respuestas gubernamentales, pese a que los Kirchner monopolizan el uso de la caja fiscal, se sucedieron a sí mismos en el Gobierno, desde 2003, con un Congreso que aún es obediente y con una legislación de emergencia eterna.
El camino sencillo
La Casa Rosada optó, entonces. por el sencillo camino de atacar al mensajero antes que descifrar el mensaje. Es más cómodo y no intranquiliza las conciencias de los gobernantes. Sólo se admite lo que encaja con el proyecto gobernante.
La fidelidad con el kirchnerismo instigó al gobernador José Alperovich a polemizar con el vicepresidente Julio Cobos, aunque con matices sorprendentes. El mendocino había cuestionado el desfile de los gobernadores en procura de recursos para obras públicas y el incumplimiento de la ley de coparticipación de impuestos, ante el silencio de los caciques provinciales. Sin mentarlo, le había sacado tarjeta roja por no haberse plantado frente a los condicionamientos de los Kirchner. Basta de discrecionalidad, reclamó el ingeniero que preside el Senado, cuando analizó la crisis del federalismo, ante LA GACETA.
A Alperovich le cayeron muy mal las afirmaciones del mendocino, porque él es uno de los que peregrina por la Casa Rosada y por Olivos, con llamativa frecuencia. En su réplica, le endilgó haber consentido el incumplimiento de la ley que regla el reparto de los recursos impositivos entre la Nación y las provincias mientras era gobernador de Mendoza, entre 2003 y 2007. Si Cobos hizo eso, como aseveró Alperovich, incurrió en una actitud reprochable.
Los contrastes
Pasa que ahora, como está en contra del Gobierno, todo lo que hable para quedar bien con la gente es importante, agregó el tucumano, uno de los candidatos a ser el número dos de Néstor Kirchner, en las elecciones presidenciales de 2011.
Fue un impensado reconocimiento de que la imagen de Cristina se devaluó y que la del vicepresidente, por el contrario, ascendió en la estima pública.
La incursión de Cobos por la Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional derivó, además, en ruidosas protestas callejeras de los sectores identificados con la administración kirchnerista. Los radicales acusaron al Gobierno de haber liberado la zona para que los militantes peronistas pudieran manifestar sin restricciones operativas. Fue un acto de hostilidad, dijeron. Las tensiones políticas emergen con crudeza, ante el menor estímulo.}
En el balance interno de la UCR calificaron con nota positiva el paso del presidente del Senado, pese a que aún no se reafilió. Dirigentes de las distintas líneas lo saludaron y, además, trabó contactos con las primeras líneas del Acuerdo Cívico en Tucumán. La asunción de la nueva conducción del distrito motivará que el senador Gerardo Morales, titular de la UCR nacional, venga a Tucumán durante esta semana. Ese distrito y Mendoza hicieron punta en las convergencias de líneas antagónicas.
Acciones y reacciones
El sismógrafo registró ondulaciones en el territorio peronista. Domingo Amaya se repuso de los sofocones que vivió tras su divorcio político con el diputado Germán Alfaro. Alperovich pasó lija por las heridas y no cesó de hostigar silenciosamente al intendente de esta capital. Quedó deteriorado, pero no demolido. Y la política ofrece revanchas, si se tiene olfato para aprovechar las oportunidades.
Con buenos reflejos, Amaya se anotó en la primera fila de los intendentes que motorizó el plan retorno de Néstor Kirchner a la presidencia del justicialismo nacional.
Desde su condición de conductor del Bloque Federal Justicialista de la Federación Argentina de Municipios (FAM), afirmó que el ex presidente debe retirar su renuncia y hacerse cargo de la dirección efectiva del partido gobernante en la Argentina. Amaya no hizo otra cosa que reafirmar su trayectoria de acatamiento al liderazgo verticalista del santacruceño. Siempre fue la FAM uno de los paraguas en los que se guareció Amaya para soportar los embates del alperovichismo. Esa institución es, por otra parte, uno de los bastiones con que cuenta Kirchner para desarrollar sus planes electorales con miras a la Casa Rosada.
Fuera del esquema peronista ortodoxo, la franja disidente con el kirchnerismo y con Alperovich intensificó sus negociaciones para confluir en un polo único. Noviembre será testigo del acuerdo definitivo o de la frustración de esos opositores.
Con todo, el conflicto con la salud es el que mayor preocupación genera en el Gobierno. Nunca antes, en sus seis años de administración, Alperovich se encontró con una reacción social que superó con creces el reclamo sectorial de los profesionales de la salud.
Lo más popular
Ranking notas premium







