01 Noviembre 2009 Seguir en 

El código Da Vinci es algo más que una entretenida ficción. Como aventura puede ser interesante, pero la pretensión de historicidad reclamada por Brown es muy cuestionable. Temas importantes para la historia universal como los orígenes cristianos y el desarrollo del dogma han sido manejados en función de un policial, no respetando la fe de muchas personas, pero, además, comprometiendo las posibilidades de tratamiento futuro para quienes se entregan a la investigación de tales cuestiones. Si tantas veces el uso de la violencia en la predicación desacreditó la fe cristiana, un planteo tan poco serio puede contribuir también a fomentar en algunas personas prejuicios contra toda forma de investigación crítica. La defectuosa fundamentación de las ideas de El Código? exige de estudiosos creyentes y no creyentes una consideración intelectualmente imparcial, que permita distinguir entre realidad histórica y ficción. Pero, para eso, antes hay que corregir la motivación negativa que ha inspirado el autor: "A todos nos encantan las conspiraciones" (página 214).
© LA GACETA
Domingo Cosenza - Fraile de la Orden de Predicadores
(dominicos), profesor de Teología de la UNSTA.
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Domingo Cosenza - Fraile de la Orden de Predicadores
(dominicos), profesor de Teología de la UNSTA.
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