CANSADOS PERO SATISFECHOS. Los peregrinos rodean la parroquia de San Pablo, donde se ofició la misa. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
07 Septiembre 2009 Seguir en 

Llegaron agotados. Tras ocho horas de caminata, la mayoría se desplomó apenas pisó el césped del jardín de la parroquia de San Pablo. Sin embargo, las cerca de 2.000 personas que participaron de la Peregrinación de la Juventud estuvieron de pie pocos minutos después. El arzobispo Luis Villalba comenzó a presidir una misa cuya homilía estuvo referida a un tema que afecta directamente al sector que representaban los fieles que habían caminado para escucharlo: la drogadicción. En particular, el prelado condenó el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que despenalizó la tenencia de marihuana para consumo personal en ámbitos privados.
"Recientemente un fallo de la Corte Suprema dio permiso para tener droga para uso personal. Ciertamente no se debe criminalizar al adicto. La drogadicción es una cuestión compleja que debe resolverse de forma integral. El adicto es un enfermo que debe ser atendido en un centro de salud, que es lo que no se hace", afirmó Villalba.
El arzobispo dijo que la drogadicción afecta fundamentalmente a los jóvenes y que es un sinónimo de muerte, justamente lo contrario de lo que propone Cristo, que es sinónimo de vida.
"La droga es muy mala y facilitar el consumo también es malo. Se está dando el mensaje de que hay permiso para consumir. Mientras no exista una política de educación y de prevención sobre las adicciones, se incrementa la posibilidad de que una persona consuma. Despenalizar es abandonar al adicto e impedir que llegue a la salud", remarcó.
A favor de la vida
Bajo el lema "Nunca te abandonaré", la Peregrinación de la Juventud tuvo un marcado perfil pro vida. Cuando la marcha pasó frente a la Maternidad, los jóvenes se detuvieron para realizar un homenaje a la vida y manifestarse en contra del aborto.
"En medio de tantas cosas malas, esto demuestra que los jóvenes tenemos un objetivo: valorizar la vida y oponernos al aborto. Es un testimonio de que existen personas con ideales sanos", expresó Franco Margarella, de 18 años, miembro de Acción Católica. Muchos de los peregrinos llevaban remeras que tenían impresa la leyenda: "Yo opté por la vida ¿y vos?".
Con el mate en la mano, Paula Ledesma, de 21 años, contestó sin dudar a la pregunta del cronista: "Jesús es el que me empuja a venir. Muchas veces, los jóvenes que queremos seguir a Cristo y a María recibimos burlas. La gente se ríe de nuestras creencias y de nuestros valores. Pero con esto demostramos que seguimos adelante y que todos juntos podemos transmitir las enseñanzas de amor del Evangelio", sostuvo la joven enfundada en una remera amarilla con la cara de Don Orione impresa en el pecho.
En otro tramo de su homilía, Villalba les advirtió a los jóvenes algo que, por lo que dijo Paula, ellos ya saben: actualmente, ser misioneros de Jesús es difícil. "Los antivalores de este mundo no son los del Evangelio. Entonces ¿en quién creo? ¿En Jesucristo o en el mundo? Si creo en Jesucristo voy a creer en la honestidad, en la pureza; creer en este mundo es vivir en la corrupción, la impureza y el pecado", afirmó el prelado.
Valeria Arroyo, de 27 años, y Cristian Roldán, de 19, ambos exploradores salesianos, aseguraron que, para ellos, la peregrinación fue una inmensa defensa de la vida. "La caminata fue un desafío que confirmó nuestro deseo de seguir creyendo en Dios para siempre", aseguró Cristian.
Agua, alimentos y canciones
Largo camino.- La marcha partió cerca de las 10 del parque 9 de Julio. Tras la parada en la Maternidad para realizar el "gesto por la vida", los jóvenes siguieron hasta el parque Guillermina, donde almorzaron. La próxima parada fue la plaza que está frente a la parroquia Nuestra Señora del Valle, en Yerba Buena, donde se hizo una adoración al Santísimo Sacramento. Desde allí caminaron por La Rinconada hasta San Pablo. Arribaron pasadas las 19.
Colores para identificarlos.- Los jóvenes estuvieron divididos en tres grupos. El grupo amarillo era el de los chicos de entre 13 y 15 años; el rojo agrupaba a los adolescentes de entre 16 y 19 años, y el anaranjado era el de los más grandes, donde estaba los jóvenes de más de 20.
Muy animados.- Delante de cada grupo marchaban camiones en los que iban los animadores. Estos bailaban y organizaban los cantos. Durante la peregrinación se hicieron juegos y reflexiones sobre la fidelidad. Este fue el tema con el que se trabajó este año.
El equipo.- Botellas con agua o gaseosa, termos con jugo o agua caliente, mate, yerba, bombilla, galletitas y sándwiches de jamón y queso. En general, casi todas las mochilas de los peregrinos contenían estos elementos.
Curiosidad y aliento.- "Mucha gente me paró en la calle para preguntarme qué era lo que estábamos haciendo. No sabían por qué estábamos caminando. Cuando les explicamos, todos nos felicitaron. Incluso, hasta recibimos aplausos. Esto demuestra que los jóvenes tenemos buenos objetivos y que podemos llegar lejos si nos lo proponemos", relató Lorena Ibarra, de 18 años, exploradora salesiana.
Atajo.- Fueron varios los jóvenes que llegaron a la parroquia de San Pablo mucho antes que la columna principal de la peregrinación. "Nos tomamos un atajo", se justificaban entre risas. La mayoría optó por tomarse un taxi o abordar el colectivo.
"Recientemente un fallo de la Corte Suprema dio permiso para tener droga para uso personal. Ciertamente no se debe criminalizar al adicto. La drogadicción es una cuestión compleja que debe resolverse de forma integral. El adicto es un enfermo que debe ser atendido en un centro de salud, que es lo que no se hace", afirmó Villalba.
El arzobispo dijo que la drogadicción afecta fundamentalmente a los jóvenes y que es un sinónimo de muerte, justamente lo contrario de lo que propone Cristo, que es sinónimo de vida.
"La droga es muy mala y facilitar el consumo también es malo. Se está dando el mensaje de que hay permiso para consumir. Mientras no exista una política de educación y de prevención sobre las adicciones, se incrementa la posibilidad de que una persona consuma. Despenalizar es abandonar al adicto e impedir que llegue a la salud", remarcó.
A favor de la vida
Bajo el lema "Nunca te abandonaré", la Peregrinación de la Juventud tuvo un marcado perfil pro vida. Cuando la marcha pasó frente a la Maternidad, los jóvenes se detuvieron para realizar un homenaje a la vida y manifestarse en contra del aborto.
"En medio de tantas cosas malas, esto demuestra que los jóvenes tenemos un objetivo: valorizar la vida y oponernos al aborto. Es un testimonio de que existen personas con ideales sanos", expresó Franco Margarella, de 18 años, miembro de Acción Católica. Muchos de los peregrinos llevaban remeras que tenían impresa la leyenda: "Yo opté por la vida ¿y vos?".
Con el mate en la mano, Paula Ledesma, de 21 años, contestó sin dudar a la pregunta del cronista: "Jesús es el que me empuja a venir. Muchas veces, los jóvenes que queremos seguir a Cristo y a María recibimos burlas. La gente se ríe de nuestras creencias y de nuestros valores. Pero con esto demostramos que seguimos adelante y que todos juntos podemos transmitir las enseñanzas de amor del Evangelio", sostuvo la joven enfundada en una remera amarilla con la cara de Don Orione impresa en el pecho.
En otro tramo de su homilía, Villalba les advirtió a los jóvenes algo que, por lo que dijo Paula, ellos ya saben: actualmente, ser misioneros de Jesús es difícil. "Los antivalores de este mundo no son los del Evangelio. Entonces ¿en quién creo? ¿En Jesucristo o en el mundo? Si creo en Jesucristo voy a creer en la honestidad, en la pureza; creer en este mundo es vivir en la corrupción, la impureza y el pecado", afirmó el prelado.
Valeria Arroyo, de 27 años, y Cristian Roldán, de 19, ambos exploradores salesianos, aseguraron que, para ellos, la peregrinación fue una inmensa defensa de la vida. "La caminata fue un desafío que confirmó nuestro deseo de seguir creyendo en Dios para siempre", aseguró Cristian.
Agua, alimentos y canciones
Largo camino.- La marcha partió cerca de las 10 del parque 9 de Julio. Tras la parada en la Maternidad para realizar el "gesto por la vida", los jóvenes siguieron hasta el parque Guillermina, donde almorzaron. La próxima parada fue la plaza que está frente a la parroquia Nuestra Señora del Valle, en Yerba Buena, donde se hizo una adoración al Santísimo Sacramento. Desde allí caminaron por La Rinconada hasta San Pablo. Arribaron pasadas las 19.
Colores para identificarlos.- Los jóvenes estuvieron divididos en tres grupos. El grupo amarillo era el de los chicos de entre 13 y 15 años; el rojo agrupaba a los adolescentes de entre 16 y 19 años, y el anaranjado era el de los más grandes, donde estaba los jóvenes de más de 20.
Muy animados.- Delante de cada grupo marchaban camiones en los que iban los animadores. Estos bailaban y organizaban los cantos. Durante la peregrinación se hicieron juegos y reflexiones sobre la fidelidad. Este fue el tema con el que se trabajó este año.
El equipo.- Botellas con agua o gaseosa, termos con jugo o agua caliente, mate, yerba, bombilla, galletitas y sándwiches de jamón y queso. En general, casi todas las mochilas de los peregrinos contenían estos elementos.
Curiosidad y aliento.- "Mucha gente me paró en la calle para preguntarme qué era lo que estábamos haciendo. No sabían por qué estábamos caminando. Cuando les explicamos, todos nos felicitaron. Incluso, hasta recibimos aplausos. Esto demuestra que los jóvenes tenemos buenos objetivos y que podemos llegar lejos si nos lo proponemos", relató Lorena Ibarra, de 18 años, exploradora salesiana.
Atajo.- Fueron varios los jóvenes que llegaron a la parroquia de San Pablo mucho antes que la columna principal de la peregrinación. "Nos tomamos un atajo", se justificaban entre risas. La mayoría optó por tomarse un taxi o abordar el colectivo.
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