Sin créditos, crece la morosidad de las PyME
Frente a la crisis, muchos países han aplicado políticas de estímulo a la pequeña y mediana empresa, que son el componente elemental para el funcionamiento de un país productivo y una sociedad que distribuya equitativamente el ingreso, dice un informe privado. En la Argentina, en general, y en Tucumán, en particular, casi no hay acceso al préstamo.
06 Septiembre 2009 Seguir en 
La situación de las pequeñas y medianas empresas (PyME) se complica mes a mes. Las ventas no repuntan, la cadena de pagos se alarga, las grandes empresas arrebatan sus mercados, y el crédito, que debería ser la herramienta natural para sortear las crisis, cae.
En cifras: en un año, el stock de crédito asignado a PyME cayó en $ 962 millones, la morosidad aumentó un punto porcentual, y en los últimos tres trimestres, habrían cerrado al menos 2.100 empresas luego de 72 meses consecutivos de nacimientos netos de PyME. Ese es el resultado de un diagnóstico realizado por el Centro de Economía Regional y Experimental (CERX).
La mayoría de las PyME tiene problemas para pagar sueldos e impuestos, alentando una corriente migratoria hacia la marginalidad. Señales de una economía que mientras más tiempo tarde en recuperar su crecimiento, más reduce su capacidad de salir ordenadamente de esta mini crisis local.
La resistencia de la economía a revertir la tendencia declinante está impactando sobre las PyME, que se ven abrumadas por los incrementos de costos, el deterioro en la cadena de pagos, la falta de crédito y el desplazamiento del mercado frente a las grandes empresas. Según el CERX, diversos datos reflejan esta fragilidad:
En el último año, el stock de crédito a las PyME se redujo en $ 962 millones. En julio de este año, el stock asignado por los bancos al sector ascendía a $ 18.352 millones, 5% menos que en julio de 2008 ($ 19.315 millones). Esta caída ocurre en buena medida por el efecto fly to quality, donde naturalmente frente a una crisis, el sistema financiero se protege reduciendo el riesgo de financiamiento.
Mientras el crédito a las PyME se redujo, el asignado a las grandes empresas muestra una trayectoria inversa: en un año, el stock de crédito a grandes firmas subió en $ 4.515 millones (24,8%).
Esta situación obliga a realizar dos lecturas sobre la realidad del sector, indica el centro de estudios. Por un lado, el crédito a las PyME cae en momentos donde estas empresas más necesitarían del financiamiento para hacer las mejoras en productividad que les permitirían competir en un mercado que se achicó, y en el cual van ganando espacio las firmas que mejor pueden combinar precio con calidad (grandes). Por otro lado, la caída del crédito a las PyME y el crecimiento sustancial que registra el financiamiento a las grandes, es un reflejo claro de cómo esta crisis está desplazando a las PyME: las grandes empresas son las que canalizan el poco crédito que ofrece el mercado, y por lo tanto, las que pueden responderle a la crisis invirtiendo, potenciando más el efecto desplazamiento sobre las PyME.
"A pesar que el stock de crédito a las PyME cae, aumentó la morosidad. Esto refleja las dificultades que está teniendo este segmento de empresas para hacer frente a las deudas tomadas. La contracara de ese aumento, es la caída en la morosidad que muestran las grandes empresas, lo que ilustra su mejor posicionamiento en el mercado", señala el diagnóstico privado al que accedió LA GACETA.
En efecto, las micro y medianas empresas son la que registraron el aumento más fuerte en la irregularidad de sus carteras de crédito. Así, mientras el 4,3% de la cartera de financiamiento a micro empresas está mora, en las medianas empresas ese porcentaje subió a 3,5%. A su vez, las grandes redujeron su irregularidad del 3,1% a sólo un 1,4% en el mismo período, y esto las posiciona con mejores condiciones de operación en el mercado.
Lo que se viene
Según el CERX, la situación del sector marca tres tendencias hacia el futuro mediato e inmediato:
En función de las dificultades y los cierres que se suceden, se puede anticipar que se ha instalado una corriente migratoria hacia la marginalidad resultado de las estrategias de supervivencia de las PyME. Esa corriente migratoria atenúa la verdadera dimensión de la situación, pero genera otros conflictos colaterales, como es la menor calidad del mercado y de la economía en general.
De no revertirse el ciclo económico en el cortísimo plazo, se acentuarán los cierres de empresas y los despidos.
El impacto ya no es sólo sobre las micro y pequeñas empresas que, por su esencia, son las más vulnerables y las primeras en sentir el golpe frente a una retracción en la actividad. Está llegando a las firmas medianas y dos datos dan evidencia de ello: esas empresas son las que más han reducido su participación en el crédito en el último año (su participación en el crédito a empresas cayó de 36% en julio de 2008 al 31,3% en julio pasado); y son las que más vieron incrementar sus niveles de morosidad. La explicación está, nuevamente, en que son las más expuestas a la pérdida de mercados en mano de las grandes empresas. Una tendencia típica de la década de 1990 que vuelve a amenazar con reinstalarse en la Argentina, advierte el CERX.
En cifras: en un año, el stock de crédito asignado a PyME cayó en $ 962 millones, la morosidad aumentó un punto porcentual, y en los últimos tres trimestres, habrían cerrado al menos 2.100 empresas luego de 72 meses consecutivos de nacimientos netos de PyME. Ese es el resultado de un diagnóstico realizado por el Centro de Economía Regional y Experimental (CERX).
La mayoría de las PyME tiene problemas para pagar sueldos e impuestos, alentando una corriente migratoria hacia la marginalidad. Señales de una economía que mientras más tiempo tarde en recuperar su crecimiento, más reduce su capacidad de salir ordenadamente de esta mini crisis local.
La resistencia de la economía a revertir la tendencia declinante está impactando sobre las PyME, que se ven abrumadas por los incrementos de costos, el deterioro en la cadena de pagos, la falta de crédito y el desplazamiento del mercado frente a las grandes empresas. Según el CERX, diversos datos reflejan esta fragilidad:
En el último año, el stock de crédito a las PyME se redujo en $ 962 millones. En julio de este año, el stock asignado por los bancos al sector ascendía a $ 18.352 millones, 5% menos que en julio de 2008 ($ 19.315 millones). Esta caída ocurre en buena medida por el efecto fly to quality, donde naturalmente frente a una crisis, el sistema financiero se protege reduciendo el riesgo de financiamiento.
Mientras el crédito a las PyME se redujo, el asignado a las grandes empresas muestra una trayectoria inversa: en un año, el stock de crédito a grandes firmas subió en $ 4.515 millones (24,8%).
Esta situación obliga a realizar dos lecturas sobre la realidad del sector, indica el centro de estudios. Por un lado, el crédito a las PyME cae en momentos donde estas empresas más necesitarían del financiamiento para hacer las mejoras en productividad que les permitirían competir en un mercado que se achicó, y en el cual van ganando espacio las firmas que mejor pueden combinar precio con calidad (grandes). Por otro lado, la caída del crédito a las PyME y el crecimiento sustancial que registra el financiamiento a las grandes, es un reflejo claro de cómo esta crisis está desplazando a las PyME: las grandes empresas son las que canalizan el poco crédito que ofrece el mercado, y por lo tanto, las que pueden responderle a la crisis invirtiendo, potenciando más el efecto desplazamiento sobre las PyME.
"A pesar que el stock de crédito a las PyME cae, aumentó la morosidad. Esto refleja las dificultades que está teniendo este segmento de empresas para hacer frente a las deudas tomadas. La contracara de ese aumento, es la caída en la morosidad que muestran las grandes empresas, lo que ilustra su mejor posicionamiento en el mercado", señala el diagnóstico privado al que accedió LA GACETA.
En efecto, las micro y medianas empresas son la que registraron el aumento más fuerte en la irregularidad de sus carteras de crédito. Así, mientras el 4,3% de la cartera de financiamiento a micro empresas está mora, en las medianas empresas ese porcentaje subió a 3,5%. A su vez, las grandes redujeron su irregularidad del 3,1% a sólo un 1,4% en el mismo período, y esto las posiciona con mejores condiciones de operación en el mercado.
Lo que se viene
Según el CERX, la situación del sector marca tres tendencias hacia el futuro mediato e inmediato:
En función de las dificultades y los cierres que se suceden, se puede anticipar que se ha instalado una corriente migratoria hacia la marginalidad resultado de las estrategias de supervivencia de las PyME. Esa corriente migratoria atenúa la verdadera dimensión de la situación, pero genera otros conflictos colaterales, como es la menor calidad del mercado y de la economía en general.
De no revertirse el ciclo económico en el cortísimo plazo, se acentuarán los cierres de empresas y los despidos.
El impacto ya no es sólo sobre las micro y pequeñas empresas que, por su esencia, son las más vulnerables y las primeras en sentir el golpe frente a una retracción en la actividad. Está llegando a las firmas medianas y dos datos dan evidencia de ello: esas empresas son las que más han reducido su participación en el crédito en el último año (su participación en el crédito a empresas cayó de 36% en julio de 2008 al 31,3% en julio pasado); y son las que más vieron incrementar sus niveles de morosidad. La explicación está, nuevamente, en que son las más expuestas a la pérdida de mercados en mano de las grandes empresas. Una tendencia típica de la década de 1990 que vuelve a amenazar con reinstalarse en la Argentina, advierte el CERX.










