Ya nada será igual

Análisis. Por Facundo Pereyra - Redacción LA GACETA.

LLANTO INCONTENIBLE. Una mujer, con la foto de su hijo detrás. REUTERS
LLANTO INCONTENIBLE. Una mujer, con la foto de su hijo detrás. REUTERS
20 Agosto 2009

Nada será igual, nunca más. Los cambios planteados fueron pensados (?) como parches de urgencia ante el dolor de unos y la impotencia de otros, de ellos mismos, que no se ocuparon del asunto cuando correspondía. Y si alguien cree que por la tragedia de Cromagnon se controla mejor los locales con música en vivo, o que hay más claridad sobre los requisitos para abrir un pub o un salón, está muy equivocado.
La tragedia desnudó la precariedad en la que trabajaban muchos locales, aunque también la ausencia de reglas reconocibles sobre los mecanismos de habilitación de esos espacios y de tantos otros no vinculados al arte.
Después del incendio la reacción de los gobiernos de todo el país fue cerrar y clausurar. Sin mirar, sin distinguir y apuntando especialmente al rock?
El semillero, el under rockero, donde crecen las bandas que luego llenarán estadios o pubs, empezó a secarse, y el negocio quedó en pocas manos y con pocos referentes.
El público dejó las bengalas para las fiestas de Fin de Año. Muchos le prestan atención a las salidas de emergencia, a los matafuegos y a los amontonamientos. El resto disfruta como puede en los escasos lugares que todavía ofrecen shows. Pero no como antes de aquella noche oscura. Nada es igual.

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