Los peritos de la Policía catamarqueña que investigan la muerte de Sebastián Mussacchio, el joven chubutense que vivía en Tucumán, descartaron en las últimas horas que este haya sido víctima de algún rito extraño ocurrido entre los habitantes de la zona, que consumen un brebaje alucinógeno que se elabora a partir del cactus.
Ahora -dijeron los investigadores según información reproducida por el diario "El Ancasti", de Catamarca- se cree que el estudiante de luthería de la Universidad Nacional de Tucumán habría sido víctima de un ataque, originado tras una discusión, o de un robo. Todo indica que Mussacchio estaría muerto, y que el crimen se habría producido el pasado 30 de julio.
Por otra parte, la familia que trasladó al muchacho desde Andalgalá hasta Belén (la localidad donde fue visto con vida por última vez) declaró ayer ante la fiscala Analía Mazzucco y el juez de Garantías Carlos Moreno.
Estas personas dijeron que Mussacchio llegó solo al camping, y que incluso no tenía previsto encontrarse con nadie.
Los parientes del joven están a la espera de los resultados de la autopsia a un cuerpo que fue hallado en la zona, decapitado y calcinado. Según los primeros análisis, el deceso se produjo como consecuencia de al menos dos golpes en el cráneo (al parecer con una piedra), con lo que toma fuerza la hipótesis del homicidio, indicó el diario "La Unión".
Musacchio nació en Comodoro Rivadavia hace 22 años, y desde hace cinco vive en San Miguel de Tucumán. Además, está de novio con Cintia, alumna de la facultad de Artes y oriunda de Tafí del Valle. Ambos habían viajado a Catamarca el 19 de julio para vacacionar.
"Esa noche llegamos a Andalgalá. Después de unos días yo volví a San Miguel de Tucumán porque tenía que empezar a preparar una materia para rendir. El 23 me mandó el último mensaje", afirmó Cintia. A la muchacha le llamó la atención que Sebastián no contestara sus mensajes, por lo que regresó a Antofagasta.
Allí, le comentaron que su novio había viajado con un grupo de gente en camioneta hacia Londres (Belén). Cintia fue hacia allí y, en un camping, encontró partes de la carpa y otras prendas calcinadas; todas pertenecían a Musacchio.
La joven se comunicó telefónicamente con la familia de su novio, que realizó la denuncia en la Policía Federal de Chubut. En pocas horas, todo el país sabía de la desaparición del muchacho. Incluso, un amigo de Sebastián elaboró un sitio web (www.busquemosaseba.blogspot.com) para obtener datos del paradero.
El viernes, un grupo de periodistas que cubría el caso encontró partes de un cuerpo humano en el lecho del río Quimivil. A 500 metros de allí, policías y gendarmes hallaron más restos óseos humanos totalmente calcinados.
Aunque todavía no se constató científicamente la identidad de los restos, los investigadores sostienen que hay fuertes indicios de que se trata del joven desaparecido. LA GACETA ©