Temen que las armas policiales desaparecidas ya circulen en el mercado negro

05 Agosto 2009
Los investigadores que trabajan en la causa de las armas que desaparecieron de la Unidad Regional Norte recibieron un dato que causó preocupación. Al parecer, la Policía secuestró tiempo atrás el cargador de un arma que se le había caído a un delincuente durante un robo. Según fuentes vinculadas a la pesquisa, este elemento podría provenir de la Unidad Regional Norte.
En julio, los jefes de la fuerza, comisarios general Hugo Sánchez y Nicolás Barrera, ordenaron que las cinco Unidades Regionales de la provincia realicen inventarios de  los bienes muebles e inmuebles que les habían sido asignados. Según el resultado de esa auditoría, la única en la que se detectaron  anomalías fue la Norte, que en ese momento estaba a cargo de los comisarios Julio López y Jorge Racedo. Según el informe oficial, en la armería de Infantería faltaban cinco pistolas ametralladoras PA3 calibre 9mm, dos escopetas calibre 12/70 y un FAL calibre 7,65. Por este hecho, fueron trasladados el subcomisario Manuel Véliz y el armero de la dependencia, agente Carlos Juárez. Ellos eran los únicos que tenían acceso a la llave de la sala donde estaban guardadas las armas, según fuentes policiales. Tiempo después, también se les asignaron nuevos cargos a López (pasó al Departamento Judicial, o D5) y a Racedo (es subjefe de Patrulla Urbana).
Mientras en la fuerza tienen la esperanza de que las armas hayan sido enviadas a otra dependencia por error, algo de que lo que hasta el momento no hay ningún tipo de registro, los investigadores temen que en realidad estén frente a un caso de tráfico de armamentos. Sucede que recibieron datos sobre la posibilidad de que esos equipos hubieran sido secuestrados en Buenos Aires de manos de una banda delictiva. "Aún no recibimos los informes del Renar ni del Repar. Mañana (por hoy) vamos a insistir", advirtió una fuente cercana a la pesquisa, que es encabezada por la fiscala María de las Mercedes Carrizo.
En cuánto a la causa del secuestro de un cargador de un arma, hasta el momento se está en la nebulosa. "La oficina Autores Desconocidos informará qué fiscalía de Instrucción tiene la causa. Pero parece que se secuestró un cargador perteneciente a la Policía durante un robo", agregó la misma fuente.
La actual investigación puede derivar además en un inventario general de las armas de puño de los policías (pistolas calibre 9 mm y 11.25), ya que según trascendió muchos la "pierden" y no lo denuncian, por lo que habría un número no determinado de ellas de la fuerza en el mercado negro.

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