Sospechan que la presunta aseguradora "trucha" opera en otras provincias

Los investigadores enviarán oficios a otros distritos para que adviertan sobre la presencia de la firma. En Tucumán, fue denunciada por estafa. El propietario de la empresa continúa prófugo.

03 Agosto 2009
La supuesta aseguradora "trucha", denunciada en Tucumán por estafar a clientes con pólizas apócrifas de automóviles, podría operar en otras provincias. Así lo indicaron fuentes de la Fiscalía VII, que impulsa la investigación en base a las cientos de presentaciones que recibió.

La hipótesis de que la firma "Prudenxia" opera en otros distritos surgió a partir de una denuncia originada en Santiago del Estero, en la que un cliente afirma haber asegurado su auto en la compañía. Por este motivo, la Fiscalía decidió enviar oficios a los Poderes Judiciales de numerosas provincias para que se investigue.

Según un empleado de la organización, el titular continúa prófugo, ya que la Justicia ordenó su detención. La compañía ofrecía sus servicios a precios muy bajos y los promocionaba mediante volantes y en internet. De este modo, captaron a cientos de clientes. Pero cuando alguno chocaba, se activaba un mecanismo aceitado para estafarlos, según presume la Justicia.

Recientemente, el fiscal que dirige la investigación, Arnoldo Suasnábar, solicitó prisión preventiva para tres integrantes de la firma, imputados de pertenecer a una asociación ilícita. El caso se conoció luego de que un cliente presentara su denuncia en la Superintendencia de Seguros de la Nación, que depende del Ministerio de Economía y Producción.

Según el informe que recibió la Fiscalía, el año pasado, Julio César Olleta, quien tenía su vehículo asegurado en "Prudenxia", había chocado y la empresa se negó a pagarle al otro automovilista el dinero de la indemnización.

El fiscal comenzó la investigación y detectó que la compañía tenía varias receptorías en distintos puntos. Entre ellos, Yerba Buena, Banda del Río Salí, Alderetes, Lules, San Pablo, Las Talitas, El Chañar, Trancas y Floresta, entre otros. Además, contaba con varios empleados, dedicados a vender y cobrar los supuestos servicios. LA GACETA ©


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