03 Agosto 2009 Seguir en 
El viernes se cumplirá un año desde que Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35) hicieron un último intento desesperado por pedir ayuda. Según una nota que publicó "Clarín", habían tenido sus celulares apagados alrededor de una hora, pero los tres los encendieron casi al mismo tiempo para mandar advertencias a familiares y amigos: Forza recurrió a su mujer, Solange; Ferrón, a su hermano Diego, y Bina, a su amigo Ricardo Sladkowski. Pero nadie les respondió. Y poco después, el 7 de agosto de 2008, se convirtieron en las víctimas del triple crimen de General Rodríguez. Según el expediente del caso, esos intentos de comunicación duraron entre 11 y 21 segundos. Luego, los teléfonos fueron apagados. Los cuerpos aparecieron asesinados de 16 balazos en un zanjón de un camino rural, el 13 de agosto.
A casi un año de los asesinatos, la causa no tiene detenidos. Para la fiscalía que investiga el caso, sí hay algunos sospechosos, pero faltan pruebas. "Es un crimen muy bien planeado, con pocos cabos sueltos", reconoció el fiscal de Mercedes, Juan Ignacio Bidone. Del otro lado, las familias de las víctimas reclaman justicia y critican la investigación.
Traición
Tras estos doce meses -sigue la nota-, la Justicia bonaerense no tiene dudas de que el triple crimen se produjo por una traición de las víctimas y por su intención de inmiscuirse en el negocio de la venta de efedrina a narcos mexicanos. Pero además tiene la certeza de que los asesinos fueron rivales argentinos en ese negocio, que querían eliminar a Forza como objetivo principal, que también apuntaron a Ferrón -ya que ambos estaban relacionados con el mercado farmacéutico-, pero que a Bina sólo lo mataron porque estaba en el lugar y momento equivocados. Según el informe de las autopsias, primero mataron a Ferrón de cuatro balazos; luego a Bina, con otros cuatro, y por último a Forza, de ocho disparos. "La hipótesis principal sobre el móvil del triple crimen pasa por un entramado de traiciones, especialmente en los entornos de las víctimas Forza y Ferrón. Y pareciera que la mano de obra fuera local", precisó el fiscal.
Rosa Cristiano y Zulma Arruti son, respectivamente, las madres de Ferrón y de Bina. Desde agosto de 2008 recorren despachos y golpean puertas de cualquiera que tenga el mínimo dato que les explique qué es lo que pasó. "No sabés cómo duele todo -dice Rosa-. Tanto las muertes como lo que vino después. Ellos no eran ni mafiosos ni narcos. Nosotros tampoco. Para mí fueron engañados. Pero cualquiera sea el motivo, necesitamos justicia". Y Zulma agrega: "si la fiscal Yacobucci hubiera rastrillado rápido la zona, nuestros hijos quizás estarían vivos".
El 7 de agosto del año pasado, Forza pasó a buscar a Bina por el bar Lisandro, de Mataderos. Ambos se juntaron luego con Ferrón en Avellaneda. Y poco más se supo de ellos. Sólo que apagaron sus celulares para mantener una reunión con alguien y que después los prendieron para enviar los alertas que nadie respondió. La camioneta 4x4 de Ferrón apareció incendiada el mismo día en Flores. Al otro día, el Peugeot 206 de Forza fue hallado con las llaves puestas en Constitución. Por lo que se sabe, estuvieron en una reunión en el Wal Mart de Sarandí y desde allí los llevaron a General Rodríguez.
Se perdieron pruebas muy importantes
La causa por el triple crimen de General Rodríguez fue investigada en un principio por la fiscal porteña Ana María Yacobucci, estuvo en el juzgado federal de Federico Faggionato Márquez y finalmente recayó, en noviembre de 2008, en la Justicia de Mercedes.
Entre tantas idas y vueltas, varias pruebas se perdieron. Por ejemplo, los videos de la autopista que registran el paso de la camioneta de Ferrón por el telepeaje y que podrían ayudar a determinar quién la manejaba. El tema es que se pidieron tan tarde que ya habían sido borrados.
Una pericia
El fiscal de Mercedes, Juan Ignacio Bidone, espera ahora el resultado de más entrecruzamientos de llamadas y, sobre todo, de una pericia que está haciendo la Asesoría Pericial de La Plata sobre la camioneta de Ferrón en busca de rastros de efedrina.
"Esta es la causa más compleja del país, sin duda por el volumen y cantidad de datos a procesar. Hay muchos testigos que hablan, pero dicen la mitad de lo que saben. Hay otros que directamente tienen miedo y no hablan. Es una causa que tiene avances y retrocesos. La idea no es salir a detener indiscriminadamente", aseguró el fiscal, que cuenta con la colaboración de dos instructores fiscales y de dos ayudantes fiscales. Y que esta semana se juntó con los familiares varias veces.
Bidone insiste con que la causa tiene gente en la mira para citarlas a declarar. En las próximas semanas, desfilarían por la Fiscalía entre 10 y 15 testigos. Por ahora, los familiares de las víctimas son escépticos. No creen en los avances después de un año de investigación, aunque esperan un milagro.
A casi un año de los asesinatos, la causa no tiene detenidos. Para la fiscalía que investiga el caso, sí hay algunos sospechosos, pero faltan pruebas. "Es un crimen muy bien planeado, con pocos cabos sueltos", reconoció el fiscal de Mercedes, Juan Ignacio Bidone. Del otro lado, las familias de las víctimas reclaman justicia y critican la investigación.
Traición
Tras estos doce meses -sigue la nota-, la Justicia bonaerense no tiene dudas de que el triple crimen se produjo por una traición de las víctimas y por su intención de inmiscuirse en el negocio de la venta de efedrina a narcos mexicanos. Pero además tiene la certeza de que los asesinos fueron rivales argentinos en ese negocio, que querían eliminar a Forza como objetivo principal, que también apuntaron a Ferrón -ya que ambos estaban relacionados con el mercado farmacéutico-, pero que a Bina sólo lo mataron porque estaba en el lugar y momento equivocados. Según el informe de las autopsias, primero mataron a Ferrón de cuatro balazos; luego a Bina, con otros cuatro, y por último a Forza, de ocho disparos. "La hipótesis principal sobre el móvil del triple crimen pasa por un entramado de traiciones, especialmente en los entornos de las víctimas Forza y Ferrón. Y pareciera que la mano de obra fuera local", precisó el fiscal.
Rosa Cristiano y Zulma Arruti son, respectivamente, las madres de Ferrón y de Bina. Desde agosto de 2008 recorren despachos y golpean puertas de cualquiera que tenga el mínimo dato que les explique qué es lo que pasó. "No sabés cómo duele todo -dice Rosa-. Tanto las muertes como lo que vino después. Ellos no eran ni mafiosos ni narcos. Nosotros tampoco. Para mí fueron engañados. Pero cualquiera sea el motivo, necesitamos justicia". Y Zulma agrega: "si la fiscal Yacobucci hubiera rastrillado rápido la zona, nuestros hijos quizás estarían vivos".
El 7 de agosto del año pasado, Forza pasó a buscar a Bina por el bar Lisandro, de Mataderos. Ambos se juntaron luego con Ferrón en Avellaneda. Y poco más se supo de ellos. Sólo que apagaron sus celulares para mantener una reunión con alguien y que después los prendieron para enviar los alertas que nadie respondió. La camioneta 4x4 de Ferrón apareció incendiada el mismo día en Flores. Al otro día, el Peugeot 206 de Forza fue hallado con las llaves puestas en Constitución. Por lo que se sabe, estuvieron en una reunión en el Wal Mart de Sarandí y desde allí los llevaron a General Rodríguez.
Se perdieron pruebas muy importantes
La causa por el triple crimen de General Rodríguez fue investigada en un principio por la fiscal porteña Ana María Yacobucci, estuvo en el juzgado federal de Federico Faggionato Márquez y finalmente recayó, en noviembre de 2008, en la Justicia de Mercedes.
Entre tantas idas y vueltas, varias pruebas se perdieron. Por ejemplo, los videos de la autopista que registran el paso de la camioneta de Ferrón por el telepeaje y que podrían ayudar a determinar quién la manejaba. El tema es que se pidieron tan tarde que ya habían sido borrados.
Una pericia
El fiscal de Mercedes, Juan Ignacio Bidone, espera ahora el resultado de más entrecruzamientos de llamadas y, sobre todo, de una pericia que está haciendo la Asesoría Pericial de La Plata sobre la camioneta de Ferrón en busca de rastros de efedrina.
"Esta es la causa más compleja del país, sin duda por el volumen y cantidad de datos a procesar. Hay muchos testigos que hablan, pero dicen la mitad de lo que saben. Hay otros que directamente tienen miedo y no hablan. Es una causa que tiene avances y retrocesos. La idea no es salir a detener indiscriminadamente", aseguró el fiscal, que cuenta con la colaboración de dos instructores fiscales y de dos ayudantes fiscales. Y que esta semana se juntó con los familiares varias veces.
Bidone insiste con que la causa tiene gente en la mira para citarlas a declarar. En las próximas semanas, desfilarían por la Fiscalía entre 10 y 15 testigos. Por ahora, los familiares de las víctimas son escépticos. No creen en los avances después de un año de investigación, aunque esperan un milagro.







