Saltor suma un trabajo seductor para las bibliotecas de filosofía

26 Julio 2009
Filosofía
"Verdad y conocimiento en Russell"
Jorge Saltor
(Academia Nacional de Ciencias - Buenos Aires)

 Obra seria e importante para estudiosos de la filosofía. Desde el inicio el lector percibe tanto la precisión del planteo teórico como la  claridad del lenguaje a pesar de la densidad del tema.  Hubo una primera edición en  1993. En esta segunda edición, corregida y enriquecida, Saltor  se propone mostrar los "compromisos ontológicos" de un empirista como Russell -tales como la aceptación de la noción de causalidad y su simpatía por el realismo-, que revelan el  alejamiento de este filósofo del empirismo.
El tema de la verdad -preocupación fundamental en Russell- atraviesa la obra de Saltor. Destaca aquí la  pasión del filósofo por encontrar una verdad objetiva y, detrás de ello, la necesidad de certezas intelectuales que lo acompañaron toda su vida sin caer en cerrados dogmatismos; toda certidumbre puede ser revisada, piensa. El propósito de Saltor es mostrar una filiación común entre el problema de la verdad tal como la vieron los griegos y el planteo de Russell; para ello arranca de una convicción propia: la verdad es la preocupación filosófica por excelencia. Russell explicita, en una autobiografía intelectual citada aquí, una teoría de  la verdad como correspondencia con los hechos.
El texto ejercita una mirada epistemológica. Saltor va construyendo su  hipótesis con justeza; muestra los puntos de acercamiento y de diferencia  entre Russell y otros pensadores. Uno de los puntos clave es la diferencia entre teoría lógica y epistemológica de la verdad. Verdad y conocimiento son cosas diferentes y una proposición puede ser verdadera aunque no haya método para descubrir que lo sea; para Russell la verdad es un concepto más amplio que el de conocimiento. Se pregunta Saltor si hay  alguna razón para preferir la teoría lógica a la epistemológica de la verdad. Sí, responde;  la teoría lógica proporciona un sustento racional a la ciencia y amplía el conocimiento porque acepta proposiciones verdaderas sin que sea necesario ninguna experiencia verificadora. Sucede que la teoría lógica de la verdad, preferida por Russell,  tiene un estrecho compromiso con la metafísica lo que hace pensar que Russell abandona el empirismo puro.
Dice Saltor: "la desbordante fe empirista de Russell terminó aceptando una ontología muy precisa [..] y un fundamento metaempírico del conocimiento científico"(pág. 258) Russell reconoció que sin una metafísica realista son imposibles los enunciados teóricos de la ciencia y, como el mismo Kant, es un magnífico ejemplo de la búsqueda de un fundamento último especulativo. Si bien nunca construyó  un sistema metafísico, su convicción en el derrotero de la ciencia lo lleva a postular la existencia del mundo exterior, la organización causal  de la realidad, la existencia de mentes afines a mí  y la posibilidad de un conocimiento sobre un ser no intuíble. Y esos elementos, sostiene Saltor,  bastan para pensar en una metafísica. Interesante obra que debe estar en las bibliotecas de filosofía.                        

© LA GACETA
Cristina Bulacio

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